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Cómica económica

Los registros de la coyuntura señalan que el poder de compra popular se hunde

Por: Domingo Fontiveros

Cuando Ronald Reagan formó gobierno, muchos se reían del ex actor. Había ofrecido un revolución productiva y cumplió. Se fundamentó en lo que se llamó “reaganomics”, una mezcla de economía de oferta con reducción de impuestos, y desregulación. Cambió así la dinámica económica de EEUU y abrió en menos de 2 años una época de crecimiento sin inflación que perduró por varios lustros. Las risas cesaron.

El chavismo también ofreció para Venezuela una revolución productiva. En contraste, al cabo de 11 años, los resultados son contrarios a lo prometido. En lugar de conciliar las fuerzas productivas para construir un aparato de producción y comercialización más moderno y eficiente, la ha emprendido en su contra. Por ello, para superar el parpadeo en los precios mundiales del petróleo (que ya luce atrás), el país se encuentra hoy en peores condiciones que durante el “parpadeo” anterior, ocurrido en 2001, cuando la cotización cayó de ¡$22/b a $16/b por unos meses! Hoy, cuando el petróleo venezolano se vende a un promedio superior a $50/b durante el año, y puntualmente se acerca a los $70/b, el país se mantiene en una perspectiva de contracción del ingreso per cápita e inflación entre las más altas del mundo, que conducirán al aumento del desempleo y mayor deterioro en la calidad de vida del venezolano.

Así lo manifestaron los ministros de finanzas y de planificación, así como el presidente del BCV, en la presentación realizada hace poco, transmitida “en cadena” por todos los medios radioeléctricos nacionales. Esta exposición estaba anunciada oficialmente como la ocasión para explicar varias decenas de medidas que se tomarían para enfrentar “la crisis”. Fue decepcionante.

Los registros de la coyuntura señalan que el poder de compra popular se hunde, que la producción en minería, manufactura, comercio y transporte se retrae, y que las tensiones inflacionarias se acumulan.

Que las empresas que ya eran del Estado y las que en esta época han sido expropiadas, confiscadas o invadidas, están en situaciones extremas de funcionamiento. Que las divisas son insuficientes no ya para sostener la fantasía de abundancia sino incluso para asegurar la disponibilidad normal de insumos y bienes de consumo necesarios para el nivel de compras y producción. Este cuadro de indicadores es más que suficiente para haber provocado una respuesta adecuada y racional en la política económica, con el objetivo de restablecer equilibrios financieros, preservar la capacidad de recuperación, y corregir las tendencias apuntadas.

La decepción vino porque lo expuesto por los jefes de la economía no se correspondió con la grave realidad. Estas autoridades afirmaron sin rubor que la inflación venezolana seguirá entre las más elevadas del mundo al igual que la contracción productiva. Confirmaron que los controles económicos continuarán, que el endeudamiento seguirá creciendo y que otras líneas estratégicas, en el marco del socialismo del siglo 21, seguirán afianzándose.

A su manera, indicaron que todo seguirá básicamente igual. Ofrecieron sonrisitas al público, algún secreteo travieso entre ellos, y un alivio final por no haber anunciado nada concreto para quienes tenían la “guayabera puesta”. Se tomaron todo el asunto en broma. La cómica económica, pues.

dfontiveros@cantv.net