Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Bolívar y San Martín: Hallazgo sobre su entrevista de Guayaquil. Carlos Goedder

El historiador colombiano Armando Martínez, desde la Universidad Andina Simón Bolívar en Ecuador, encuentra un documento que prácticamente despacha los misterios de la Entrevista de Guayaquil entre los Libertadores.

Al buen investigador Agustín Moreno,  por su pasión historiadora desde el Guárico venezolano

La entrevista entre el Libertador Simón Bolívar (1783-1830) y el Libertador del Sur José de San Martín (1778-1850), celebrada el 26 de julio de 1822 en Guayaquil, es uno de los episodios históricos llenos de más confusión en la historia sudamericana.

Se han tejido diversas conjeturas sobre este encuentro. Cierta historiografía argentina, apoyada en una carta apócrifa publicada por Gabriel Lafond de Lurcy en 1844 y que este atribuyó a San Martín con fecha 29 de agosto de 1822, coloca a San Martín como voluntario perdedor en un encuentro para definir la libertad del Perú, ofreciéndose incluso a servir como simple soldado a Bolívar si este resolvía ir a libertar Perú. Ciertamente la entrevista precedió la renuncia de San Martín al mando político y su retiro a una vida civil en el exilio francés. Bolívar intentaría emular esta misma solución eligiendo por destino a Inglaterra –al menos esto anunciaba oficialmente -, cuando le llegó la muerte en diciembre de 1830. La historiografía argentina ha apoyado repetidamente la visión de martirio, colocando a San Martín en una estatura moral superior a Bolívar al cederle la gloria de libertar Perú y despreciar el poder. Es la tesis del San Martín militar derrotado por el sagaz Bolívar político.

Esta lectura está desapegada de lo que ocurrió realmente en esa breve entrevista de 1822. Es penoso que un encuentro entre los mayores conductores militares de la Independencia Sudamericana haya sido más bien una reunión informal, ya que carecía de carácter oficial. Fue un encuentro sin planificación alguna. San Martín arribó sin anuncio a Guayaquil (provincia indecisa entre hacerse nación independiente, adherirse al Perú bajo mando militar de San Martín o sumarse a la Colombia presidida por Bolívar). Se le recibió, haciendo el mejor esfuerzo de pompa posible y San Martín se fue rápidamente por donde vino. Un encuentro que debió ser determinante para América fue simplemente eso, una breve charla, si bien sus participantes probablemente intuyeron que tenía significación para la posteridad. Quizás la haya repasado en su vejez San Martín con algún pesar, considerando que pudo dar servicios adicionales a la América – su salud debilitada, las intrigas políticas y su desencanto lo impidieron-. Para Bolívar fue menos relevante en sus evocaciones –nunca habló del evento en sus memorias – y fue apenas un preámbulo al cierre de su gloria militar, consolidada al libertar Perú en diciembre de 1824. A Bolívar le vendrían años terribles perdidos en la arena política  enfrentándose a sus antagonistas Santander y Páez, quienes a diferencia de San Martín sí que estaban dispuestos a acorralar a Bolívar. Uno lamenta que realmente San Martín no haya sido un rival político de Bolívar, porque a diferencia de Santander y Páez sí tenía un prestigio militar internacional y relevante, dotado de genio, con formación técnica sólida. Habría sido un enfrentamiento interesante, mas por el bien de la gloria de ambos personajes nunca se presentó ni en Guayaquil ni en ningún otro momento.

El historiador colombiano Armando Martínez Garnica, desde el posdoctorado de historia de la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador, ha encontrado un documento que da mayor sustento a la teoría de un encuentro agradable e intrascendente. La revista quiteña PROCESOS REVISTA ECUATORIANA DE HISTORIA en su publicación del Primer Semestre de 2013, pp. 127-145, recoge el artículo académico que el propio Martínez hace sobre este hallazgo. Ha titulado el documento: “La Entrevista de Guayaquil: Introducción y Transcripción”.

