Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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Chávez y la unidad nacional. Leonor Filardo

Para evitar confrontaciones no debe hablarse de izquierda, socialismo, de derecha, capitalismo

Conocido los resultados electorales, el presidente Chávez felicitó a la dirigencia opositora por reconocer su triunfo. Dijo que era un paso muy importante para la paz y la convivencia, que extendía su corazón para dialogar y debatir. Se comunicó telefónicamente con el candidato opositor, invitándolo a promover la unidad nacional. Debemos aceptar esa invitación en nombre de la reconciliación y la unidad que promete.

Quienes deseamos paz nos inspiramos en líderes que la lograron pacíficamente. Mandela y Luther King lucharon contra la injusta segregación negra en Estados Unidos y Sudáfrica. Luther King al recibir el Nobel de la Paz, expresó: “Este premio que recibo en el nombre del movimiento de derechos civiles es un profundo reconocimiento a la cuestión crucial que la no violencia es la respuesta política y moral para superar la opresión y la violencia. Más temprano que tarde descubriremos la manera de vivir unidos y en paz y transformaremos esa elegía cósmica en un salmo creativo de hermandad. Para lograrlo, debemos desarrollar una metodología que rechace la agresión, venganza y retaliación en todos los conflictos humanos. Su esencia es el amor”.

El Presidente y sus seguidores pudieron darse cuenta de que la oposición y su candidato siempre los trataron con respeto y reconocieron su triunfo. El diálogo debe ser con el mismo respeto.

Como triunfador, debe invitar para discutir una agenda acordada entre gobierno y oposición. Para evitar confrontaciones no debe hablarse de izquierda, ni de socialismo ni de derecha ni de capitalismo o neoliberalismo ni de calificativos ofensivos. Lo importante es tratar objetivamente los problemas que confronta Venezuela y buscarles soluciones prácticas. Investigar lo que funciona eficientemente en los países más exitosos, aprender de ellos e instrumentar lo que consideremos bueno para el nuestro.

Propongo una agenda sencilla:

1. Restablecer la independencia de las instituciones que garanticen el Estado de Derecho.

2. Resguardar la seguridad personal

3. Proteger la propiedad privada para atraer inversiones nacionales y extranjeras.

4. Generar empleos productivos tomando en cuenta que el sector público crea empleo solo en el área de servicios.

5. Aunque el Presidente ha tenido las buenas intenciones de satisfacer las necesidades de la población con subsidios, ello no conduce a generar empleos. Al contrario, si se acaba la transferencia el pobre regresa a su estatus original. Protejamos a los ancianos e incapacitados, pero los jóvenes y los adultos capaces de trabajar requieren educación y entrenamiento para hacer una transición del subsidio al empleo.

6. ¿Cómo lograrlo? Utilizando eficientemente nuestras ventajas comparativas en su producción:

i) Desde los años 50 la dependencia del petróleo ha oscilado entre 69% y 97% del total de las exportaciones. Las no petroleras oscilan entre 12% y 39,5%, aumentando significativamente de 1986 al 92. Esto debe analizarse. Según declaraciones del ministro de Energía, Rafael Ramírez, nuestro país posee reservas de petróleo certificadas de 297.000 millones de barriles, las mayores del mundo. Estas fueron confirmadas por el Servicio Geológico de Estados Unidos, dando una cifra aun mayor de 513.000 millones de barriles de crudo pesado. También informó que las reservas de gas asociado serían de 135 billones de pies cúbicos.

ii) Los minerales pasan de 150 clases: los importantes son hierro, bauxita, oro, diamantes, fosfato, cobre, níquel, plomo, zinc, sal común, yeso y caliza.

iii) Venezuela cuenta con una extraordinaria belleza natural que permitiría desarrollar una industria turística de primer orden. Pero necesitamos que se cumplan los tres primeros puntos de la agenda. Mientras tanto, es urgente ordenar el caos de nuestras ciudades. Para ello necesitamos asesorarnos con los mejores urbanistas. Igualmente, ir reconstruyendo la infraestructura: carreteras, puentes, aeropuertos, puertos. Contar con un sistema de transportes como el de Hong Kong, Inglaterra o Singapur.

ii) Evaluemos nuestra agricultura, nuestras industrias, sistema financiero, microempresas. Busquemos las mejores vías para que sean competitivas. Nada de proteccionismo (este genera escasez y encarece los precios).

iii) Analicemos nuestro comercio. Ampliemos nuestros mercados eficientemente y no enfrentemos verbalmente a nuestro principal socio comercial.

iv) Discutamos políticas económicas cónsonas con nuestros objetivos.

Logremos la unidad nacional.

Por: Leonor Filardo

El Universal

Lunes 29 de octubre de 2012