Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Cálculo económico y tarifas de las clínicas. Luis A. Herrera

Ya en 1920, Ludwig von Mises alertaba sobre cómo el intervencionismo económico, los controles irracionales y la planificación central económica tornarían imposible para las personas calcular con libertad el mejor modo de invertir sus recursos, tanto al nivel de los bienes de producción como de los bienes destinados al consumo.

Según el vienés: “El significado de la moneda en una sociedad cuyos medios de producción pertenecen al Estado será completamente diferente de aquella sociedad donde los medios de producción son privados […] la moneda nunca tendrá el mismo significado en una sociedad socialista que en una sociedad competitiva puesto que es imposible determinar el valor de los bienes de producción. El cálculo en términos monetarios es por tanto imposible”.

Ello así, nos explica Mises, porque en una economía libre, el valor objetivo de intercambio de los bienes de consumo no equivale a los juicios de valor de cada individuo sobre dichos bienes, sino a la unidad de cálculo elegida para expresar ese valor. El cálculo basado en esa unidad, que informa sobre las preferencias de los consumidores y usuarios, encierra tres ventajas: 1) toma como base del cálculo, democráticamente, la evaluación de todos los individuos que participan en el comercio, y así torna en valor de intercambio los juicios subjetivos de todos aquellos que participan en la compra y venta; 2) informa con bastante exactitud cuál es el uso más apropiado de los bienes de producción, pues permite calcular el costo de complicados procesos de producción y saber si una actividad será o no rentable; 3) el cálculo sobre un valor de intercambio permiten reducir los valores a una unidad común, esto es, al dinero, una medida imparcial, ajena a los juicios subjetivos de los que tienen más poder, y que expresa las preferencias de la mayoría, de los consumidores (al menos donde el dinero no es objeto de manipulación estatal).

Cuando el proceso descrito, llamado cálculo económico, es interferido compulsivamente por el Estado, vía controles autoritarios divorciados de las preferencias de las personas, de los costos efectivos del uso de los bienes de producción en ciertas áreas, que atienden solo a los juicios subjetivos de los reguladores o planificadores (ideología, fines electorales, etc.) en desprecio a la soberanía del consumidor, y a tales acciones se suman la manipulación del dinero y la abolición de la libertad cambiaria, el proceso natural de producción de bienes y servicios se atrofia, lejos de hacerse más eficiente y accesible para más personas, se reduce y termina por cesar.

Estamos en 2013, y los venezolanos pretendemos ignorar la lección de Mises. En su edición del 04.07.13, Notitarde recogió las declaraciones del Vicepresidente de la Asociación de Clínicas Privadas y Hospitales, según el cual la Providencia No. 294 de la Sundecop, G.O. de 26.06.13, por la que se fijó un régimen de control y precios para las instituciones privadas de la salud “es inviable, sorpresiva e incongruente”, pues por ejemplo fija “un costo fijo para lo que es el servicio de emergencia, que es válido, pero eso incluye el tratamiento, y éste no puede llevar un costo fijo porque es variable, depende de lo que tenga el paciente, no es lo mismo tratar una neumonía, a tratar un dolor de cabeza”. Lo que se ofrece como respuesta al problema del acceso a los servicios de salud, acabará con esos servicios en el sector privado, pero haciendo creer que es éste el responsable. No es cierto. El responsable es el Gobierno al negar el cálculo económico y la soberanía del consumidor, liquidar el bolívar como unidad de cálculo y destruir los bienes de producción nacional.

LUIS ALFONSO HERRERA ― NOTITARDE (Trinchera Liberal)