Quiero agradecer la invitación tanto de la Comisión de Medios Alternativos y Comunicación de la Asamblea Nacional como de CEDICE para compartir mis comentarios sobre la vida y obra de Carlos Rangel.

Lo primero que quiero decir es que celebro la presentación de este documental aquí en la AN, la casa del pueblo, de las leyes y el pensamiento plural, ya que le permitirá conocer a los jóvenes, y a los no tan jóvenes, la vida y obra de uno de los mejores exponentes de la Venezuela Contemporánea, esa Venezuela Civil que abarca los años de 1958 a 1998. Un periodista e intelectual de primera línea, reconocido como tal no solo en Venezuela sino a nivel internacional.

Es importante difundir la obra de Carlos Rangel en estos espacios, porque nos ayuda a entender la realidad política, económica y social de Venezuela y Latinoamérica desde una óptica diferente al pensamiento en boga, no solo hace 40 años sino hoy en día. De esta manera lograremos ampliar nuestra capacidad de análisis de lo que estamos viviendo en nuestro país, logrando un mejor entendimiento de la realidad social, y de esta manera identificar las verdaderas causas de nuestros problemas políticos, económicos y sociales que tanto nos afligen en la actualidad, ya que si no acertamos en las causas mucho menos podremos acertar en las soluciones. Esto es clave.

Yo descubrí a Carlos Rangel cuando tenía 21 años –estaba en la Universidad Católica Andrés Bello, 20 años atrás- cuando un día me topé el libro El Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano cuya dedicatoria es: A la memoria de Carlos Rangel y a Jean Francois Revel, que a uno y otro lado del Atlántico han combatido sin tregua la idiotez

A manera de anécdota les cuento que al conseguir el libro Del Buen Salvaje al Buen Revolucionario, descubrí que el Carlos Rangel de la dedicatoria, era el esposo de Sofía Ímber, del programa de televisión Buenos Días Venezuela. Vaya sorpresa! No se me ocurrió que el famoso periodista fuera un intelectual, hombre de pensamiento.

¿Qué nos dice Rangel en su libro?

Él nos habla de una historia muy distinta a la normalmente contada sobre el proceso de colonización e independencia ocurrido en América, proponiendo una nueva visión acerca del motivo del atraso económico, político y social que se vivía en los países de la región con excepción de los Estados Unidos.

Rangel hace un análisis notablemente abierto a la realidad, su interpretación no propone falsos postulados que justifican la ineficiencia de algunos países por causa del crecimiento de los Estados Unidos, tal como lo que se nos ha querido hacer creer y que por pereza o irresponsabilidad muchas personas repiten sin investigar a fondo, ya que es más fácil echarle la culpa a otro que asumir las responsabilidades propias. Nos ayuda a entender que el éxito económico de los países prósperos radica en la instauración de la democracia y la economía de mercado, ya que la libertad política y económica, la propiedad privada y la justicia son el marco principal a partir del cual surgen estas sociedades.

Rangel utiliza la evidencia histórica para llegar a sus conclusiones, logrando una verdadera comprensión de la historia de nuestra región que nos enriquece tanto cultural como humanamente. Es una lectura que nos deja una nueva manera de interpretar la realidad de la cual somos herederos, que aunque no ha sido la mejor, debemos aceptarla para poder cambiarla.

Su análisis continua teniendo vigencia aún después de 40 años de publicado el libro, debido a que hasta nuestros días, los líderes políticos de muchos de los países de nuestra región Latinoamérica, continúan colocando la culpa de nuestros problemas en otros, y repitiendo falsas ideas que además de no resistir un análisis crítico por carecer de inteligencia en sus postulados son las que favorecen sus ineficiencias para mantenerse en el poder. Hoy en día se puede constatar especialmente en nuestro país, que la ignorancia del pueblo -y no tan pueblo- en materia política y sobre todo económica es la principal arma con la que cuentan los líderes del gobierno, pues así la gente es manipulable ya que se le mantiene de espaldas a la verdad. Es por ello que vale la pena leer la obra de Rangel, de manera de tener una mejor formación política, económica y social que nos permita convertirnos en mejores ciudadanos, mejores críticos.

