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El Mercado es amoral, no es inmoral ¡No se confunda!, por Alexander Guerrero E

Una cosa es ética y otra es moral, y este último concepto no tiene nada que ver con inmoralidad, en cualquier caso, inmoral es quien gobierna para enriquecerse sobre el patrimonio de sus ciudadanos. Y lo hace privándole al individuo de las instituciones básicas que le garantizan su libertad.

 

A Smith y el mercado amoralidad

Alexander

 

Qué quiso decir Adam Smith cuando afirmó que no es “de la benevolencia del carnicero, ni la del cervecero o del panadero de la cual nosotros decidimos esperar por nuestra cena, sino de su peculio natural, el de su propio interés.” Esta es una de las expresiones -de A Smith- más citadas en la historiografía económica, y expresada por Smith en su celebrado libro La Teoría de los Sentimientos entimientos Morales. Esa sentencia nos dice claramente y devela el grado de confusión a que se puede llegar cuando se piensa y se cree que el intercambio en el mercado -el mercado no es una plaza sino un proceso- expresa un sentimiento moral; en realidad, el mercado es amoral, como lo es el precio, la propiedad y la libertad. A. Smith y su propuesta de la amoralidad del mercado, más de esto en The Real Adam Smith: Morality and Markets

 

Todos estos componentes de ese proceso de intercambio. Continuando con Smith. Leemos que “los bienes -los que el hombre produce pueden incorporan valor, valor que, expresado en términos monetarios, debe realizarse en el mercado bajo el intercambio con quien requiere esos bienes. De esta manera, en ese proceso de intercambio. cada individuo trabaja sobre el planteamiento de ganar el ingreso que requiere para sí y su familia, medido por un deseo que lo induce a maximizará su utilidad. En este parafraseo de Smith, este resalta el concepto de amoralidad del mercado, donde en esencia el intercambio, encuentra intereses individuales diversos, en un juego donde todos ganan.

 

Mercado, precio moral y ética

 

Del mercado hacia los lados, cada componente tendrá su código de comportamiento que le permitirá materializar sus intereses. Parafraseando a Smith podemos eliminar la confusión sobre mercado amoralidad y ética. Por ejemplo, en el caso reciente de la venta de bonos por parte del BCV a Goldman Sachs, el precio pagado/demandado es consecuencia de la valoración que cada componente hace de sus propios intereses y objetivos. La carencia de liquidez internacional en el BCV y la manera como se construye su balance y sus objetivos inmediatos mide la valoración que cada dólar de liquidez tiene ambos entes.

 

Así nuestro individuo al cual A. Smith descubre que está impulsado por sus intereses, es importante aprender que ese individuo no pretende promover el interés público, además que tampoco conoce mucho lo que está promoviendo y dirigiendo en la producción de esos bienes, pero lo hace buscando que esos bienes en el mercado adquieran mayor valoración de quien los demanda, “el  sólo tiene la intención de ganar, y está en esto, como en muchos otros casos, dirigido por una mano invisible que promueve un fin que no era parte de su propósito inicial”. Ello quiere decir, que su comportamiento no está dispuesto para depredar a otros porque en el intercambio libre nadie depreda a nadie, su beneficio es su recompensa, acotamos nuevamente que el mercado es un proceso de intercambio donde el juego es todos ganan. El individuo maximiza sus pasiones -bajo cierto rule of law– sin desligarse de su medio. “…al perseguir su propio interés, frecuentemente promueve los mismos objetivos de la sociedad y más eficazmente que cuando realmente tiene la intención de promoverla…”.

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El sentimiento moral y el mercado amoral

 

He traído estas citas de Smith de su “Teoría de Sentimientos Morales” como de la “Riqueza de las Naciones” para medir la intensidad del sentimiento moral de los hombres, para intercambiar en una estructura o proceso -mercado- amoral -no confundir con inmoral- en el intercambio, un proceso de selección y opción donde el individuo maximiza su utilidad lo que al mismo tiempo induce el mismo fenómeno de maximización de cada uno de los participantes en el mercado. Veamos esta conclusión de Smith, un hombre de profunda fe religiosa -calvinista agustiniano- que pudo avisarnos que el intercambio puede tener un código ético que obedecer, autoimpuesto, positivamente, que lo obliga a respetar el rule of law y donde el objetivo es alcanzar un máximo beneficio. Como se podrá constatar, el juego no es para que alguien pierda, el intercambio es un evento en búsqueda de beneficio que tiene un costo; y con esa conclusión abrimos el párrafo arriba.

 

La expresión es amoral no tiene moral, no significa que el mercado es inmoral, por el contrario, lo que expreso es que el “sistema del mercado” -proceso- es amoral y que esta es precisamente si no una de sus mejores atributos, quizás la mejor virtud. Comprendo que debo aclarar la metodología del concepto de amoral del mercado. Lo hare breve porque es obvio. Si lo considero sistema y / o proceso, en este caso son equivalentes los dos conceptos, estamos pensando en el sistema económico, o en el proceso económico, o como la manera como los individuos y empresas utilizan sus recursos y habilidades y experticias para el propósito y objetivos que ellos deciden alcanzar.

