Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Álvarez Paz: ética y política. Emeterio Gómez

En su artículo del miércoles en El Nacional -El Reto Copeyano- Oswaldo Álvarez Paz “pone el dedo en la llaga”: el liderazgo político opositor tiene forzosamente que asumir la ética. Oswaldo lo dice así: “en tiempos de crisis tenemos que volver a los principios y aferrarnos a los valores fundamentales que ofrece la Doctrina Social de la Iglesia y los que se derivan de habernos declarado demócratas y cristianos simultáneamente”.

Ojalá que Antonio Ledezma, María Corina, Leopoldo López, Capriles y todos los que tengan aspiraciones presidenciales, se estén planteando el cómo asumir la ética y, sobre todo, el cómo insertársela a la política. Ojalá que todos ellos estén al tanto de las inmensas dificultades que conlleva el acertado enfoque de Álvarez Paz, un viejo amigo del que, muy afectuosamente, tenemos que diferir.

¡¡Ojalá que nuestros líderes ya sepan de la profunda crisis que vive la ética!! Que estén al tanto de que los valores “ya no son lo que eran”; que la Humanidad, en el último tercio del siglo XX, descubrió su radical fracaso en todo cuanto atañe al Problema Moral. La quiebra de la Filosofía, precisamente por no haber podido conectar el Ser con el Deber Ser, la Razón con la Moral; el que aquélla pudiese ser el fundamento de ésta. Un fracaso que se resume en las dificultades de Martín Heidegger (de lejos, el pensador más grande del siglo XX) para rescatar al Pensamiento Occidental de la debacle. Porque no pudo nunca rebatir a Nietzsche en su arremetida brutal contra la Ética, la Filosofía y la Razón.

Ojalá que Ledezma y el conjunto de nuestros líderes ya sepan que el problema de la moral es infinitamente más complejo que todo lo que habíamos creído. Que no se trata, para nada, de tener Principios y Valores, ni el problema es que “estos se estén perdiendo”, como tontamente repetimos, sino que nunca los hubo, ¡¡que nunca la Civilización Occidental pudo desarrollar la Dimensión Moral de Lo Humano!! Que el verdadero problema no son los valores, sino que esa dimensión espiritual no es capaz de enfrentar las feroces presiones que la realidad ejerce sobre ella: la propensión al mal, al resentimiento, la envidia, la inquina, la ambición desmedida, la nietzscheana Voluntad de Poder y, sintetizándolo todo, la insondable animalidad que hay en nosotros. Porque el problema ético, Oswaldo, no reside en los valores sino en la infinitud de esa animalidad. Que, no por casualidad, es la esfera fundamental en la que se desarrolla la política. ¡¡El hombre lobo del hombre; o dicha en latín, sin el menor ánimo de pedantear: Homo Homini Lupus, la poderosa frase de Hobbes, creo!!

Porque antes, mucho antes, de llegar a la política, el problema es que cuando te secuestran un hijo y amenazan con matártelo, tus valores se van al diablo. Tú harás lo que los secuestradores digan. Y si, por otro lado, para darle de comer a ese hijo, la única alternativa es robar… y tú te niegas a hacerlo porque va contra tus principios, serás entonces “un perfecto imbécil con una elevadísima solidez moral”. Porque pareciera evidente que un hijo vale más que todos los valores juntos. La misma “razón” por la que es tan difícil conectar la ética con la política. Porque las presiones que ésta ejerce sobre aquélla son bestiales. Porque el problema es -otra vez- que para defender el bienestar de una sociedad puedes perfectamente verte obligado a traicionar tus valores. Y, de nuevo, si al tener que escoger entre tu gente y tus valores, te inclinas por estos y dejas que tu gente se hunda, entonces, de nuevo, serás “un necio con unos valores ejemplares”.

gomezemeterio@gmail.com