Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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Catastrófica crisis humanitaria. Eddo Polesel

Así la define la ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA la situación de la SALUDen el pronunciamiento contenido en el remitido publicado en dos periódicos de la capital el día 21 de agosto. En sus considerandos sostiene: Que es inadmisible desde el punto de ético y moral… el proceso de abandono…Ni en los peores momento de la historia republicana se había presenciado el efecto de la indiferencia e incompetencia gubernamental. “Se ha llegado al hecho inverosímil e inédito en nuestro país de la suspensión de las intervenciones electivas… por  asignar las existencias solo para pacientes en situación de emergencia Y advierte “Que existen cerca de seis mil pacientes que esperan ser operados de condiciones tales como cáncer, enfermedades coronarias y otras serias enfermedades.

Como conclusión plantea que el Gobierno Nacional declare la emergencia sanitaria y tome las medidas pertinentes a los fines de atender la situación de alta precariedad en la cual ha caído el sector salud tanto público como privado al cual, dicho sea de paso, el Estado le debe cerca de cinco mil millones de bolívares por servicios prestado a los empelados cubiertos de pólizas de seguro. Y plantea: “Que los Órganos del Moral apoyen las acciones de amparo introducidas por particulares por antes el Tribunal Supremo de Justicia para garantizar el derecho a la salud y a la vida que son derechos inalienables e imprescriptibles”.

A estas afirmaciones de una corporación oficial, científica y doctrinaria que conforme a Ley que la crea representa la ciencia médica nacional se unen otras tantas manifestaciones de las organizaciones sociales privadas que claman por otros aspectos que demuestran que el proceso de deterioro del país en general está condenando a toda la población a situaciones aberrantes que deben mover la conciencia de los principales responsables de la implantación de un proceso de cambio absolutamente negativo, que ha conducido a una desmejora progresiva de la calidad de vida de la población, consecuencia de las directrices que han credo un desorden y un progresivo deterioro de los cuadros administrativos, técnicos y gerenciales a todos los niveles de la administración pública, empresas del Estado y los de servicios básicos por una caída que no se detiene, frente a una parálisis de la gobernabilidad en todo los niveles de las debilitadas estructuras públicas y privadas del país.

Lamentablemente, aun cuando la salud es, así como la salubridad pública que comprende las onces funciones de un control sanitario a nivel nacional -este último- es de la total responsabilidad del Estado políticas, que han estado ausentes de este desgobierno-; debemos denunciar, sin alarmismos, sino tratando de poner en evidencia un cuadro de dificultades que no puede persistir por mucho tiempo mas ya que no existe área que no confronte serias dificultades cuyo ejemplo son: aun cuando se resolvieran todos los problemas que confronta la salud quedaríamos con la falta de repuestos que mantiene paralizadas muchas ambulancias. Frente a ello y el Gobierno que se ha derivado en régimen incompetente para resolverle el problema a la gente por lo que dice se deduce que pretende hacerlo con más de lo mismo. En efecto el generalizado desabastecimiento se pretende resolver cerrando fronteras y con un nuevo régimen de racionamiento biométrico; al problema de salud se responde, por parte de  la funcionaria que debería estar mejor informada, que la situación no es tan dramática cuando no solo lo es, sino que a los muertos por causas accidéntales que entran semanalmente en las morgues, se le deben sumar los que fallecen a consecuencia de los ruleteos a los cuales están sometidos en caso de emergencia, a los que ocurre en los numerosos accidentes de tránsito urbanos e interurbanos, a lo que secuestran y no se encuentran a todos estos, habría que sumarle ahora también las muertes “silenciosa” por los que fallecen por falta de medicamentos o de lo necesarios para las intervenciones quirúrgicas.

El desabastecimiento que -bajo este régimen- ha venido por quedarse así como la inflación galopante porque es el resultado de una forma de gobernar y es la consecuencia de un sistema perverso que, inexplicablemente se ha implantado, es la resultante directa, evidente y triste de un país que ha caído bajo un mal gobierno. No se trata de ideología, autocracia o hasta de una dictadura ya que si fuese esta última habría un orden impuesto, pero al fin un orden; aquí no hay orden sino desorden en todos los frente, usando un término guerrero como es la costumbre de ahora. Se han ocupado intensamente de practicar el populismo a los extremos; han inundado el país de un circulante producto de la emisión de billetes por parte del BCV, acompañado de una “inversión” social que se ha  traducido en una reversión de la sociedad, pagando con moneda sin valor sueldos de empresas estatizadas improductiva y han acabado con las productivas tanto públicas como privadas; han dilapidado una inmensa fortuna generada por el ingreso petrolero y han endeudado al país y ahora no están en condiciones de mantener abastecido el país atendiendo a una demanda que ellos mismos han sobredimensionado por mantener una moneda sobrevaluada que es la razón del enorme contrabando de extracción, del acaparamiento y de la especulación interna por haber oficializado las actividades informales que hoy -a través de los contactos- intermediario improvisados adquieren alimentos de los entes del Estado y lo revenden, a la luz del día, a tres veces el precio regulado.

Es un imperativo detener esta hemorragia que desangra al país; hay que reunir y no dividir los esfuerzos y voluntades; hay que detener la salida forzosa de venezolanos valiosos; hay que frenar el despilfarro regalando petróleo y ayudas que no tienen justificación; hay que reunir los recursos que aún quedan y utilizarlos con parsimonia y con verdadero sentido de justicia y legalidad.  Sera el tema de las próximas entregas.

EDDO POLESEL | EDDO POLESEL WORDPRESS