 

Producción, interés individual y responsabilidad social

 

En ese orden podemos argumentar que existen en el proceso productivo estándares y medidas, con las cuales se organiza la producción, cuanto producir, distribuir entre los que participan, consumo, inversión, inventarios etc. Digamos también que hablamos del sistema económico, fenómenos dentro del mercado. Cualquiera otra función que deba ser mencionada seria esencialmente económicas por naturaleza, su acción deja tonás políticos y morales, que trascienden el marco del proceso perse.

 

El próximo paso es extender una importante consideración al respecto que vamos a encontrar discusiones constantes en Friedman, Buchanan y Hayek, por ejemplo, cuando consideran e; el “sentimiento moral” que se le quiere dar a esa acción humana dirigida por el interés y el egoísmo individual, lo cual expresa su amoralidad plena, es decir, no moralidad ni inmoralidad. Ese marco conceptual nos ayudara a comprender cuando ocurriendo bajo el apego a la ley y las reglas, todo intercambio en el mercado que expresa un precio esta seguido de un interés individual de maximizar una ganancia, sobre esa ética se construye la economía de libre mercado, o si lo prefiere, el capitalismo.

 

En ese orden solo hay una y única responsabilidad social de un intercambio, o negocio, medida en el principio de utilizar todos los recursos en juego, en el marco de la ley y las reglas de ese juego, mara maximizar los beneficios en ese intercambio resultante de un juego abierto y competitivo el único camino que impide la presencia del fraude en el juego. Podemos ir aún más adelante con Ayn Rand en “The Virtue of Selfishness” o le pedimos prestado, por ejemplo, J, Dammie CEO de JP Morgan, esta sentencia donde el afirma que los ‘bancos no son el mercado, el mercado es amoral, y que este le importa poco quien es el quien sino su interés es el negocio”.

 

¿Pero cómo se forman los precios y que explica el precio de los bonos?

 

Delimitado el mercado en términos de su amoralidad, para desmitificar el marco de escándalo por la compra de bonos “baratos” o “de hambre”  para “ayudar a un dictador”, pasémonos de inmediato a lo que es quizás el tema más complejo de toda la ciencia y la teoría económica, el precio, y como se forma y lo comprende un público sin cultura económica como legado de su no muy madura historia, acostumbrado a vivir en un entorno de controles, regulaciones y precios formados en la mano del Estado, probablemente no le será muy fácil y cómodo aprender que un precio regulado o controlado es simplemente la libertad pisoteado, y cono ese acción, el sometimiento del individuo al poder de quien lo controla, cualidad del servilismo del y al Estado (Hayek).

 

Sus líderes políticos, bajo la misma egida cultural aprovechan la información asimétrica que les permite bajo el rentismo, el patrimonialismo, el populismo, y la benevolencia del dictador de turno -así haya sido electo- para mantener su servilismo partidista, el miso que establecería en el gobierno, el régimen del servilismo, generalmente socialista. El precio no es sino la valoración que le damos a la decisión de adquirir un bien en correspondencia al costo de oportunidad que nos induce a optar y seleccionar el peso del dinero utilizado en esa adquisición, la sociedad toda funciona bajo ese esquema de cooperación, en agregado cada individuo es un “tomador de precios”. Bajo esa definición clásica podemos evaluar cuál sería, por ejemplo, el verdadero precio como valoración de quien demanda y quien oferta.

 

El “precio” del hambre, de las bombas lacrimógenas, de la servidumbre

 

Bajo esta clara realidad, sin la presencia de un velo que condiciones nuestro conocimiento, estudiemos la compra de los bonos de PDVSA los cuales el BCV vendió a Goldman Sachs. ¡En ese sentido observemos que el precio que lista en el mercado secundario del Bono PDVSA 22 no es necesariamente el precio a pagar, no obliga, es solo una referencia, al final predomina la libertad económica en un juego de maximización de una utilidad, lo que es mío es mío! Es acá cuando y particularmente en este caso cuando el bono en manos del BCV -en su balance- estaba fuera del mercado secundario, no se ofrecía libremente en las pantallas del mercado secundario.

 

Esa condición es la que haría reducir considerablemente el precio del bono porque en poder del BCV estaba sujeto a los requerimientos del balance del BCV que, al tenerlos al vencimiento en su balance para aumentar contablemente las reservas internacionales, los mostraba como comodines de reservas. Esa condición debilita la posición de dominio del BCV frente al bono, donde bajo la presión de la demanda; por liquidez del BCV y el gobierno, no es queda otra acción que reducir sus precios. EL BCV así maquillaba su balance inflando las reservas internacionales.

 

No se nos olvide que los precios de los bonos dependen de su madurez, de sus condiciones de emisión, de la percepción del mercado y el riesgo, para solo mencionar los más importantes, lo que quiere decir que cada bono de PDVSA su precio estará sujeto a aspectos globales de la empresa, pero también a las particularidades de cada emisión. ¡Podemos decir que el precio pagado por Goldman es el precio de mercado!

