Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
100 años de libertad. Daniel Morales Romero

En su libro Libertad de Elegir, Milton Friedman (y su esposa Rose) se preguntan, ¿quién protege al consumidor? Ese capítulo empieza con una cita de La riqueza de las naciones en la que Adam Smith describe lo que observa acerca de los motivos naturales de la acción humana: “no esperamos nuestro sustento de la generosidad del carnicero,… o del panadero; lo esperamos del cuidado que ellos tienen en su propio interés”.

Y Friedman dice: “ciertamente, nuestro sustento no puede depender de la generosidad, pero ¿acaso puede depender por completo de la mano invisible de Adam Smith?”. Poniendo por delante las críticas de economistas, filósofos y otros críticos sociales, sintetiza los argumentos de estos a favor de la intervención del gobierno para controlar la mano invisible (el sistema de precios), diciendo que los carniceros y panaderos “se aprovecharán de su inocencia y su ignorancia para cobrarles un precio excesivo y para darles gato por liebre. Les engañarán para que compren las mercancías que ellos no quieren”… “Además los críticos han señalado que si se dejan libres las fuerzas del mercado, el resultado puede afectar a personas distintas de las directamente implicadas. Puede afectar el aire que respiramos, el agua que bebemos… Se ha dicho que el mercado debe ser complementado por disposiciones tendentes a proteger al consumidor contra sí mismo y contra la avaricia de los vendedores, y para protegernos a todos de los posibles efectos negativos del mercado”.

Friedman reconoce que las críticas a la mano invisible son válidas, pero sostiene que “la pregunta consiste en saber si las disposiciones que se han recomendado o adoptado para combatir esos efectos y para complementar el mercado están bien orientadas para este objetivo, o si por el contrario, como suele suceder con tanta frecuencia, el remedio puede ser peor que la enfermedad”.

Una de las cosas que más admiro de Milton Friedman es su defensa abierta al sistema capitalista sin negar los problemas que suelen estar asociados a la falta mecanismos de control para asegurar que los participantes en el mercado no aprovechen su posición para cometer fraude y engaño. No solo refleja valentía intelectual, sino que no incurre en la repetición de ideas panfletarias. Es equilibrado y reconoce la otra cara de la moneda. Los que califican despectivamente a Friedman con la etiqueta de liberal o de capitalista (salvaje), no hacen otra cosa que satanizar a quien pretendió defender a la mayoría de la población, al consumidor, al ciudadano, a los más pobres, a los más débiles, contra los intereses oscuros de políticos confabulados con empresarios.

Sin duda, Milton Friedman fue uno de los pensadores más influyentes del siglo XX, con innumerables aportes a la economía, y todas las ciencias sociales. Su defensa al sistema capitalista está ligado a la defensa del bienestar de las personas. Sus críticas a la intervención del Gobierno no están dirigidas a acabar con él, sino a que no se cometa acciones que atente contra el bienestar.

Remedios peor que la enfermedad… Y esa es una concesión que hace Milton Friedman a los gobiernos bien intencionados. Pero la realidad es que su crítica apunta a que los políticos obran según su propio interés. Y los empresarios lo mismo. Y cuando ellos se ponen de acuerdo, las regulaciones pueden dejar al consumidor indefenso. La idea romántica que la gente suele abrigar sobre la actuación del Gobierno, es lo que Friedman trata de develar. Se habla mucho de las fallas del mercado. Pero pocos, como Friedman, equilibran el debate hablando de las fallas del Estado. El Estado falla cuando no es capaz de asegurar los derechos de propiedad, la vida y la libertad de todos los ciudadanos-consumidores.

Según Friedman, los organismos gubernamentales que se erigen para defender al consumidor, acaban protegiendo a los empresarios ineficientes, imponiendo unos costos altísimos al consumidor. Resalta que los mecanismos de mercado protegen más al consumidor que aquellas regulaciones que pretenden protegerlos. La disciplina de la competencia promueve un mejor comportamiento de los empresarios. Friedman se avoca a mostrar lo que pasa oculto al consumidor; lo que los políticos y empresarios ineficientes tratan de ocultarle al consumidor con su sistema de propaganda llena de adjetivos alienantes; y muestra que no hay almuerzo gratis.

Friedman fue un defensor incansable del consumidor, y por eso defendió el libre mercado. Ahora bien, los mecanismos de mercado (la mano invisible) necesitan de la protección del Estado para que este funcione bien. Se deben respetar los derechos de propiedad; y garantizarlo es el papel fundamental del Estado. Hay que equilibrar el debate. Qué fácil es culpar al capitalismo de todos los males, y qué difícil es que los políticos y empresarios que ganan dinero gracias a las regulaciones sean sinceros.

Milton Friedman nació el 31 de julio de 1912. Premio Nobel de Economía en 1976. Maestro de otros Nobel. Profesor emérito de la Universidad de Chicago. Defensor del sistema capitalista. Promotor incansable de la generación del bienestar y la reducción de la pobreza. Sus prescripciones buscan generar una sociedad virtuosa de personas libres y responsables.

“Una sociedad que pone la igualdad por encima de la libertad acabará sin igualdad ni libertad”, Milton Friedman.

DANIEL MORALES ROMERO | EL UNIVERSAL
viernes 3 de agosto de 2012 03:12 PM

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