El historiador repasa en este trabajo las reseñas de la Entrevista desde la historia y la narrativa. Su trabajo coincide con una reciente novela de Mauricio Vargas, titulada Ahí le dejo la gloria (Planeta, 2013), la cual recrea nuevamente el encuentro entre los Libertadores y sobre la cual tiene opinión favorable del historiador.

Martínez se pasea por varias fuentes (incluyendo al ex presidente argentino Bartolomé Mitre) y aterriza en el debate sobre la mencionada carta de Lafond entre las academias de historia venezolana y argentina. La Academia argentina avaló la carta de Lafond, sin mucha más investigación. Incluso hubo protestas entre historiadores argentinos, siendo que uno de ellos, Antonio J. Pérez Amuchástegui (1921-1983) publicó en 1962 un ensayo contrariando el proceder de sus colegas y señalando: “Se confunde penosamente patriotismo e historiografía.” (c.f. Martínez Garnica, p. 131). La escuela argentina procuró vender la imagen de un San Martín que si bien no tuvo la gloria de libertar Perú, tuvo una mayor gloria moral al claudicar ante un avasallante y ambicioso Bolívar, haciendo este sacrificio para que Perú fuese libre. Esto es casi decir que el Libertador moral de Perú fue San Martín. La tumba de San Martín en la Catedral de Buenos Aires le da el título de Libertador del Perú, que no le corresponde ciertamente. Su rango, otorgado por el Congreso Peruano, fue Protector del Perú. Fue en realidad un precursor de la independencia peruana, culminada por las armas colombianas bajo la dirección de Bolívar y el mando directo de Sucre en Ayacucho.

El historiador venezolano (por cierto ingeniero de formación) Vicente Lecuna Salboch (1870-1954), quien pacientemente recopiló la correspondencia de Bolívar, opuso a la Academia argentina una serie de documentos compilados en dos tomos como La Entrevista de Guayaquil: restablecimiento de la verdad histórica, publicado en 1952, en el cual esgrimió evidencia documental contra la carta de Lafond.

Una pieza crítica en el trabajo de Lecuna fue la relación que envió el secretario de Bolívar en Guayaquil, José Gabriel Pérez, al lugarteniente de Bolívar, el entonces general y luego mariscal Antonio José de Sucre (1795-1830), a la sazón Intendente de Quito. Ese documento estaba en el Archivo de Bolívar de Caracas. El historiador Armando Martínez Garnica ha localizado otro original de este documento en los archivos quiteños. Este manuscrito desconocido aporta mayor validez al publicado por Lecuna en 1952 y lo hace incontrovertible. Es una relación hecha por el testigo directo de la Entrevista y básicamente señala algo: no ocurrió nada que tuviese consecuencia relevante para la campaña libertadora sudamericana. El propio Pérez así lo señala en la nota a Sucre, refiriéndose a San Martín por su rango de entonces como Protector del Perú: “La venida del Protector a Colombia no ha tenido un carácter oficial, es puramente una visita la que ha hecho a S.E. [Su Excelencia] el Libertador, pues no ha tenido ningún objeto ni político ni militar, no habiendo hablado siquiera de los auxilios que ahora van de Colombia a Perú.”  (ídem, p. 144).

Repasando la situación: San Martín había emprendido la liberación de Perú, sin tener propiamente un cargo o título político y optando por usar el que le concedió el pueblo peruano: “Protector del Perú”. Bolívar estaba en Quito como Libertador y Presidente. San Martín había desalojado a los realistas españoles a las montañas andinas, si bien estos contaban allí con contingente de casi 10.000 hombres y apoyo de los indios. ¿Por qué San Martín viaja a Guayaquil? Esto es algo en lo que no se detiene la reseña de Martínez Garnica. Lo que parece arrojar la evidencia y yo suscribo es que San Martín llegó a ese puerto para tantear la anexión de  la recién independizada Guayaquil a Perú. Se encontró con que Bolívar ya estaba allí y tenía la opinión controlada a favor de sumar Guayaquil a Colombia. (De otro modo, uno no se explica el porqué apareció allí sin aviso previo). Pérez señala en su relación: “Espontáneamente dijo el Protector a S.E. [Bolívar] que no se había mezclado en los enredos de Guayaquil, en los que no tenía la menor parte, y que la culpa era de ellos, refiriéndose a los contrarios. S.E. le repuso que se habían llenado sus deseos de consultar este Pueblo; que el 28 se reunían los Electores y que contaban con la voluntad del Pueblo y la pluralidad de los votos en la Asamblea. Con esto varió de asunto el Protector y siguió tratando de negocios militares y de la expedición que va a marchar.”  En resumen: San Martín llega a Guayaquil a dos días de sancionarse por votos la anexión a Colombia, algo que claramente ocurriría con un Bolívar que tenía cinco mil hombres en la ciudad. Así que no había mucho que hacer en esa materia.

