Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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Capitalismo y exclusión

Como ya se ha vuelto costumbre, la Asamblea Anual de Conindustria reunió expertos internacionales de gran talla, cuyos planteamientos los funcionarios gubernamentales lamentablemente no oyeron al hacer caso omiso a la invitación que se les había cursado.

Aurelio F. Concheso

Entre estas presentaciones, una de las mas trascendentes fue la del economista peruano Hernando De Soto. Hernando de Soto se dio a conocer en 1987 con su libro “El otro sendero”, un estudio de la informalidad en Perù, que demostraba que ahí funcionaban, de manera imperfecta y al margen de la ley formal, los principales rasgos de una economía capitalista.

Esto en contraposición al orden esencialmente mercantilista y populista propio de los países latinoamericanos. A finales del año 2000 De Soto publicó otra obra “El misterio del capital, porqué el capitalismo triunfa en Occidente y fracasa en el resto del Mundo”. En él De Soto pone de manifiesto que en la mayor parte del Mundo, el capital de los humildes queda excluido de el funcionamiento de las economías formales debido a la precariedad de los derechos de estas personas sobre sus propiedades, sean estas viviendas, parcelas agrícolas, e inclusive las actividades mercantiles e industriales que realizan en el mundo de la informalidad. Si estos derechos fueran debidamente documentados y aceptados, el patrimonio de estas personas sería considerable. A título de ejemplo, en estudios que hace la organización de De Soto para el Gobierno Mexicano, se ha determinado que este capital representa un 78% de la propiedad del país, unos $ 350 mil millones de dólares, una cantidad 5 veces superior a las reservas petroleras de México, y cuatro veces mayor que toda la inversión extranjera desde su Independencia. De Soto plantea que esta situación no es muy diferente a la de los Estados Unidos y Europa a mediados del siglo 19 (cuando en el Estado de California solamente había hasta 800 “códigos informales” de propiedad), o de Japón a finales de la Segunda Guerra Mundial.

La situación en estos países cambió radicalmente cuando se empezaron a incorporar las normas y convenios informales de propiedad al ordenamiento legal nacional, lo que le permitió a los tenedores de propiedad ceder, traspasar dar en prenda y de otras formas utilizar en el mercado los activos que poseían. En los países del tercer mundo esto no ha sucedido, y el resultado es que en los mismos hay “bolsones” de economía capitalista de los cuales los humildes se encuentran excluidos. Esta exclusión conspira contra el establecimiento de verdaderas economías de mercado, y le permite a la izquierda ofrecer soluciones a la exclusión de índole estatista que vinculan a los pobres directamente con el Estado sin permitirles ejercer sus verdaderos derechos de propiedad y decidir su propio destino. Soluciones que durante el siglo 20 demostraron su inviabilidad con el colapso de las economías comunistas y el capitalismo de estado.

La solución según De Soto va mas allá de meramente “titular” las propiedades de los informales. Requiere de un proceso en el que se identifiquen las prácticas que ya existen entre los informales en sus transacciones, y que estas prácticas se vayan incorporando al ordenamiento legal vigente. Sin duda una compleja tarea, pero una que, como la Historia ha demostrado, puede desencadenar un vigoroso proceso de crecimiento del capital y de inclusión de quienes hasta ahora se ah visto excluidos y marginados del proceso económico. Poderoso mensaje que no debe pasar desapercibido para los liberales qu aspiran a que nuestro país se incorpore a la modernidad.

Artículo publicado originalmente en el Diario 2001