Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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Asimetrías Ciudadanas

La buhonería esconde tras de sí un sin fin de asimetrías y contradicciones, y su resolución depende de la comprensión integral del problema y de la toma de políticas coordinadas, estructuradas, coherentes y con una visión de país a largo plazo.

Asimetrías ciudadanas

Al contrario de lo que comúnmente se piensa, la mayoría de los buhoneros son empresarios y emprendedores. En su mayoría son ciudadanos que trabajan con casi todo en su contra. No tienen leyes que los amparen, ni protección social del Estado. No tienen sueldo y mucho menos prestaciones o beneficios laborales. Su estabilidad económica y social depende de sus propios esfuerzos.

Lo que sí tienen los buhoneros son largas jornadas de trabajo, en condiciones infrahumanas e insalubres. Su inversión y su propia vida, están constantemente amenazados no sólo por el hampa común sino por los mismos cuerpos policiales. Son personas que deberían ser objeto de respeto por parte de la ciudadanía y del Estado.

No obstante, esta forma de economía informal trae consigo “externalidades negativas”, en perjuicio de la población en general, entre las que se cuentan: la insalubridad y contaminación de la zona donde se ubican; el desbordamiento de desechos sólidos; e intransibilidad y la anarquía en la circulación peatonal y automotor; la competencia desleal con comercios establecidos legalmente y que pagan impuestos; y más importante aún, el incremento del índice de la delincuencia.

El peso que tienen estas externalidades la han comprendido en su justa medida aquellos caraqueños que tuvieron que transitar por Sabana Grande en los últimos tres años, y luego han visitado a ese boulevard en este mes de enero. La comparación del antes y después hace que la ganancia del “ahora” no tenga cuantía. Este enero, el boulevard recuperó en gran parte la belleza, la limpieza, la tranquilidad, el orden, y la seguridad de hace unos 10 años. El índice delictivo, según informaciones de fuentes policiales se ha reducido en más de 50%.
El dilema es cómo conciliar y conjugar estas asimetrías de intereses. Cómo darle a la ciudadanía la calidad de vida que se merece, y cómo garantizarle el derecho a trabajar a un grupo de decenas de miles de ciudadanos que subsisten de la buhonería.

Para muchos, la solución estaría en proveerles espacios bien acondicionados, salubres, de fácil acceso al público, y con apropiados sistemas de seguridad. Con unas normas y reglamentaciones claras, negociadas y aceptadas por todas las partes.

Lo cierto es que la solución no está en permitir que continúe la anarquía como quieren los buhoneros. Pero, tampoco está en las medidas parciales y aisladas que plantea la municipalidad. Éstas son paños calientes para un problema estructural, donde el desincentivo a la inversión privada y su consecuente incremento del desempleo juegan un papel primordial.

Publicado en Veneconomía Opina 24 de Enero de 2007 Disponible en inglés en: www.veneconomy.com