Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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Buhoneros formales

La informalidad, que genera cerca de 15% del pib, merece un voto de confianza y un proyecto nacional que la acerque a los beneficios de la legalidad. Apenas entre 4 y 6% de las instalaciones del parque empresarial del país es industrial. El resto está dedicado al comercio o a prestar servicios.

Según estudios realizados por Tomás Páez, a través del Programa Bolívar y del Centro de Asistencia Técnica para el Mejoramiento de la Productividad en Organizaciones, Ceatpro, en 2001 existían cerca de 480 mil empresas de todos los tamaños, mientras que en 2004 se registraban 450 mil. `Ha habido una contracción empresarial comprobada, no tanto en el número de empresas que ha cerrado sino en reducción de empleados´, dice Páez. Con cifras históricas en mano, desde 1968, muestra una caída continuada en la productividad de las Pymes, pero demuestra que, en los últimos cinco años, ese derrumbe ha sido patético: `En el último quinquenio, la productividad ha descendido 50%´, afirma.

En 2001, 98% de esas empresas tenían menos de 100 empleados, mientras que en 2004 este porcentaje se había incrementado a 99,02. Sin embargo, estas 450 mil empresas emplean a unos tres millones de personas, según cálculos de Páez y su equipo. Las características de las Pyme son sus cortas nóminas, tan reducidas que 66% de las empresas formales tienen menos de seis trabajadores; suelen ser netamente familiares y sus socios son parientes o relacionados; apenas 30% recurren a créditos bancarios y muy pocas tienen conexión a Internet. `Una Pyme puede tener más de cien empleados y seguir siendo Pyme´, aclara Páez.

En Europa, la presencia e influencia de las Pyme en la economía es un fenómeno. Existen más de 20 millones de Pyme con menos de 50 empleados. Escalofriantes movimientos El año 2000 marcó pauta en lo que a dramatismo se refiere: comenzó el descenso precipitado de la productividad de las Pyme y, también en ese año, comenzó un salto dramático y continuado en los niveles de informalidad de la población laboralmente activa. Páez saca cuentas: Según el Instituto Nacional de Estadísticas, el desempleo es de millón y medio de personas y, por su parte, el sector público acoge a un buen número de venezolanos; aunque no existen cifras recientes (las últimas datan del año 1998 y registraban un millón de funcionarios), Páez considera que con las distintas misiones y los nuevos entes, los empleados estatales deben ascender a 1,8 millones. El sector privado se ocupa del resto de las personas activas.

Y cuando se refiere a sector privado incluye las empresas formales, con sus tres millones de empleados, pero también a la informalidad, que ocupa a, por lo menos, cinco millones de personas que pueden ser más, muchos más, porque existen individuos que, aunque están empleados legalmente, realizan trabajos a destajo como una manera de obtener ingresos extraordinarios. No es cualquier cosa: `El sector privado es el que realmente genera empleo y riqueza. El petróleo, cuando mucho, aportará 25% del Producto Interno Bruto, incluso considerando los altos precios actuales del crudo. Lo demás es sector privado´. Aun así, los pedazos que forman este sector tan importante para la economía no son muy grandes. Para el fisco, los `grandes contribuyentes´ son unos seis mil y, sin embargo, menos de 400 poseen más de cien empleados. Lo que crece con más empuje es la heterogénea informalidad.

No está compuesta sólo por buhoneros y ambulantes. Incluye recogelatas, vendedores de loterías, quiosqueros, mercados, transportistas, técnicos, profesores, profesionales de la computación, emprendedores y varios oficios de la construcción, desde albañiles hasta arquitectos que trabajan por su propia cuenta. Este sector es el mayor empleador pues, se calcula que, fuera de nómina, laboran unas 400 mil personas. `Incluso las transnacionales tienen su propia gran fuerza de venta en la informalidad: aquellos que ofrecen la galleta Cocossette en la calle. Ellos no reciben ningún beneficio´. Es tan importante el peso de la informalidad que el especialista estima que genera cerca de 15% del PIB. Páez apuesta por la formalización de lo informal. Su propuesta tiene una base real, pues ha sido un fenómeno exitoso en algunos países latinoamericanos y en España. Es precisamente sobre la experiencia hispana, la ejecutada por la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos, que cimienta su proyecto para Venezuela.

El punto de partida serían las similitudes que existen entre los informales con los empresarios legales. Asegura que la formalización del sector informal genera beneficios para todos. A los propios informales, a los servicios financieros y de telecomunicaciones, a las cámaras gremiales que en el mejor de los casos apenas agrupan a 10% de sus representados teóricos y al país entero, pues mejoraría la economía. El principal beneficio para los informales sería un acceso más fácil a créditos bancarios que, a pesar de cobrar intereses de mercado, son mucho menores que las que deben pagar cuando recurren a prestamistas. Además, se les ofrecería asistencia técnica a través de organismos que ya atienden a ese sector. También lograrían condiciones más cómodas de trabajo y garantizarían seguridad social. En la actualidad se han creado servicios, especialmente financieros, para atender a los informales. Pero Páez considera que no es suficiente pues se requiere un plan más estructural y que sea nacional. La asistencia técnica es indispensable para que los planes de negocios se tornen tangibles. `Es muy frecuente que, tanto en el sector formal como en el informal, los proyectos se encuentren sólo en la mente de quienes dirigen las empresas´. Y añade: `Sin asesoría, la posibilidad de éxito de un pequeño emprendedor son casi nulas, y el fracaso eleva la morosidad´.

Aumentar el índice de formalidad de la economía venezolana es posible, pero requiere de varios actores, entre ellos del Estado, a través de alcaldías e institutos, relacionados con las Pyme. Hasta los momentos, no se vislumbra una política nacional que apunte hacia la formalización de la economía. Ni siquiera el impulso ofrecido a las cooperativas que, a su decir, `han crecido exponencialmente, pero es falso, muchas sólo existen en papel´. Y dispara la razón moral por la que cree que el Estado debe comprometerse en mejorar la situación de la informalidad: `Son cinco millones de personas las que han encontrado trabajo en ella. La informalidad le resolvió un problema de desempleo al Gobierno´. Publicado en el Diario El Uinversal