Los auxilios a que se refiere Pérez son mil ochocientos soldados que estaba enviando Bolívar a San Martín para la campaña que este último lideraba en Perú, correspondiendo a un préstamo semejante que le había hecho San Martín a Bolívar para la campaña en Ecuador. Está claro que San Martín no iba a comprometer este envío por un debate sobre Guayaquil. Pérez refiere que al momento de enviarse el informe sobre la entrevista, ya han partido los batallones Vencedor de Boyacá y Pichincha a apoyar a San Martín en Perú.

Pérez transluce en su reseña algunas semblanzas de San Martín – tiene valor histórico por haber estado de testigo en el encuentro, una posición que soñarían tener los historiadores actuales -. Dice sobre el Protector: “Parece muy convencido de los inconvenientes del mando” (ídem, p. 144), lo cual nos da un indicio de la fatiga moral que ya lleva San Martín a cuestas y le hará abandonar el mando cuando vuelva a Perú y se encuentre con que han conspirado en su contra, al punto de haber detenido a su colaborador Bernardo de Monteagudo (1789-1825).

Además el secretario Pérez refiere la postura política de San Martín y seguramente por ello pide a Sucre que se guarde el informe bajo la categoría “Reservada”. En un párrafo que resume muy bien el agotamiento de San Martín y sus creencias políticas para ese momento, el cronista informa a Sucre: “El Protector se quejó mucho del mando y sobre todo de sus compañeros de armas que últimamente lo habían abandonado en Lima. Aseguró que iba a retirarse a Mendoza; que había dejado un pliego anexo para que lo presentasen al Congreso [peruano] renunciando al Protectorado y que también renunciaría a la reelección que contaba se haría de él; que luego que ganara la primera victoria se retiraría del mando militar sin esperar a ver el término de la guerra; pero añadió que antes de retirarse pensaba dejar bien puestas las bases del Gobierno; que este no debía ser Democrático porque en el Perú no conviene, y últimamente dijo que debería venir de Europa un Príncipe solo y aislado a mandar el Perú. S.E. [Bolívar] contestó que en América no convenía ni a Colombia tampoco la introducción de Príncipes Europeos porque eran partes heterogéneas a nuestra masa, y que por su parte S.E. se opondría a ello si pudiese, mas sin oponerse a la forma de Gobierno que cada uno quiera darse. S.E. repuso todo lo que él piensa sobre la naturaleza de los Gobiernos, refiriéndose en todo a su discurso al Congreso de Angostura. El Protector replicó que la venida del Príncipe sería para después.” (p. 144).

En este párrafo se coloca lo único polémico entre San Martín y Bolívar: la forma de gobierno para Perú. San Martín apoya una monarquía trayendo a un Príncipe de alguna casa europea –distinto a Fernando VII, el rey español, claro está-. Bolívar apoya una forma republicana como alternativa, según lo que venía diciendo desde Angostura en 1819, si bien señala que respeta lo que elija Perú –que al fin y al cabo era un territorio ajeno a Colombia-. El debate tiene menos significación de lo que se cree, porque el mismo Bolívar se plantearía la opción de una monarquía en sus años finales, entre 1826 y 1830, recibiendo incluso invitaciones a coronarse que rechazaría en la medida que se convencía sobre las ventajas correspondientes a una Presidencia Vitalicia (en la práctica, una forma de monarquía republicana). A diferencia de San Martín, Bolívar sí tenía claro que él mismo sería la máxima autoridad política en los territorios que libertase.