 

El legado cultural sobre su horizonte economía del venezolano y vecinos

 

Desafortunadamente, el legado cultural sobre lo económico del  venezolano, quien ha vivido décadas en entornos controlados y regulados, socializados, le impide reconocer el proceso natural de formacion de precios, y sobre ese proceso, p[recios y mercado arroja una visión si se quiere de naturaleza esotérica, esta cultura es compartida por todos ir respectivamente del background cultura e informativo del individuos, el medio es asfixiante contra la ganancia, el beneficio, por defecto el rechazo a aceptar estas cosas naturales de una economía de mercado opera como importante restricción cultural que nos impide el progreso.

 

Porque si el precio del bono en el secundario era 50% de su valor facial, Goldman y sus competidores, otros tres grandes bancos gringos, buscaron comprarlos directamente al dueño del bono? ¿Quizás responda esta pregunta con esta otra y no me tenga que gastar dos cuartillas explicando en temimos de valoración y decisión porque un helado de chocolate en la heladería tal, hoy a 20 mil Bs me luce barato a las 7 de la noche, muestra el día siguiente a las 8 am me parece elevado de precio, siendo el mismo precio de 20 mil Bs?

 

Con esta otra situación quisiera terminar mi introducción al tema de la amoralidad del mercado. ¿Porque tengo que vender un dólar en DICOM por 2000 bolívares si los puedo vender a mi vecino a precios del paralelo por 6000 Bolívares, Que hacemos con ese doble estándar cuando son valores colectivos o individuales? `

 

Con estas reflexiones vayamos a la compra de los bonos de PDVSA del BCV a Goldman Sachs. La operación Goldman -bonos PDVSA en tres platos. (a) el Banco compra riesgo porque quiere una ganancia importante, mayor riesgo mayor ganancia, (b) el gobierno está sin liquidez, tiene deudas y obligaciones que suponemos son de la nación la paga bajo un elevado descuento alta tasa de interés. (c) Ambos canjean riesgo, el banco un riesgo a “repartir” entre privados, gana o pierde, los administradores ponen la cabeza. El gobierno pone la cabeza porque si la operación trae pérdida patrimonial la ley está para ser aplicada.

 

Costos de transacción y costo-beneficio: el costo de oportunidad

 

Hay finalmente otro componente de la operación una transacción de costo – beneficio. La del lado del banco es nocional, obvia, está comprando un bono calificado como inversión especulativa, y por ello espera altos rendimientos. Los socios del banco aprobaran si ello ocurre. Pero el riesgo tomado es elevado, PDVSA puede entrar en default, y el banco es un perdedor neto, del aldo de la demanda, pero del lado de la oferta ya perdimos hace rato lo que no habíamos perdido.

 

En el caso del gobierno, el costo de oportunidad tiene noción fiscal, es decir, del contribuyente (sea por impuesto inflacionario) o por impuesto a la renta. En cualquier manera las leyes de todo país no fallido deben aplicarse. Si la operación causa perdida patrimonial, las leyes deben pesar una tonelada. Esa operación se limita entonces a enfrentar un interés público (Venezuela es el patrimonio de todos los venezolanos en juego) con un interés privado, gana o pierde, sus consecuencias no son minucias. La operación muestra una gran verdad, el mercado es amoral, no inmoral.

 

¡Y etya verdad la deben entender quienes apuestan al capitalismo como la alternativa válida, pero también puede ser que quienes apuestan al capitalismo de la boca hacia afuera en realidad buscan otra versión del socialismo, Los mercados del pan y del dinero son amorales! Primera lección para poder comprender que propiedad mercado y precios son las instituciones básicas de un sistema de libre mercado que garantice plenas libertades. Ahora entiendo el manto esotérico que sobre la propiedad y las libertades económicas tiene nuestro sincretismo cultural.

 

¿De quién y cuáles son los incentivos en ese juego?

 

El último punto son los incentivos que en cierto modo están mencionados arriba. Para el Banco Privado, ganar dinero, una función creciente del riesgo que toma al comprar pasivos de una empresa en bancarrota. Los incentivos del gobierno están sobre la mesa, pagar un elevado costo por un dinero que requiere. Como los derechos de propiedad, aun difusos, son del venezolano genérico, su patrimonio podría ser perjudicado por el elevado costo de ese dinero, y desde lugo por el costo de oportunidad inherente en la operación. La ley ventila que el administrador, por ser cosa pública, tiene responsabilidad si el evento termina en un efecto patrimonial negativo/positivo.

 

Las instancias son finitas, los administradores del Banco les responden a los socios del banco mientras que en caso del gobierno los administradores están regidos por una ley que protege el patrimonio del ciudadano. Comparativamente, lo podemos llevar a la dimensión de la inflación, el funcionario fiscal o monetario crea inflación para cobrarle al ciudadano el impuesto inflacionario depreciando el poder de compra de la moneda a la cual le debe un comportamiento acorde.

 

¿Cuáles son las implicaciones políticas de una operación en ese sentido como la descrita en los párrafos anteriores?  Muchas, porque la operación encierra un impacto patrimonial al ciudadano, el cual en su nombre el administrador -gobierno- asume riesgos, su responsabilidad es plena y no limitada dado que una ley administra su participación en el juego.