Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Cedice, Mercado, Mises y Hayek. Emterio Gómez

La necesidad (ética) de asumir que la Empresa está en deuda con la Sociedad.

Hacen ya 35 años, en 1978, asumí radicalmente la defensa del Mercado y del Liberalismo Económico -por aquel entonces, satanizado como “Neoliberalismo”. Huía yo despavorido del Marxismo, de su bobísima Teoría del Valor Trabajo, del Socialismo-Comunismo y de cualquier cosa que oliese a Izquierda. Cedice, el Centro de Divulgación del Conocimiento Económico, nació en 1984 y allí encontré un refugio para defender las cruciales nociones de Libertad Individual Radical, Libre Juego de la Oferta y la Demanda, Intervención Mínima del Estado en la Economía, etc. Pero, sobre todo, lo más importante: la vigencia (por parcial que fuese) de la Mano Invisible del Mercado, la posibilidad de que éste genere un Automatismo Mínimo para el mejor manejo de la Economía y la Sociedad.

Ojalá que el cumpleaños número 30 de Cedice abra la posibilidad de relanzar un debate sobre el Mercado, su Mano Invisible y la intervención económica estatal mínima. Un Debate que nos está haciendo mucha falta… a Venezuela, ¡¡pero sobre todo a los Liberales!! Sugiero al respecto, entre muchos otros, seis (6) temas claves, que debería abordar esa Discusión:

1) Antes que nada, la crucial importancia de la inclusión de la Ética, en el núcleo mismo del Mercado. Lo cual implica obviamente una revisión a fondo de la propia Noción de Ética, de la forma -generalmente primitiva- en que la entendemos.

2) En estrechísima relación con ello: la mayor o menor profundidad que le asignemos a la Animalidad -esto es, a nuestros propios instintos: Egoísmo, Mezquindad y Barbarie- en la constitución de Lo Humano. Cosa que, por supuesto, nos llevaría de lleno a una discusión previa acerca de cómo asumimos Lo Humano.

3) El muy bien llamado (en lugar de “mal llamado”) Darwinismo Social, esto es, la insana y absurda manía de aplicarle a la Sociedad y a Lo Espiritual, la horrenda noción de la “Supervivencia de los mas aptos”.

4) La justificación y la profundidad que deba alcanzar el Welfare State, el Estado del bienestar, a favor de los más pobres. Esto es, la manera específica de enfrentar la Exclusión Social. Es decir, la ingenua esperanza de que el Mercado pueda resolver ese problema.

5) Tema ese que se relaciona con lo que tal vez sea la síntesis de toda la discusión sobre el Liberalismo: definir una posición clara (a favor o en contra) de la Socialdemocracia y el Socialcristianismo, como movimientos políticos.

6) Cuestión ésta que se conecta a su vez con una pregunta que, de nuevo, lo resume todo: ¿cuánta vigencia tiene hoy el Liberalismo Clásico? ¿Cuánto sobrevive de la Escuela Austríaca de Economía? O, con nombres y apellidos: ¿cuánta valía tienen hoy Popper, Von Mises o Von Hayek?

O sea, resumiendo: ¿tendrá sentido hoy aquella vieja polémica entre las dos grandes Escuelas de Pensamiento Liberal -a cuya batalla campal tuve la suerte de asistir: la confrontación entre Hayek y Friedman, en los ochenta; aquél, planteando la insensata eliminación de los Bancos Centrales y Friedman denunciando ese absurdo. ¡¡Porque carece de sentido prescindir (hoy o hace 30 años) de un manejo estatal firme -y, por supuesto, consciente- de la Oferta Monetaria!! Cuestión ésta que se conecta con otra, igualmente crucial: la necesidad de que el Capital asuma la Responsabilidad Social de la Empresa y, más aún, su Responsabilidad Moral. Es decir, la posibilidad de optar por un Capitalismo Solidario; la necesidad (ética) de asumir que la Empresa está en deuda con la Sociedad; superar o trascender el endeble argumento según el cual aquélla cubre dichas Responsabilidades generando Empleo y Riqueza. 

EMETERIO GÓMEZ ― EL UNIVERSAL
gomezemeterio@gmail.com