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Ciegos, sordos, mudos

A “los pueblos” ni se les escuchó ni se les miró ni se les defendió, fuesen del signo que fuesen

Llegaron y se fueron de Caracas los miembros del nuevo foro latinoamericano, la Celac, exhibiendo las mismas costumbres y actitudes que muestran en cualquier cumbre de las múltiples organizaciones multilaterales que coexisten en nuestro continente. Así, ni se dignaron a ver a los representantes de la oposición democrática venezolana ni a oír los furibundos cacerolazos de los caraqueños ni a pronunciarse sobre lo que acontece en nuestro país o en el vecindario.

Entre otros muchos hechos, no se dieron por enterados de lo que sucedía en Nicaragua mientras transcurría la cumbre, donde miles de opositores protestaban en contra de la reelección fraudulenta del presidente Daniel Ortega, exigiendo nuevos comicios y la presencia de un grupo de alto nivel internacional para mediar por el retorno de la democracia. Mucho menos lo que pasaba en la ciudad cubana de Palma Soriano, donde la policía y hombres de civil atacaron brutalmente a más de 50 disidentes cuando iniciaban una marcha de protesta. Ni tan siquiera los mandatarios pararon mientes a lo que sucede hace semanas en Chile donde estudiantes marchan y marchan solicitando educación gratuita.

Como en todas las citas de este tipo, en ésta predominó la palabrería a nombre de “los pueblos” pero en la práctica ni se les escuchó ni se les miró ni se les defendió, fuesen del signo que fuesen. Los indígenas, las mujeres, los discapacitados y cualquier grupo minoritario; los obreros, los profesionales, los productores, los campesinos y cualquier sector de la sociedad civil; es decir, todos aquellos que en la realidad conforman “los pueblos”, pasaron a ser los grandes ignorados. Como siempre, pura entelequia.

Este es el verdadero problema de los entes multilaterales, son creados por y para los gobiernos, mientras que los pueblos que tanto mientan sólo sirven como excusa y justificación de sus intereses y posturas políticas y económicas. De allí el gran desencanto e indiferencia que en las sociedades existe hacia ellos.

Matero1955@hotmail.com

El Universal

Miércoles 7 de diciembre de 2011