Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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Adecuarse al nuevo entono empresarial o atreverse a modelarlo

Es perverso, creer que ahora si nos debemos a la RSE, porque sería aceptar que antes éramos irresponsables, lo cual es incierto en un inmenso numero de empresas que actúan en el país.

Las empresas que no comprenden que son parte de una sistema social de relaciones con los diferentes entornos económicos y políticos que se rodea, el propio mercado las rechaza; hay algunas que la miopía no las ha dejado comprenderlo y han vivido a pesar de algunas críticas, pero la sostenibilidad de su negocio siempre ha sido muy frágil. Lo que hoy presenciamos es el diseño de la definición del nuevo rol que nos corresponde como ciudadanos concientes y mas responsables, junto a los diferentes actores sociales que esperamos convivir en armonía y para ello la palabra clave es: confianza. En el camino de la confianza empresarial, la reputación no se construye de una acción, puede que una “imagen positiva” se construya de una acción, la reputación se construye de la trayectoria y el comportamiento de la empresa y aquellos que la conforman, suma coherente y consistente de acciones que construyen credibidad, pero que en el tiempo conforman el valor de la confianza. No basta con acciones es necesario todo un cambio de actitud y de involucramiento con los públicos externos, pero por encima de toda prioridad de la identificación y compromiso del publico interno. Me refiero a los hombres y mujeres que caracterizan y diferencian a la empresa, mucho más allá de los programas o proyectos de RSE y aquello que dicen en su comunicación verbal, me refiero a la forma de actuar y relacionarse con un “entorno” que modela a la empresa o que es modelado por aquello que hace la empresa, mas allá de lo que dice. El modelaje Social: ¿de la empresa o a la empresa? Numerosas publicaciones de calificadas escuelas de negocios nos hablan de “adecuarse a las nuevas realidades”. Sin embargo, toda empresa que desea sobrevivir es suficientemente flexible para adaptarse; mientras las exitosas son aquellas que se atreven a modelar el entorno donde quieren operar, fijar con humildad, pero con firmeza, las condiciones del resto que desea competir, además de construir nuevas referencias en el mercado que sirven. Modelar con nuestra actuación, como Empresa Socialmente Responsable, trasciende la misión y visión corporativa y nos re-descubre el “valor social” de los valores empresariales; modelar es crear referencias responsables, transparentes y sostenibles. El contar con “programas de responsabilidad social” no significa que la empresa sea socialmente responsable. Mientras el “compromiso social” de la empresa no sea consistente con las decisiones que se toman en materia de derechos laborales, realidad social, prácticas financieras, relación con los accionistas, ONGs y el gobierno, entre otras. La Responsabilidad Empresarial se debe vincular directamente a procesos empresariales y a las actuaciones de los diferentes miembros que integran a la organización y no solo a “programas” o “proyectos”. Por ello hay que vigilar, con espíritu crítico, la consistencia entre aquello que hacemos dentro de la empresa y no solo frente a la cámara fotográfica del marketing social o la publicidad de la RSE. Más allá de la Responsabilidad Social Empresarial, la crisis de credibilidad y la falta de confianza generalizada en nuestras sociedades, la realidad nos obliga a evolucionar el concepto de la RSE al de ESR (Empresa Socialmente Responsable), cuyos “procesos”, dentro de la empresa hacen que sus programas de actuación e inversión social sean creíbles. El respeto por los trabajadores de una empresa y los diferentes públicos interesados en ella, se ha convertido en un importante desafío social para nuestra convivencia en armonía y la sostenibilidad de un mejor ambiente que satisfaga las expectativas de todos. Derechos humanos, derechos laborales, respeto por ambiente y la lucha contra la corrupción son hoy parte de los compromisos del milenio para la ONU y en forma particular un mandato para aquellas empresas que han firmado el Pacto Mundial promovido por el PNUD. Hoy mas que nunca es valorada la consistencia del esfuerzo colectivo por armonizar los intereses de la empresa y los de la comunidad a la que sirve, esto abrió un duro, y con frecuencia, confuso debate del rol de la empresa en la sociedad, convirtiéndose en una muy perversa expresión que se escucha y afirma que: “la Responsabilidad Social Empresarial esta de moda”. Responsabilidad es un