No hay mucho más que agregar sobre la Entrevista. Una breve conversación, sin carácter oficial y de la cual al menos se hizo un acta por parte del afortunado José Gabriel Pérez que en calidad de secretario la presenció y dio parte a Sucre.

El hallazgo del profesor Armando Martínez Garnica en Ecuador de un documento idéntico al encontrado por Lecuna en Venezuela da un carácter aún más fidedigno al informe. Se puede especular sobre si lo que dice Pérez es fiel reflejo de la Entrevista, mas no parece tener motivos para tergiversar un encuentro donde señala que San Martín fue fundamentalmente cortés: “La oferta de sus servicios y de su amistad es ilimitada, manifestado una satisfacción y una franqueza que parecen sinceras.” (p. 144) ¿Por qué iba a ser de otro modo? Nada anticipaba que Bolívar iría a libertar Perú, el cual iba a quedar en severa anarquía al renunciar San Martín, constituyéndose en un peligroso baluarte realista al Sur de Ecuador y una codiciada presea para el hambre ilimitada de gloria para un Bolívar que siempre pensó continentalmente.

Añado a continuación dos materiales adicionales. El primero, una entrevista al profesor Armando Martínez Garnica y otra al profesor Santiago Cabrera de la Universidad Andina Simón Bolívar, sede Ecuador.

Entrevista al profesor Armando Martínez Garnica

– Cuéntenos por favor qué sorpresas se ha llevado con este hallazgo documental.

La sorpresa es que el tema principal de la entrevista no fue el destino de Guayaquil, que ya lo había resuelto Bolívar con su fuerza armada, sino el destino político del Perú: ¿monarquía o república?

 – ¿Qué mitos se han tejido en torno a esta Entrevista y cómo ayuda su hallazgo a resolverlos?

a) La versión de que el caso de Guayaquil había sido el tema central de la entrevista.

b) La versión de la naturaleza estrictamente secreta de la entrevista

c) La versión de un diálogo entre iguales: Bolívar era presidente de Colombia y representaba una posición oficial. En cambio San Martín llegó en visita de un particular, pues no tenía mando político sobre el Perú ni sobre las Provincias Unidas.

 – ¿Considera que la tesis histórica del San Martín “perdedor” en la Entrevista, ofreciéndose incluso a servir a Bolívar como oficial y el rechazo de Bolívar a apoyarle en Perú tienen sustento?

Esta versión se basa en un documento apócrifo publicado en 1844.

 – ¿Qué recomendaría a las escuelas de historiadores venezolana y argentina para llegar a un acuerdo bien fundamentado sobre lo que fue la Entrevista de Guayaquil? Sabemos que la Entrevista enfrenta a partidarios de Bolívar y San Martín, incluso en terreno historiográfico.

Que no se haga un debate político, patriótico ni ideológico. Por el contrario, que se aplique el método de la historia: examen crítico de las mejores fuentes disponibles.

 – ¿Qué nos ayudan a descubrir los documentos sobre las personalidades de ambos Libertadores?

La voluntad política continental de Bolívar, heredada de Miranda, y el desencanto de San Martín que lo empujó a la renuncia del Protectorado y su exilio en Europa.

 – ¿Qué nos puede decir sobre el uso de esta entrevista para fines proselitistas por los políticos de la región?

Que no se puede seguir tolerando el abuso nacionalista del relato histórico.

 – ¿Cuál le parece que es la reseña más afortunada en el terreno de la narrativa sobre este Encuentro? Hay incluso un relato de Jorge Luis Borges que la comenta (“Guayaquil”)

El mejor relato literario actualmente es la novela de Mauricio Vargas: Ahí le dejo la gloria (Planeta, marzo de 2013)

 -¿En qué opina que pudo ayudar Manuela Sáenz, con quien Bolívar acababa de iniciar una relación sentimental, en el manejo que hizo Bolívar de la Entrevista? Sabemos que en 1822, a diferencia de Bolívar, la señora Sáenz sí conocía a San Martín y había vivido la Guerra de Independencia en Perú.

