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Caracas, ciudad asaltada

El desastre urbanístico se ha propagado por toda Caracas. Con las expropiaciones y ocupaciones amparadas por el Gobierno solamente se ha conseguido empeorar las cosas, pero se aprecia un esfuerzo de vecinos y propietarios para defender sus derechos.

¡En Caracas no dejaremos espacios vacíos! amenaza el joven ministro de vivienda, gesticulando con su barba castrista. Frente a esta declaración los habitantes de Guaicoco, Montalbán, Catia, el Junquito, Macarao, San Martín, La Yaguara, Caricuao y Bella Vista se alzan sin temores. Ya los vecinos de El Valle habían realizado la misma protesta en la avenida Intercomunal por la expropiación de un estacionamiento en Longaray.

La prensa reporta que en San Bernardino un grupo de oficialistas mantiene tomada la sede de un Banco, mientras que en el sector El Carpintero de Petare los transportistas protestan por inseguridad. Para mi amigo recién llegado de Europa esto suena como un parte bélico. ¡Oye, no me habías dicho que estaban en guerra! Me hablaste de 20.000 muertos anuales, pensé que exagerabas.

Pero, ¿contra quién pelean los vecinos, acaso el gobierno no protege a los ciudadanos? La confusión que reflejan sus preguntas van parejas con la rabia que me embarga frente a la crudeza de la realidad.

Escucha -trato de hablar con serenidad- los vecinos están enfrentados con un gobierno que esta violando sus comunidades, sus urbanizaciones, que muchas tienen más de cincuenta años. No es contra ningún poder extranjero. El gobierno está empeñado en ocupar los parques, estacionamientos y campos deportivos para alojar gente que no tiene viviendas o que está damnificada por las lluvias.

En una sola urbanización pretenden meter 20.000 personas. Esta ocupación la quieren hacer sin ampliar las calles, las cañerías, las escuelas, la recolección de basura. No les importa destruir las condiciones de vida en esas comunidades que ya eran precarias por la falta de mantenimiento.

Lo peor de todo –continúo- es la manipulación, acusan a los vecinos de enemigos del pueblo, de oligarcas egoístas.

Una manera poco sutil de escurrir las responsabilidades que le corresponden por su incapacidad para responder a las necesidades del pueblo. Este gobierno ha recibido durante 12 años más dinero que todos los gobiernos anteriores y no ha sido capaz ni siquiera de planificar las viviendas que exige la población desposeída, los damnificados y no se diga de los nuevos hogares.

¿Entonces, qué pueden hacer?, repregunta mi desencajado amigo. Estoy asombrado, un gobierno que promueve la lucha entre vecinos, asalta las comunidades sin respetar a los vecinos, ¡digno de Ripley!

Oye, amigo, esto es lo mas importante, aquí en Venezuela se está dando una lucha inédita, los vecinos, los movimientos sociales enfrentándose a un gobierno que quiere destruir lo poco que tienen, acusándolos de egoístas por no permitir que sus comunidades sean destruidas. Por eso lucha la “Alianza por el Progreso local” que no es un partido político, sino padres de familias, vecinos, ciudadanos simples. Se oponen a la intención del gobierno de construir casas sin servicios dentro de sus comunidades, es el mayor irrespeto que puede hacerse contra las familias y contra la sociedad.

Luego y cínicamente los voceros del gobierno declaran que ellos protegen los derechos humanos de los invasores. Habría que preguntarles ¿por qué no los protegiste antes, por qué los empujas a invadir, a destruir lo que ya existe, ¿por qué el gobierno no respeta a sus ciudadanos, a los que necesitan viviendas y a los que ya la tienen como fruto de su esfuerzo?

Caracas hoy es una ciudad asaltada por un gobierno que pretende eludir su responsabilidad con los más pobres, con los damnificados, pero también con aquellos que laboriosamente han comprado su apartamento, su casa, en urbanizaciones o barrios habitados por gente que vive de su trabajo y que no han recibido en su gran mayoría subsidios para comprar sus viviendas. El respeto se debe a todos los ciudadanos independientemente de su situación.

Es demagógico y tramposo anunciar el apoyo a los invasores sin proveerles salidas viables a su difícil situación, lanzándolos a una confrontación irresponsable absurda y ciega contra otros ciudadanos. Hoy exigimos respeto al gobierno para los que tienen y para los que no tienen, con estos últimos hay que ser honestos y actuar como representantes de todos pero desvelados por los más necesitados. ¡Basta de demagogia comunistoide!

isaper@gmail.com
@isapereirap