estado de conciencia Así como un niño cuando nace no sabe el impacto de lo que hace cuando lanza un objeto, el niño tiene que empezar a vivir su etapa de madurez para darse cuenta como son interpretadas sus acciones y cuantas de ellas contribuyen con el desarrollo de su vida, entonces eso sucede en un intercambio entre el entorno que rodea al niño y el niño, ese estado de conciencia es un proceso que va evolucionando en el tiempo, el estado de conciencia no se detiene en ningún momento de su edad cronológica, vas desarrollando nuevos estados de conciencia porque el entorno va cambiando y te va obligando a hacer reflexiones que no las habías hecho antes. De la misma manera como ocurre en el niño, ocurre en las empresas; no es que antes las empresas no fueran responsables y ahora empiezan a hablar de responsabilidad social, lo que está sucediendo es que se concibe de manera distinta la relación entre el entorno y la empresa y cuál es el rol que le corresponde a la empresa, y esa definición de rol está en proceso de gestación Hay una gran confusión de cuál es el rol de la empresa, en líneas generales, más aún de la empresa en términos sociales. Responsabilidad es un estado de conciencia individual, al agregarle la dimensión social, la Responsabilidad Social es un estado de conciencia del impacto que tu produces, positivo o negativo. Como ser humano, lo que te hace responsable es haber alcanzado un estado de conciencia, que en la práctica se traduce en desarrollar nuevas referencias para tu desempeño individual frente a los diferentes públicos y situaciones donde te relacionas. Pero, cuando hablas de Responsabilidad Social en la dimensión Empresarial no solo te refieres al impacto positivo o negativo de tus actuaciones individuales, sino que has evolucionado a un nuevo estado de conciencia, ahora colectivo, en la que te sientes parte de una organización y responsable de aquello que hace o deja de hacer la empresa como la suma de todos aquellos que la integran. Es frecuente encontrarnos con empresas que desarrollan exitosos programas o proyectos de Responsabilidad Social Empresarial, pero son Socialmente Irresponsables. Hechos, incluso notorios, en la forma de tratar al personal y relacionarse con la comunidad, las decisiones que mantienen proveedores que han afectado al ambiente o la poca transparencia de su desempeño financiero frente a los accionistas o trabajadores de la empresa. Por ello, he planteado en diferentes foros empresariales dentro y fuera del país que el verdadero desafío de la RSE es estimular la ESR (Empresa Socialmente Responsable), que mas allá de un cambio de orden en las letras, involucra una filosofía integrada a la cultura corporativa de toda organización social. Al referirme a la ESR, estoy valorando, más que un programa o proyecto social a un PROCESO empresarial responsable cuando tomamos decisiones y actuamos en sociedad. Un nuevo reto que ya se hace viejo. El desafío de atreverse a modelar con nuestras actuaciones nos plantea el reto de construir confianza dentro de nuestra empresa y en otros públicos de interés -los “stakeholders”- que nos ofrecen una licencia para operar que es renovada por nuestra consistencia, pero revocada por las contradicciones entre aquello que decimos y finalmente hacemos Confianza que articula mayor autonomía para que aquellos con los que trabajamos sientan el derecho de tomar la iniciativa y logren hacer las cosas de manera responsable, lo cual supone el apoyo para actuar y modelar al resto de la organización, para ello la comunicación estratégica es la herramienta que permite el proceso de compartir una visión y un compromiso. Una condición, para el modelaje responsable del entorno donde operamos, es la forma como construimos la percepción de nuestra área de trabajo, a partir del liderazgo que asumidos con nuestras actuaciones. El Liderazgo, en tiempos como los que nos ha tocado vivir, debe buscar tiempo para pensar, reflexionar y encontrar un justo balance para comprender; humildad para aceptar y habilidad para armonizar, pero ello exige reparar, muchas veces, los daños psicológicos que el ambiente y nuestras actuaciones han generado dentro y fuera de la empresa y así renovar con brío nuestras reservas de recursos emocionales y, con profunda honestidad, recalibrar nuestra brújula moral para modelar el entorno donde queremos Competir en forma responsable y garantizar la sostenibilidad de nuestro proyecto profesional y personal, dentro y fuera de la empresa. (*)”Nadie tiene el monopolio de razón, ni la exclusividad de la mentira”.

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