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“Una serie de sucesos desafortunados para nuestras libertades”

Colombia: una serie de sucesos desafortunados para nuestras libertades.

Las elecciones son una parte fundamental para el correcto funcionamiento de la democracia pues permite a cualquier mayoría elegir o librarse de un gobierno por la vía del sufragio universal. Sin embargo, en los países de América Latina, la democracia ha venido siendo utilizada por gobiernos ilimitados y arbitrarios como pretexto para imponer fines socialistas, para interferir con los límites que tradicionalmente se han puesto al poder con sistemas totalitarios, y hasta para manipular resultados electorales implantando mecanismos electrónicos de votación.

El año 2004 marcó el inicio de una serie de eventos desafortunados para la Libertad a elegir con garantías, transparencia e igualdad de condiciones de los ciudadanos colombianos y de la región en general. Medidas como el voto electrónico empezaron a transformar la manera como participamos en democracia.

El 7 de julio de ese año, en Colombia fue aprobada la ley 892 que estableció el mecanismo electrónico de votación e inscripción para los ciudadanos colombianos, sustituyendo las tarjetas electorales por terminales electrónicos. Para su implementación se estableció un límite de tiempo de 5 años, asegurando el secreto e inviolabilidad del voto. Como pasa con muchas de nuestras leyes, este plazo se venció en 2009 sin ser cumplido, para nuestra fortuna.

Por su parte, el 15 de agosto Venezuela pasó de un sistema tradicional a tener procesos de elecciones totalmente computarizados, que fueron puestos a prueba en el referendo revocatorio del 2004. Para entonces ya se empezaba a hablar de las peligros, riegos y vulnerabilidades de las maquinas y de un posible fraude electoral.

En los años siguientes, el tema de la implementación del voto electrónico cogió fuerza en los países alineados con el socialismo del siglo XXI, que en nombre de la modernización, la agilidad y el “mejoramiento de las costumbres políticas” tomaron como ejemplo los casos de Brasil y Venezuela. Tal fue la situación de Bolivia, Ecuador, Argentina y varios países de Centroamérica que comenzaron a desarrollar pruebas piloto para la automatización del padrón electoral (inscripción de electores), de las urnas y del escrutinio de los votos. Colombia no fue la excepción. Según el reporte del observatorio del voto-E en Latinoamérica de 2011, el sistema electoral colombiano no cuenta con una solución tecnológica propia, pero las pruebas piloto que se llevaron a cabo en diferentes ocasiones (2006, 2009) fueron proporcionadas por las empresas Smartmatic y Premier… Sí, ¡Smartmatic!

Ésta compañía venezolana es la encargada de todo el sistema automatizado de votación en su país, y ha sido la ejecutora de varios procesos de pruebas piloto en los países antes mencionados. Ha estado implicada en diversas denuncias sobre fraude electoral y casos de corrupción a nivel nacional e internacional, así como en las más recientes y sonadas elecciones del 2013 que señalaron ilegítimamente a Nicolás Maduro como presidente de Venezuela.

Por otra parte, mientras eso pasaba en nuestra colorida región, que se empeña en acoger todo lo que está demostrado que no funciona; en Italia, Inglaterra e Irlanda se rechazaba el sistema del voto electrónico. En el año 2007, la sociedad civil holandesa originaba y promovía el debate para recuperar las condiciones mínimas de seguridad, anonimato y confianza en el sistema electoral. Un año después, Holanda regresó al uso de la papeleta y el bolígrafo, tras haber usado computadores para las votaciones durante 10 años.

Pese a ello, y volviendo al tema en Colombia, en el 2011 fue aprobada la ley estatutaria 1475, que en su capítulo IV adopta el voto electrónico, define las características que deberá tener el sistema, crea de una comisión asesora y establece como fecha límite para su implementación las próximas elecciones al Congreso en marzo del 2014.

La Comisión Asesora para la implementación del voto electrónico había acordado realizar una prueba piloto el pasado domingo 29 de septiembre en la consulta interna de partidos políticos, en 100 puestos de votación de todo el país. Debido a solicitudes de aplazamiento y retiros de unos partidos, la consulta fue cancelada. No obstante, el Polo Democrático Alternativo ha venido exigiendo con particular interés e insistencia la aplicación del voto electrónico para las elecciones del 2014 a los diferentes órganos del Estado.

Para poner el tema en perspectiva, a ese contexto hay que sumarle que la adaptación del sistema costará $500 millones de dólares que no incluyen nacionalización, bodegaje de los equipos, mantenimientos ni actualizaciones del software. También que el país está en un proceso de paz negociado por el gobierno de Santos con el grupo terrorista de las FARC, que se lleva a cabo en Cuba (cuna y mentora del Castro-chavismo-comunismo), que parece consentir la impunidad y la participación en política de los delincuentes. Además, que el sistema de división de poderes pierde sentido con un poder judicial politizado y parcial, y con un gobierno que anda en campaña para la reelección, sin que hasta el momento se auguren buenos resultados. Y para completar, que el mecanismo de participación ciudadana para revocar al alcalde de la capital colombiana no ha derivado en nada más que en trabas y en la identificación pública de los firmantes de la petición.

No más alentador es el escenario regional, pues en Venezuela se coarta las libertades de sus ciudadanos con programas de gobierno como subsidios, en el que se inscriben a sus beneficiarios con el sistema de captahuellas, los condicionan y hasta chantajean para mantener sus empleos públicos. En similar situación se encuentran varios países latinoamericanos donde también empiezan a hacer eco los riesgos que corren sus democracias.

Así las cosas, el tema del voto electrónico no sólo amerita prioridad en la agenda por urgencia de tiempo, sino porque de quedarnos con las manos cruzadas, el presente y el futuro de la nación podrían ser desastrosos. Sin negar las falencias del sistema electoral actual, no podemos permitir que nuestros derechos a ser elegidos sean estropeados y que nuestras libertades dependan de maquinas manipulables al servicio del gobierno de turno, que es el que paga para su implementación y el escrutinio de los votos; ni dejar de asumir la responsabilidad para con nuestra democracia, con la elección de nuestros representantes y con el control de sus funciones.

DAYI SEDANO ― HACER
* Dayi Seyano es internacionalista de la Universidad del Rosario en Colombia.