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A dar la cara: ¡sin miedo!

10/05/2010

Los partidos y las ONG están obligados a identificar y mostrar sus mejores hombres y mujeres

Por: Diego J. González Cruz

El pasado 20 de abril estuvo en Cedice el internacio- nalista venezolano Xavier Reyes, director académico de las Redes para la Acción de Nuevos Grupos de Estudios Latinoamericanos (Rangel). Reyes es autor de Más liberal que libertador: Francisco de Miranda y El nacimiento de la democracia moderna en Europa y América. Rangel es una iniciativa surgida del Foro Iberoamericano Carlos Rangel, integrado por españoles e hispanoamericanos dedicados al estudio de la realidad y el pensamiento de América Latina (AL). Reyes disertó sobre la visión tercermundista que priva en Europa sobre AL, de acuerdo con la cual todavía se discute nuestra “identidad” y la “esperanza” que representa AL. Se dice “ellos son así”, y se habla de lo curioso que “ellos” son, tratando de ser otra cosa. Esas posturas hablan de la “fascinación” de la intelectualidad europea por todo lo que se parezca a Macondo y por los caudillos latinos. Reyes recordó que la política sirve para tomar el poder, después viene lo demás, y que la democracia es una idea, un sistema ideológico no natural, por el que hay que luchar cada día. (Más sobre el trabajo de Rangel en http://www.fororangel.com/).

Estas imágenes sobre AL incluyen a Venezuela. Ya en 1993, Moisés Naím en su libro Paper Tigers and Minotaurs hizo una excelente radiografía de por qué habían fracasado las propuestas liberales de reformas económicas dirigidas hacia el mercado diseñadas por los ministros de planificación y economía del gobierno de Carlos Andrés Pérez II. El trabajo de Naím puede resumirse en la necesidad de entender las complejas relaciones existentes entre política, economía e instituciones. Yo incluiría la ética. Relaciones que no captaron, y todavía no entienden, la mayoría de las elites políticas, financieras, académicas y laborales del país. Por su parte, Alberto Quirós insiste cada vez más en la necesidad de democratizar el capital en las empresas públicas y rescatar la idea de lo privado, en especial la tierra. Dice: privado somos todos los ciudadanos; es un error considerar que lo único “nacional” es lo que pertenece al Estado, que no es dueño de nada. Los bienes públicos son de la nación (todos nosotros). La mala palabra es “estatismo” y así hay que hacérselo saber a todos.

Ya se pasó el puente de los aspirantes a la Asamblea, ahora viene la venta del producto que ofrecerá la democracia. Las fuerzas políticas están en la necesidad de dar la cara a sus votantes. Los representantes de los partidos y las ONG están obligados a identificar y mostrar sus mejores hombres y mujeres en cada área clave del Estado que se quiere: un Estado no empresario que funcione. Sabiendo que lo que se discute es rescatar las instituciones con los mejores venezolanos (las instituciones que señala la Constitución). Hay que presentar al país un “gabinete de sombra” cuyas personas, las que deben y tienen que dar la cara, sin miedo, tengan respuestas claras y concretas ante la nación y el mundo sobre los problemas de educación, salud, vivienda, infraestructura, economía, Fuerza Armada, relaciones internacionales, petróleo, agricultura, industria y turismo, entre otros sectores.

Paralelo a ese gabinete, hay que fomentar la burocracia profesional que se requiere para llevar adelante las ofertas de políticas públicas que el venezolano está exigiendo. Este gabinete de sombra debe contar con expertos en cada área, dispuestos a contribuir con su conocimiento a llevar adelante las propuestas vitales para lanzar al país hacia el primer mundo.

En lo que nos compete, el área energética, seguimos proponiendo rescatar el rol del ministerio de Energía para que sea solo formulador de políticas en las materias que le competen, cediendo a los entes reguladores (hidrocarburos y electricidad) que deben crearse, las actividades de otorgamiento de licencias y permisos, precios, tarifas y multas, entre otras. Y paralela a estas dos instituciones, estaría la Comisión Nacional de Energía, independiente y autárquica, conformada por ciudadanos con autoridad relacionados con el sector energía. Aquí cabrían las academias de Ingeniería y de Ciencias Económicas, las sociedades profesionales de Petróleo, Geología, Geofísica, Electricidad y Minería, las cámaras Petrolera y Eléctrica, y otros sectores empresariales relacionados; representantes del sector laboral y de las universidades, entre otros. Además, una comisión evaluadora de la actividad energética y el proponente de las políticas para el área.

cedice@cedice.org.ve

El Universal