Ella no tuvo nada que ver en la entrevista de Guayaquil.

Entrevista al Profesor Santiago Cabrera, de la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador

¿Cómo se enmarca este hallazgo de documentación en las actividades de investigación histórica que conduce su Universidad?

El hallazgo realizado por el investigador Armando Martínez en el Archivo Nacional Histórico del Ecuador es de especial importancia para el estudio histórico de los procesos de independencia en Hispanoamérica y para la comprensión de las formas políticas que adoptaron tempranamente las repúblicas sudamericanas, luego de la larga y compleja etapa de la Independencia.

Este hallazgo, que consiste en la ubicación del libro “copiador” con comunicaciones oficiales preparadas por José Gabriel Pérez (como sabemos, secretario general del Libertador), arroja al menos dos novedades que merecen especial atención historiográfica. La primera tiene que ver con el documento oficial que refiere el contenido de la entrevista entre el Presidente Libertador (Bolívar) y el Protector del Perú (San Martín), ocurrida en julio de 1822. La ubicación de este documento en el Archivo Nacional permite, por una parte, resolver un antiguo debate entre las academias de historia de Argentina y Venezuela (en relación con el contenido y desenlace del histórico encuentro); y, por otro lado, acceder a un conjunto de detalles en relación con el contenido de la entrevista, que arrojan nueva luz al conjunto de interpretaciones historiográficas y literarias sobre el tema.

Sobre el antiguo debate, podemos adelantar que en 1950 la Academia de Historia de Argentina declaró como auténtica una carta apócrifa (y atribuida a San Martín), publicada en París en 1844 pero sin asiento documental verificable. Concomitantemente, el cuerpo colegiado argentino obstaculizó la circulación del trabajo de Vicente Lecuna intitulado “La entrevista de Guayaquil. Restablecimiento de la verdad histórica”, en 1952. En este trabajo, el bolivarianista venezolano publicó la transcripción del documento ubicado hace poco en el Archivo Nacional, cuyo paradero, hasta ahora, se desconocía. De modo que con el hallazgo documental el debate queda, por así decirlo, “zanjado”.

En relación con los detalles de la entrevista, podemos destacar, a su vez, dos elementos que consideramos fundamentales. En la relación preparada por Pérez, el asunto central de la entrevista entre los generales no fue, como hasta ahora se ha señalado, la suerte de Guayaquil (a qué espacio territorial se incorporaría la ciudad – puerto, si al Perú o a Colombia), sino la suerte del Perú (qué fórmula de gobierno le convenía a esta república, qué pasos se sugerían en ese camino y las reacciones que Colombia tendría al respecto). Aquí, el documento deja entrever que el Protector del Perú mantenía una fórmula de gobierno determinada (un gobierno de cariz monárquico) que el Libertador Presidente miraba con cautela.

Otro aspecto desconocido hasta ahora es que el Intendente de Quito (Antonio José de Sucre) sabía no solo de la entrevista entre Bolívar y San Martín, sino que, además, mantuvo un conocimiento pormenorizado de sus detalles. La comunicación de Pérez fue dirigida, específicamente, al Mariscal de Ayacucho con carácter de “reservada”.

La segunda novedad se relaciona con el aporte de nuevas pistas para el estudio del sistema administrativo organizado en el Departamento del Sur de Colombia (actual Ecuador). Contrariamente a las interpretaciones que, hasta ahora, han circulado, que señalan un vacío de poder en esta región grancolombiana en el decenio de 1820-1830, la documentación del copiador que reposa en el Archivo Nacional contiene abundantes comunicaciones remitidas por el Presidente Libertador a los intendentes de Quito, Guayaquil y Cuenca, lo que demuestra que el otrora departamento de Ecuador mantuvo un dinámico aparato administrativo que produjo abundante información de este tipo para el gobierno central colombiano. Se trató, por lo tanto, de una región plenamente incorporada a la confederación de Colombia y no un territorio periférico.

