Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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Chávez y el consumismo

Por: Emeterio Gómez

En el plano del espíritu nada, absolutamente nada, es lógico, necesario o determinado

Como es usual, algún querido amigo ha reaccionado contra un artículo nuestro. En él, criticando a la civilización occidental -y argumentando que para derrotar al neocomunismo chavista hay que postular un capitalismo más solidario- se me ocurrió decir que la evolución casi exclusivamente tecnológica y muy poco espiritual de Occidente, ha generado “esta sociedad lamentable que sólo vive para el consumo y la cirugía plástica”.

“No sé por qué me incomoda tanto esa frase, dice el amigo. ¿Crees de verdad que vivimos sólo para el consumo y la cirugía plástica? Pero aún siendo así, ¿este desprecio tuyo por la sociedad realmente existente no lo es también por su gente? Me preocupan tus aires utópicos y milenaristas. A veces pareciera que dices: Yo, desde mi conexión con el Espíritu, tengo derecho a juzgar a la sociedad. Y no sólo la juzgo como una nueva Sodoma o Gomorra, sino que además sé por qué se ha degradado: ¡por su apego a la razón!”.

Ahora bien, agrega el amigo… “otras sociedades que no se sometieron a la Razón, sino a la Religión ¿son por ello mejores que la nuestra? Hoy sabemos que no se trata de Religión sino de religiosidad, no de dioses personales que nos juzguen ¡sino de Amar al Prójimo! Pero, ¿esta nueva forma de concebir la espiritualidad no es producto del esfuerzo de la razón para liberarnos de los dioses? ¿¡No es gracias a la civilización occidental que se están abriendo paso los derechos humanos!? ¿No son la libertad, la igualdad y la democracia, productos también de ese esfuerzo? ¿No son precisamente los países de mayor bienestar material, los que empiezan a pensar en el post-materialismo? Y, en todo caso ¿qué nos impide aumentar el consumo y, al mismo tiempo, desarrollar el Espíritu?”.

Agradezco estas críticas y ratifico mi fe en el diálogo. Porque en la realidad empírica nada se contradice con nada. ¡La contradicción sólo existe en los esquemas lógicos con los que Occidente nos castró! Ciertamente, se puede consumir más y desarrollar más el Espíritu. Así como se puede hacer muy dura ¡y aún visceral! la crítica y, al unísono, incrementar el cariño por la persona criticada.

De la misma forma que podemos criticar duramente a una sociedad sin que ello implique ningún desprecio por ella. Y, más aun, ¡podemos criticar y al mismo tiempo simpatizar con el consumismo y la cirugía plástica! (todo ello, sin la menor contradicción). Aunque sólo sea porque la alternativa -el neocomunismo- es aterradora. Créeme pana que disfruto los centros comerciales tanto como tú. Y en cuanto empieza a chocarme el consumismo, lo único que tengo que hacer es acordarme de Chávez y… ¡zas!, como por arte de magia se me borra el rechazo a los senos de silicona.

Pero… volviendo a la tragedia que es la cultura occidental, cabe enfatizar que dicha tragedia algo tiene que ver con la forma en que nos enseñaron a pensar, con nuestra ya mencionada incapacidad para intuir que en la realidad, en el mundo, ¡nada se deduce de nada, ni se contradice con nada! En tanto que la lógica -el orgullo de Occidente- nos hizo creer que sí, que es en la vida real donde rigen los principios de identidad y de no-contradicción. Esa idea lamentable que nos impide captar que es posible despreciar a Occidente y amar a todos y cada uno de los seres que lo conforman. Que es perfectamente posible despreciar algo ¡y, al mismo tiempo, amarlo! Porque -a diferencia del pensamiento abstracto y de lo que Platón y Aristóteles nos hicieron creer- en el plano del espíritu nada, absolutamente nada, es lógico, necesario o determinado.

emteriog@cantv.net