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Capitalismo Solidario

Publicado Diario El Universal 01/07/07

Por: Emeterio Gómez

El Socialismo es absolutamente inviable, entre muchas otras razones, porque ninguno de sus ideólogos –empezando por Marx– abordó jamás la pregunta crucial: ¿qué significa ser humano? Ninguno se planteó la necesidad de una antropología, es decir, el reto de entender este ¡¡enigma indescifrable!! que es el hombre. O, peor aún, el Socialismo es inviable porque –sin la menor reflexión acerca de qué es lo humano– pretende imponernos por la fuerza una visión de lo que dicha noción significa, unos valores morales arbitrarios. El Comunismo es absurdo, en fin, porque sin saber qué es el hombre ¡¡pretende producir uno nuevo!!

A diferencia del Socialismo, el Capitalismo y la Economía de Mercado tienen detrás suyo tres o cuatro mil años de antropología; una reflexión profunda acerca de las miserias del espíritu, que nos permite hoy captar los pequeños márgenes de humanización que tenemos, los tenues resquicios por los cuales el hombre –y en consecuencia el Capitalismo– pueden hacerse mejores. Nada del iluso Hombre Nuevo cheguevarista; tan solo un Ser Humano y una sociedad ligeramente mejores. A pensar sobre todo ello está dedicado nuestro libro Capitalismo Solidario versus Socialismo del Siglo XXI, editado por El Nacional y que acaba de salir.

En ¿Qué significa pensar? Martín Heidegger cita estos versos de Hörderlin: “Un signo somos, indescifrado,/ Sin dolor somos, y en tierra extraña/ Casi perdemos el habla”. Tal vez el gran poeta alemán –¡¡o el traductor!!– en lugar de “indescifrado” debió haber dicho “indescifrable”. Porque eso es lo que somos, una realidad (espiritual) absolutamente incognoscible, ¡¡a pesar de los esfuerzos que el autor de Ser y Tiempo hizo para penetrar en ese misterio absoluto que son el alma y el universo!! A pesar de su negativa radical a aceptar que ese enigma profundo es precisamente la noción de Dios: un sentimiento –no un pensamiento, sino un sentimiento, una fe o creencia– a la que Heidegger se acercó sin tener jamás el valor de asumirla.

Una negativa radical que no le impidió al gran filosofo –émulo digno de Platón, Kant, Hegel o Aristóteles– brindarnos una fértil aproximación a lo humano ¡¡una antropología que hoy hace posible pensar el Capitalismo Solidario!! Una fertilidad que según Heidegger está contenida en esos tres versos de Hörderlin. Regrese a ellos el amigo lector: La tierra extraña empieza cuando se nos acaba la estrecha región del Ser y del mundo a la que el pensamiento racional tiene acceso. En cuanto la lógica se agota empieza esa tierra extraña, el “más allá”, el “otro mundo”, la trascendencia, Dios, el Tao o como se nos ocurra llamarla. Es esa zona infinita en la que lo humano se conecta con lo sagrado; no con la moral, que pertenece todavía a “este mundo”, sino con el espíritu del que ella brota, del que brota el Bien… ¡¡pero del que emanan también todos los antivalores, las bajezas, las mezquindades y el Mal!!

A todo ello alude el ultimo verso, el “casi perdemos el habla”. Que en lugar del casi debería ser “definitivamente perdemos el habla”. Porque ante el misterio absoluto e indescifrable que son el alma y el Universo, todas las palabras, los pensamientos y los razonamientos se tornan inútiles, imposibles o vacíos; allí sólo caben y sólo tienen acceso los sentimientos, la fe y las creencias. Es lo que otro gran filosofo alemán, Wittgenstein, contemporáneo de Heidegger, puso en una frase inolvidable: “de lo que no se puede hablar, mejor es callar”. ç

emeteriog@cantv.net