Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
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¿Buhoneros o Comerciantes? I

Las empresas y trabajadores venezolanos legalmente registrados pagaron al fisco casi la mitad de las Reservas Internacionales del país.

El final de 2004 presentó un contraste importante: por un lado, el SENIAT anunció que recaudo bs 22,6 billones, superando en 30% la recaudación prevista. Eso significa que, en impuestos, las empresas y trabajadores venezolanos legalmente registrados pagaron aproximadamente US$ 11,6 millardos al fisco, esto es, casi la mitad de las Reservas Internacionales del país. Mientras tanto, las principales ciudades del país contaron con un ejército de vendedores ambulantes –buhoneros- que, sin pagar nada al SENIAT, ejercen su comercio a la vista de todos y ocupando el espacio público. Hay dos principios fundamentales en Economía Política:

  1. El primero, es buscar la justicia, lo cual significa conciliar eficiencia y equidad. Tenemos que lograr soluciones económicas que sean proporcionales a las responsabilidades, derechos y actividad productiva de todos los ciudadanos. ¿Por qué aplicamos impuestos únicamente a los comerciantes y trabajadores legales?
  2. Ver los problemas considerando a todos los afectados. En esto fue pionero el economista nobel Ronald Coase. Cuando hablamos de buhoneros pensamos únicamente en el lado del comerciante formal y de los transeúntes que ven invadidas las aceras por los vendedores ambulantes. Lo correcto es reconocer que también el comerciante informal necesita una solución a su problema de ganarse la vida. El gobierno nacional ciertamente tiene que buscar una solución creativa al asunto. Eliminarle al buhonero la fuente de trabajo no es, ciertamente, el mejor camino, ya que elevaría los índices de desempleo, pobreza y violencia. La administración pública ha actuado con conciencia. No obstante, corremos el riesgo de un “terrorismo tributario” que castigue al empresario y al consumidor que cumplen la ley y trabaja formalmente, eximiendo de responsabilidades al buhonero. La economía informal puede ser un cimiento sólido para el crecimiento económico si la transformamos en una actividad comercial con locales y legislación propias, en lugar de ser, como lo es ahora, un ejército de vendedores ambulantes que ocupa las vías públicas, generando y corriendo peligros. Vamos a ver el camino a esa integración exitosa en las próximas entregas.