La investigación en la que se incluye este hallazgo documental dialoga plenamente con las actividades de investigación que la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador impulsa a través de su Área de Historia. Esta unidad académica anima, desde hace casi dos décadas, un importante esfuerzo de renovación historiográfica en cuanto al estudio de los procesos de independencia hispanoamericanos, el desarrollo de la cultura política en la subregión andina en el siglo XIX, y el aquilatamiento crítico de la historia patria a la luz de los enfoques conceptuales y teóricos más actuales. Esfuerzo ostensible en una abundante producción editorial especializada (Historia de América Andina, Biblioteca de Historia y Procesos: revista ecuatoriana de historia).

En este sentido el hallazgo documental reciente no es una coincidencia. Todo lo contrario, es consecuencia de un sostenido y riguroso trabajo de investigación sobre líneas definidas de estudio. En este caso: la independencia hispanoamericana y los primeros ensayos republicanos en el mundo andino

¿Qué continuidad darán a la investigación que dio como resultado este hallazgo?

Se prevé la publicación de un libro de carácter académico que aborda el estudio del ensayo republicano de la Gran Colombia. Este trabajo, ya en marcha, busca dilucidar, mediante el análisis de un abundante cuerpo de fuentes primarias (entre ellas el libro copiador de José Gabriel Pérez) cómo de desarrolló este ensayo de república decimonónica, su funcionamiento administrativo y las causas de su fragmentación (hasta ahora poco explicadas) y, de esta manera, aportar al debate historiográfico latinoamericano sobre el tema. Esta investigación forma parte, a su vez, del conjunto de pesquisas inscritas en el posdoctorado de historia animado por la Universidad Andina.

¿Cómo opina que está la integración entre Universidades Hispanoamericanas en temas de investigación histórica?

Se han realizado importantes esfuerzos de integración interuniversitaria en cuanto a la investigación histórica. No obstante es preciso animar todavía más estos vínculos. Actualmente se pueden identificar importantes redes de investigadores sobre la independencia en Hispanoamérica, estudio de la cultura política decimonónica o sobre historia económica en el periodo antes citado, sobre el papel de la Iglesia en el moldeamiento de las percepciones nacionales, regionales y locales en cuanto a los tempranos procesos de formación estatal, entre otros.

De manera general, estas redes proponen el estudio de estas facetas en clave hispanoamericana, pero necesitamos “completar el cuadro”, por decirlo de algún modo, en cuanto a la comprensión más amplia de las razones por las cuales los procesos de independencia hispanoamericanos y de formación de sus estados nacionales fueron así y no de otra manera. Se requieren mayores esfuerzos de historia comparativa con la experiencia política brasileña decimonónica, por ejemplo; o de comprensión en paralelo de los procesos que, en la misma época, afectaron otras partes del mundo (Europa, América del Norte o el Asia).

¿Puede ofrecer a otros docentes y a los lectores interesados los datos de contacto de su Departamento y suyos?

El Área de Historia de la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador funciona en el tercer piso del edificio José Joaquín de Olmedo. Sus teléfonos son: (593 2) 322 8085 Ext. 1232. 3304 0 1340. Más información sobre su planta docente, líneas de investigación y producción científica puede encontrarse en www.uasb.edu.ec

Nota Final: la profesora Selenia Larenas, Jefe de Relaciones Públicas de la Universidad Andina Simón Bolívar, sede Ecuador, ha hecho posible reunir todo el material para este artículo, con una gentileza, celeridad y don de gentes notorios.

Un trabajo mío previo sobre la Entrevista de Guayaquil está disponible en http://www.eldiarioexterior.com/hace-190-anos-se-entrevistaron-41126.htm

Bogotá, Agosto de 2013

@carlosgoedder

Facebook: Carlos Goedder