Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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A mi Madre Patria. Maria Teresa Romero

¿Llegará alguna vez la madurez a la mayoría de tus hijos?

No puedo dejar pasar la ocasión de este mayo de celebraciones a la mujer, a la Virgen María, a las madres, a las enfermeras, a Josefa Camejo heroína de la independencia, en fin a lo femenino, para escribir sobre esta Venezuela mía, nuestra; tierra tan llena de Gracia, y de tantas desventuras.

Todavía, bien entrado el siglo XX y el nuevo milenio, Venezuela no ha dejado de ser un país fallido con un Estado que en general ha fallado en asegurar sus funciones principales y desarrollar instituciones sólidas, independientes, transparentes y eficientes; con una sociedad de limitada cultura democrática y liberal, tendente al caudillismo, el militarismo y al populismo de cualquier signo; con una economía dependiente de la renta petrolera y sin un fuerte sector privado. La situación actual, tras 15 años de destrucción perpetuado por las elites militares y neocomunistas en el poder, es de colapso. 

Con la mediana excepción de los 40 años de proyecto democrático y civilista del siglo XX donde hubo adelantos pero insuficientes, los esfuerzos por lograr un país realmente moderno y desarrollado en lo político, económico, social, espiritual, moral, cultural y científico-técnico, durante los dos siglos de vida ciudadana y republicana que tenemos, han resultado pobres, frustrantes.

Me pregunto, ¿hemos realmente amado los venezolanos a nuestra nación? Por supuesto que son numerosos los individuos, hombres y mujeres, hacedores de patria, creadores de la venezolanidad, que has parido a través de la historia. Pero como esfuerzo colectivo notorio, la balanza deja mucho que desear. 

Con todo, y aunque suene cursi, ¡feliz día, mes, de las madres!, patria mía. Te deseo que todos, chavista-maduristas, opositores y ni-ni, te queramos como te mereces, tanto como nos has dado en bellezas y riquezas. Y no sólo de palabra vana, como viene sucediendo, sino también, especialmente, en acciones y conductas constructivas.

¿Crees que sea posible?, ¿llegará alguna vez la madurez a la mayoría de tus hijos?

MARÍA TERESA ROMERO | EL UNIVERSAL
Matero1955@hotmail.com