Carlos Rangel en su libro Del Buen Salvaje al Buen Revolucionario narra una historia muy distinta a la normalmente contada sobre el proceso de colonización e independencia ocurrido en América, proponiendo una nueva visión acerca del motivo del atraso económico, político y social que se vivía en los países de la región con excepción de los Estados Unidos.

La importancia de este libro radica en que Rangel hace un análisis notablemente abierto a la realidad, su interpretación no propone falsos postulados que justifican la ineficiencia de algunos países por causa de algún agente externo (por ejemplo: los Estados Unidos de América) tal como se nos ha querido hacer creer y que por pereza o irresponsabilidad muchas personas repiten sin investigar a fondo, ya que es más fácil echarle la culpa a otro que asumir las responsabilidades propias.

Este libro nos ayuda a entender por un lado que los latinoamericanos de los años sesentas y setentas –incluyendo a la mayoría del estamento político- tenían una visión populista del poder y de la sociedad. Asumían que la función del gobierno era planificar la economía, no obedecer las leyes y las instituciones. Que el objetivo del gobierno era distribuir la riqueza existente, fomentar la dependencia y no la responsabilidad individual; cultivando así el clientelismo político, por lo que la ciudadanía esperaba dádivas y privilegios del partido de gobierno a cambio de su voto. Todo esto en paralelo a la difusión de un mensaje que aseguraba que el “pueblo” era víctima del despojo de unos bienes que le pertenecían, y que alguien –el imperio, la burguesía, el capitalismo -se los habían quitado, y en consecuencia la gran mayoría carecía de recursos, eran pobres.

En este ensayo se demuestra que el éxito económico de los países prósperos radica en la instauración de la democracia y la economía de mercado, ya que las libertades políticas y económicas, sustentadas por la propiedad privada y el imperio de la ley son el marco principal a partir del cual surgen estas sociedades. Es la creación de riqueza y no la distribución de la misma la clave del éxito, todo lo anterior en línea con lo ya expuesto por F.A. Hayek, 32 años antes, en su obra Camino de Servidumbre, en el año 1944.

Con esta obra, Rangel logra una comprensión de la historia de nuestra región que nos enriquece cultural y humanamente. Es una lectura que nos deja una nueva manera de interpretar la realidad de la cual somos herederos, que aunque no ha sido la mejor, debemos aceptarla para poder cambiarla.

Hugo J. Bravo Jerónimo

Profesor Ética Empresarial Universidad Monteávila

PhD en Economía (candidato) Swiss Management Center