Para que estas afirmaciones no queden como mera propaganda panfletaria, fíjense en el análisis que hace Carlos Rangel de la situación del país en el año 1984, según extractos de su discurso a la Asociación Venezolana de Empresarios (https://www.youtube.com/watch?v=YsK9w4GVS3s):

“… Las causas de la crisis en que hoy se encuentra atrapada Venezuela, no pueden ser de poca monta o coyunturales. En los años que nos han traído hasta el actual estado de humillación nacional y de gran peligro, nuestro país ha contado con recursos seguros y crecientes. Y finalmente tan grandes que algo muy fundamental tenemos que haber estado haciendo demasiado equivocadamente para que todo ese dinero en lugar de servir para nuestro despegue definitivo se nos haya esfumado.

¿Cuál es la explicación? Es evidente que tiene que haber algo radicalmente errado en el modelo de desarrollo que hemos venido utilizando. Esto además lo admite todo el mundo pero en boca del país político suele significar que según ellos en Venezuela se ha ensayado la economía liberal y que es esto lo que ha fracasado y lo que hay que tirar a la…

Según el país político de derecha a izquierda o de izquierda a izquierda porque aquí nadie está dispuesto a no pretender ser izquierdista. Aquí se ha ensayado y aquí ha fracasado la economía de mercado, y las soluciones donde hay que buscarlas es en un mayor intervencionismo del Estado. La verdad es exactamente lo contrario. En Venezuela, ni en años recientes ni en realidad nunca hemos tenido una economía libre. No la tuvimos cuando fuimos una colonia española. No la tuvimos en el siglo XIX. No la tuvimos cuando la hegemonía andina y no la hemos tenido en los años desde 1945…

… El segundo mejor negocio es ser amigo, cómplice o sirviente de los dueños del Estado. Así como la manera más segura de arruinarse ha sido tradicionalmente ser enemigo del gobierno…

… En realidad que es casi un milagro explicable solo por la influencia entre nosotros del mundo capitalista desarrollado que hayamos tenido y tengamos en número creciente de verdaderos empresarios al lado de la multitud de los traficantes de

influencias que todos conocemos…

… Es pues falso de toda falsedad que haya fracasado en Venezuela la economía de mercado. No se ha de verdad nunca ensayado. Lo que ha habido aquí ha sido en primer lugar una economía pre-capitalista, la del imperio español, antagónica a

la economía de mercado basada en el monopolio, el privilegio, la corrupción, los estorbos burocráticos a toda actividad privada…”

En mi cátedra de ética empresarial, he visto este documental y estudiado el texto de Carlos Rangel con detenimiento. Junto a mis alumnos hemos contrastando las ideas de Rangel con los puntos de vista de diferentes autores que he hemos estudiado a lo largo de nuestro curso. Y les puedo decir que la valoración de los jóvenes sobre sus ideas, así como su vigencia, ha sido muy positiva. En resumen todos concluyen que su análisis de la realidad social y su propuesta para la solución a nuestros problemas es muy actual y sobre todo

Y es que existen autores cuyo mensaje está siempre vigente, que hablan desde el pasado y logran llevarte al futuro a través de sus líneas, esos son los clásicos. Cuando Carlos Rangel escribió, en la década de los setentas, el libro Del buen salvaje al buen revolucionario se estaba adelantando a la realidad social que 30 años más tarde veríamos plasmada en la región. Un libro con una profecía tristemente cumplida.

Los jóvenes entienden claramente que el modelo socialista necesita para sobrevivir, exacerbar los conflictos entre las clases sociales, promover la lucha entre las mismas y abolir toda propiedad privada de modo que sea el Estado quién maneje toda la industria “productiva” del país, lo cual atenta contra la libertad de los

Mis alumnos entienden que en Venezuela se ha venido estableciendo un sistema dictatorial y totalitario en el cual se ha perdido entre muchas cosas la libertad de expresión, la capacidad de inversión privada, la

democracia e inclusive la seguridad y derecho a la vida demostrando que así como en el siglo pasado el modelo socialista resultó un fracaso, hoy en día los resultados no han sido muy distintos. Donde se ha llegado a la distribución igualitaria de la pobreza en lugar de la riqueza, relegando a los ciudadanos al estado de esclavos, llegando al punto que no podemos decidir por nosotros mismos lo que queremos hacer, tener e inclusive Rangel nos pasea por la historia y nos hace reflexionar respecto a la responsabilidad que tenemos los individuos, y nos ayuda a entender que nadie se encierra en un cuarto para conspirar contra nuestro país, que debemos asumir que el subdesarrollo de Venezuela es responsabilidad de los venezolanos, y que somos nosotros quienes podemos salir de esto, rescatando –entre otros- el valor del trabajo, la dignidad de la persona, y la creación de riqueza mediante la promoción del trabajo, el respeto de la ley y buscando aliados comerciales en vez de férreas enemistades. Es nuestra responsabilidad desmontar los prejuicios que pesan sobre la economía libre de mercado y evitar que en veinte años sigamos hablando de este libro como la realidad de Latinoamérica.

