40 años después de haberse publicado el libro Del Buen Salvaje al Buen Revolucionario de Carlos Rangel y particularmente durante los últimos 17 años, Venezuela ha presenciado a la llamada Revolución Bolivariana implementar el mal llamado Socialismo del siglo XXI que no es más que el mismo socialismo fracasado durante el siglo XX en casi todo el mundo.

Para llevar a cabo este proceso revolucionario el régimen chavista ha contado con el “apoyo” del régimen cubano y sus 60 años de experiencia socialista-totalitaria; y a la luz de los resultados – la situación actual del país- se podría afirmar casi sin temor a equivocarse, que la implementación del modelo bolivariano ha sido exitosa o por lo menos va por buen camino. Los ciudadanos venezolanos se han empobrecido importantemente y en el proceso han perdido tanto su libertad económica como política, al punto que se puede afirmar que el venezolano se encuentra en una situación de servidumbre; limitado, casi esclavizado, económica y políticamente ante un Estado todopoderoso.

Algunos hechos que ilustran esta situación son:

1) La vigencia de un sistema de control de cambios desde el año 2003, que ha devenido en 3 tipos de cambios: i) dólar oficial DIPRO a 10.0 Bs; ii) dólar oficial DICOM a 628.0 Bs; iii) dólar en el mercado negro: 1100.0 Bs, lo cual demuestra la importante devaluación de la moneda, y la distorsión del mercado cambiario;

2) El control de precios a la mayoría de los productos que se consumen, producen  o importan en el país; hay precios tan absurdamente bajos que hacen que la demanda de productos tienda a ser prácticamente infinita (mediante el consumo indiscriminado o incentivando el contrabando de extracción);

3) Altos niveles de escasez de productos de consumo de primera necesidad -y racionamiento de la venta de los mismo-, por lo que los ciudadanos solamente puede comprar dos veces por semana un número de limitado de bienes, dependiendo del número en que termina su cédula de identidad, luego de recorrer varios locales comerciales para conseguir los productos de la canasta básica, muchas veces sin éxito;

4) La inflación más alta del mundo proyectada en más del 700% para finales del año 2016, en algunos sectores de la economía se proyecta que sea superior al 1000%;

5) El salario mínimo más bajo del mundo, alrededor de los 10 dólares americanos mensuales, al considerarlo versus el mercado negro de divisas;

6) Según las encuestas, al 87% de la población no le alcanza el dinero para adquirir bienes de primera necesidad: hay hambre y miseria. Aumentó la pobreza a niveles superiores a los peores tiempos de la mal llamada 4ta República (período democrático, previo a Chávez, que abarca desde 1958 hasta 1998);

7) Altos niveles de inseguridad, muertes violentas, robos y secuestros (más de 200 mil muertos desde que el chavismo tomó el poder);

8) La seguridad social está en quiebra, los fondos de pensiones del estado no permiten la subsistencia mínima de los jubilados y el sistema de salud gubernamental está colapsado, no tiene capacidad logística, ni médicos ni las medicinas para atender a los asegurados, que son la mayoría de la población;

9) Gran éxodo poblacional, más de un millón y medio de personas (sobre todo profesionales) se han ido del país en los últimos 16 años, la mayoría profesionales formados en las mejores universidades del país, proceso inédito en el país que estaba acostumbrado a la inmigración;

10) Falta de Estado de Derecho, parece que la ley aplica dependiendo del bando político al que se pertenece; múltiples atropellos de parte del gobierno a los propietarios, un ejemplo claro son el gran número de expropiaciones de la propiedad privada a personas y compañías, que no han seguido el debido proceso, por lo que parecen más un robo que cualquier otra cosa.

11) Altos niveles de corrupción (perdidas mil millonarias en US$) sin investigación y enjuiciados al respecto;

12) No hay separación de los Poderes Públicos, es clara y evidente la inherencia de los Poderes Ejecutivos y Legislativo sobre los otros poderes del Estado.

13) Elevado número de presos políticos, algunos por el simple hecho de haber emitido opiniones contrarias al gobierno;

14) En libertades políticas de 195 países calificados por Freedom House, Venezuela ocupa el lugar 192;

15) En libertades económicas de 178 países calificados por Heritage Foundation, Venezuela ocupa el lugar 176, según el Fraser Institute de Canadá, ocupa el último del mundo (157 de 157 países clasificados);

16) En el índice de Transparencia Internacional relacionado con la corrupción, de 175 países Venezuela ocupa el lugar 161.

Vale destacar, que esta situación se presenta luego de una gran bonanza petrolera que permitió ingresos superiores al billón de dólares americanos desde que el chavismo llegó al poder, los cuales han sido dilapidados por el Estado venezolano como consecuencia de la corrupción, mala administración, regalos a los países de la región y falta de previsión para los tiempos difíciles que se veían venir (caída del precio del petróleo y los commodities), exacerbados por los embates que enfrenta la economía mundial.

La situación política, económica y social de Venezuela es de completa crispación, el gobierno señala a la oposición y a los empresarios como lacayos del capitalismo mundial, responsables de llevar a cabo una “Guerra Económica”, causa de todos los males que sufrimos en el país. Mientras que la oposición culpa al gobierno, con mucha razón, por su mala administración, corrupción y falta de voluntad para llevar a cabo las reformas necesarias para revertir la merma de libertad política y prosperidad económica del venezolano.

El panorama es sumamente grave y desolador. Venezuela parece sufrir de un cáncer social, ya en metástasis. No se ve la luz al final del túnel, ya que se podría pensar que todo esto cambiará radicalmente cuando las fuerzas políticas opositoras tomen el control del poder, pero ¿realmente qué le depara al país cuándo la mayoría de la oposición política venezolana se declara abierta y manifiestamente progresista, de izquierda o es claramente pro-Estado? Donde la única opción política de oposición de tendencia liberal, resulta ser una opción poco conveniente o de poco arraigo en el pueblo ya sus ideas no son populares!

Para la mayoría de la oposición política hay que achacarle absolutamente todos los males de la Venezuela actual al modelo económico y social del régimen chavista, peor aún, para una gran cantidad de chavistas desencantados con la situación actual del país, el problema se debe solo al mal gobierno del presidente Maduro.

Desde el punto de vista ideológico las propuestas económicas y sociales de la oposición tienen más puntos en común con del gobierno de lo que se podría imaginar a simple vista. Por lo tanto, es preocupante el hecho de no entenderse que la situación actual sea consecuencia de las malas políticas económicas y sociales adoptadas en Venezuela desde mediados del siglo XX.

Se puede constatar entonces que el sesgo ideológico socialista de la población en general y la ignorancia del pueblo -y no tan pueblo- en materia política y sobre todo económica seguirá siendo la principal arma con la que contarán los líderes populistas de este o cualquier otro gobierno. Por lo tanto, se hace imprescindible difundir la obra de Rangel, cuya claridad en el lenguaje y sólida fundamentación histórica facilitará la formación intelectual de los ciudadanos, de manera que sean más críticos, y así tener un mejor entendimiento de la realidad social, con lo cual se podrán identificar las verdaderas causas de nuestros problemas, ya que si no se aciertan en las causas mucho menos se podrá acertar en las soluciones.

Hugo J. Bravo Jerónimo

Profesor Ética Empresarial Universidad Monteávila

PhD en Economía (candidato) Swiss Management Center