Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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Cedice determinó que sólo los más fuertes sobreviven

Un estudio de Vladimir Zanoni muestra como contrabando, calidad en manufactura y prostitución, se funden en la anarquía.

La economía informal es una derivación social, sinónimo de desidia, subdesarrollo, y anarquía, acentuada en los últimos cinco años. Un estudio piloto liderado por el economista Vladimir Zanoni, hecho en el área de Sabana Grande por el Centro de Divulgación del Conocimiento Económico (Cedice), concluyó que esos buhoneros mantienen una fuerte red de poderes, financiamiento y liderazgo. En el bulevar hay unos 2.300 puestos informales.

Una de las conclusiones más interesantes comentadas por Zanoni, es que, desde la dimensión microeconómica, se detectó que en el mercado de créditos se cuenta con una gama de prestamistas informales mediante los cuales los comerciantes financian sus necesidades de capital. Y si no pagan, el castigo también es informal. Se observó una estructura organizativa llena de anarquía. Los patrones de competencia incluyen la buena presencia física de los actores que juegan: Mientras mejor luces, más vendes. El hecho patente es que una mafia subterránea controla los hilos. “Pagas por estar dentro del sistema”. Vamos viendo En las relaciones de trabajo, la novedad tiene que ver con las perspectivas de contratación. “Hay formas de contrato diferentes a las formales. Nos encontramos con un empleador que ofrece a su empleado un porcentaje de lo que vende, para que haya una internalización del riesgo, y un incentivo sobre la venta”. Entre los puntos más importantes se encuentra que la dinámica local diferencia dos grupos con características bastante distintas en el fondo. Uno de ellos, el más pequeño, son potenciales empresarios, innovadores en productos, maneras de mercadear, particulares capacidades para mantener relaciones con el gobierno, y para sostener una estructura comercial informal. “Hacia ellos es necesario dirigir un grupo de políticas diferentes a las del otro grupo de subsistencia”, que está integrado por excelentes candidatos a ingresar en el mercado laboral formal. Si están allí, es porque quieren producir, y si cumplen un horario y tienen una disciplina, observarían un mejor desempeño bajo incentivos del lado formal. De una muestra proporcional de 120 estudios localizados, el grupo de empresarios eventuales arropa 12%, y la población restante califica para el renglón de candidatos a empleados formales. El promedio de tiempo en que una persona desarrolla la buhonería en Sabana Grande es cuatro años. La capacidad de ellos de incorporarse al trabajo se pierde. Es casi el lapso que dura una carrera universitaria larga. Los panas Otra asunto es que la estructura de redes de capital social está muy sustentada en las relaciones familiares y de amigos. “Eso sirve, por ejemplo para obtener tasas de interés preferenciales de los prestamistas informales”, comentó Zanoni.

Se encontró también la confirmación de definiciones clásicas de la teoría económica como que sólo quien tiene capital financiero y físico puede transformarse en empresario. “Cosa muy sui géneris en este capital social es el carácter tribal. Pesa no sólo la belleza, sino también la fuerza física. Hay un regreso a la barbarie, un retroceso cultural”. En cuanto a la relación con los comerciantes formales, en algunos casos se evidenciaron dinamicas de responsabilidades compartidas. “Incluso nos encontramos con que muchas empresas formales están usando los canales informales como medio de colocación de sus productos, lo cual en buena medida les significa una baja en sus costos. No pagan impuestos, alquiler, luz, etc.”. No pagan prácticamente nada. Hay, por ende, una informalización de lo formal, por un lado, y la tendencia a permanecer en lo informal, por el otro, “dado que no se quiere pasar la frontera para no adquirir los elevados costos que ello implicaría”. En la teoría… En la situación hay además una cuota de responsabilidad del gobierno. “La competencia legislativa de regular las ventas de calle, y los microcréditos no está clara. Hay baja capacidad de coerción y una gran penetración de la corrupción, sobre todo en la venta de puestos y en la estructura de las redes envueltas”. La Alcaldía Mayor no quiere perder competencia frente a Libertador, y allí están enfrascadas. Por su parte, el Ministerio de Desarrollo Social tampoco toma cartas en el asunto. “No hay acciones en contra de la prostitución, la venta de drogas, nada”.

Cedice extenderá el estudio hacia el Bulevar de Catia y el Mercado de El Cementerio, el cual será analizado como un componente de comercio aguas arriba. Provisión subterránea Detrás de tanta informalidad hay toda una cadena industrial. Zanoni identificó tres tipos de buhoneros, por la mercancía que venden: Textil y calzado; Productos audiovisuales y; Elementos varios (cosméticos, juguetitos, etc.). En el primero, hay un sector productivo detrás con muy alto potencial para generar artículos de calidad. “Pueden diseñar y fabricar camisas, pantalones blue jeans, y prendas de moda, con telas nacionales”.

Una fuerza productora se pierde en el mundo bizarro. En las ventas de discos compactos, hay una complicada estructura de distribución difícil de entender, que de hecho violenta toda una serie de normativas de propiedad intelectual, entre otras. En el otro es donde se encuentra la parte fuerte de la importación y el contrabando. La guerra Es obvio que el impacto en el comercio formal es negativo, y ha incidido en una caída importante de las ventas. “Hay procesos de negociación entre tiendas y buhoneros para incluso emplear a los informales, e incentivarlos a que dejen el puesto, o de financiar el traslado hacia otras áreas de concentración”. Pero otros ven en el buhonero una fuente de generación de tráfico que lleva gente a las tiendas. “Esos, claro, son los menos. Sólo que le sirva para vender sus productos en la acera, a ningun comerciante le es verdaderamente provechoso tener un buhonero en su puerta”.