Desde el punto de vista de la ética empresarial, les puedo decir que la misma no es una ciencia de mínimos o de principios rectores que dicen lo que no se debe hacer. La actuación ética tiene como fin la propia realización personal, contribuir al desarrollo de los demás y, en el terreno de los negocios, hacer posible el logro de niveles más elevados de calidad organizacional. No se limita, sólo a evitar daños o inconvenientes, sino a coadyuvar a la excelencia humana.

En ese sentido las ideas de Carlos Rangel se adaptan plenamente a la ética empresarial, ya que en las mismas se hace evidente que los preceptos de libertad económica y competencia se traducen en libertad de la persona para su libre desarrollo como individuo y empresario que a su vez se traducen en innovación y eficiencia empresarial. Al haber libertad, los agentes que forman parte de la economía –consumidores y productores- pueden aprovechar y utilizar sus recursos de manera más eficiente, cuando no se les impone destinar una gran parte de los recursos al Estado, ambos tienen una mayor cuota de capital que podrán utilizar voluntariamente para la solidaridad.

Carlos Rangel, nos dice que la economía libre de mercado -el capitalismo- no se había podido aplicar en Latinoamérica debido precisamente a la política intervencionista por parte del Estado que buscaba la estatización de todos los sectores productivos del país, eliminándose la propiedad privada para convertirla en comunal de manera que todos tuvieran lo mismo.

Rangel critica al empresario latinoamericano ya que éste busca por todos los medios la vía fácil de hacer negocio, mediante el proteccionismo del Estado -sistema mercantilista- en donde se establecen sistemas de altos aranceles a la importación para la protección de aquellas empresas local deficientes que no pueden competir con las empresas extranjeras, debido –entre otros- a la falta de tecnologías en sus procesos o dificultades en la adquisición de las materias primas, por lo que resultan menos rentables y por ello requieren que se tomen este tipo de medidas que lo que hacen es perjudicar al consumidor local, quién debe pagar un mayor precio por un bien que importado puede resultar mucho más económico. Esto lo que hace es que no se fomenten mercados competitivos sino monopolios donde una empresa sea la dueña del mercado de la industria, lo que le da el poder de influir en precios más elevados además de que por lo general el más ineficiente es el que tiene este poder decisorio en el mercado.

Es importante tener claro que el socialismo va en contra de principios claves de la ética empresarial, entre ellos podemos destacar tres:

·      Principio de solidaridad, ya que a través del proteccionismo a las empresas ineficientes no se promueve el bienestar de todos los seres humanos sino más bien sino el interés de un pequeño grupo, que a costa del resto de la sociedad se hace rico y poderoso, destruyendo valor tanto económico como social.

·      Principio de racionalidad, ya que no se actúa utilizando inteligencia -cuyo principal precepto indicaría que los más eficientes sean los que operen en la economía- sino por sentimientos vinculados al poder y el

·      Principio de eficiencia debido a que no se está haciendo uso adecuado de los recursos disponibles, por ejemplo la materia prima podría utilizarse en una industria donde si existiera ventaja competitiva.

Para finalizar, me gustaría comentar otra anécdota personal. Cuando estaba en secundaria -a finales de los años ochenta, principios de los noventa- mi padre decidió independizarse y formar su empresa propia.

Lamentablemente no le fue muy bien al principio, y recuerdo vivamente que yo le decía un poco en tono de reclamo que su problema era que no tenía piso “político” o sea no tenía contactos, tal era mi entendimiento del mundo de los negocios en ese momento. En resumen, le dije que no era importante su conocimiento (know

how) sino a quién conocía (know who) para ser exitoso en los negocios y surgir económicamente en la vida.

 Debemos acabar con eso.

 Muchas gracias!