Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
231 días

Este domingo habremos consolidado un esfuerzo increíble. Construimos una institucionalidad alrededor de la idea de la unidad, y llevamos a cabo el esfuerzo descomunal de cumplir con las reglas del juego para seleccionar a quienes van a ser los abanderados en municipios, estados y a nivel nacional.

Organizamos y llevamos a cabo una agenda para intentar un cambio de régimen que nos permita comenzar la transición hacia la república civil y afianzada en las leyes que soñaron los libertadores y los padres de la democracia que realizamos en el siglo XX. Pero esta larga marcha es solamente el comienzo. Quedan por delante muchos días en los que se pondrán a prueba nuestra resiliencia, disciplina y coraje. Sobrarán las tentaciones para el desánimo y también las oportunidades para el cálculo subalterno. Afortunadamente también estarán presentes miles de justificaciones para continuar el camino, sin que el desvarío se imponga.

Trece años después nos enfrentamos a un país complejo. Desde aquellos que con justicia exigen resarcirse del daño que les han provocado deliberadamente, hasta aquellos que se sienten reivindicados por una forma de hacer política que supuestamente los empoderó, les dio voz y está allí para garantizarles el pan de hoy, aunque sin ninguna seguridad sobre lo que pueda ocurrir mañana. Trece años en los que algunos se han perdido irremisiblemente en el fango del odio y del resentimiento, y otros han perdido, también irrevocablemente, las ganas de ser libres, habiendo endosado toda su voluntad a un régimen pródigo en promesas, audaz en proponer la gran lotería de las expectativas, desgranando para mantener la atención, una obra aquí, y un registro más allá. Y en el medio de estos dos extremos, una porción de nuestra población que se interroga sobre la solución de una ecuación imposible, del chavismo redistribuidor y populista, eso sí, sin los excesos del personaje, y sin sus obsesiones ideológicas. Ese es el reto de la unidad nacional. El de construir un mensaje y propender a un espíritu nacional en el que unos y otros ceden y dan tiempo para que todos se sientan incorporados a una transición que no puede prometer otra cosa que más realidad y menos sueños irrealizables. Hay que construirla, demostrarla y ratificarla todos los días. Este domingo arranca el tiempo de la reunificación y la reconciliación, porque en esta etapa, o todos formamos parte del proyecto, o seguiremos siendo la presa fácil de esta tiranía.

La larga etapa del éxodo, contada magistralmente en nuestro libro sagrado nos muestra cuán fácil es desánimo. Yahveh y Moisés tuvieron muchas dificultades en manejar apropiadamente al pueblo elegido en el tránsito hacia la tierra prometida. El becerro de oro, emblema de la traición, o las quejas frecuentes sobre la falta de alimentos, y ese desprecio por la esperanza, que les hacía decir que mejor era morir en la esclavitud de Egipto que arriesgarse a esa búsqueda de la libertad, no son sino las metáforas de lo que muy probablemente ocurra. Sin embargo, no dejó de imponerse en la mayoría la fuerza imbatible de la disciplina que se fundamenta en la fe y la solidaridad. No desdeñemos entonces la poderosa fuerza de la opinión pública, aquella que contribuimos a construir en las redes sociales, y en las conversaciones cotidianas con los que nos rodean. La unidad solamente se podrá construir a partir de esa disciplina de la solidaridad y de la esperanza que nos hace fuertes e imbatibles a pesar de los signos de los tiempos.

¿Te importa lo que vaya a ocurrir? Si te importa, aporta. Poco o mucho, cada bolívar cuenta en el esfuerzo de campaña. Nada ocurre por casualidad o por azar. Llegó la época del diezmo y del involucramiento en la política. Hacer política es creer en la polis, en ese espacio de intereses compartidos que hace la diferencia a la hora de medir nuestra felicidad y la prosperidad del país. La unidad nacional debe tener el gesto de la colaboración concreta. Ningún candidato podrá solo contra la barbarie. La campaña será larga, dura y extensa. Habrá que llevar el mensaje, tendremos que contrarrestar la propaganda oficial, pondremos a jugar el ingenio y no nos quedará otro remedio que el planteamiento asimétrico, habida cuenta del cerco informativo, y las miles de formas que este gobierno tiene para amedrentarnos. El tributo principal que deberemos pagar será en forma de coraje y consecuencia.

Estos 231 días nos corresponden a todos. No podemos dejarnos vencer. No podemos seguir adorando el becerro de oro de la postergación. Al fin y al cabo, el coraje y la acción decidida son las conductas de los que saben que están en manos de Dios.

victor.maldonadoc@hushmail.com

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Publicado en: General

Febrero 09, 2012