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Cómo superar los subsidios: lecciones de Irán. Amanda B. Marín

Una oportunidad para eliminar el pernicioso subsidio a la gasolina.

Subir el precio de la gasolina es una política impopular, Chávez durante su mandato tuvo el capital político para implementarla y aún así no lo hizo. Ahmadinejad, actual presidente de Irán (aliado del gobierno bolivariano) se vio obligado a realizar una reforma integral de los subsidios energéticos, la cual ha sido considerada exitosa por el FMI, pues logra reducir el impacto que tiene en los ciudadanos eliminar un subsidio. 

Lecciones de Irán. En 2007 se implementó un sistema de cuotas con tarjetas electrónicas. Por mes la cuota de los vehículos particulares era de 100 litros y la de los taxis era de 800 litros a US$ 0.10/litro. Todo consumo superior tendría un costo de US$ 0.40/litro. Sin embargo, el éxito de la medida en reducir el consumo de combustible fue relativo, las cuotas eran insuficientes, no se mejoró el transporte público, la política representó grandes gastos para el Gobierno y fomentó el mercado negro y contrabando. Parecido a lo que sucede en los estados fronterizos venezolanos con el chip.

Para 2010 los subsidios superaban los US$ 80 millardos anuales lo cual obligó al Gobierno a poner en práctica una reforma integral para reducir aquellos destinados al consumo. La política estuvo diseñada para optimizar la eficiencia en el uso de la energía, mejorar la equidad e invertir en la industria. Fue necesario previo a los ajustes una exhaustiva campaña de información, estabilizar el tipo de cambio real y reducir la inflación a un dígito.

Algunos rubros aumentaron sus precios hasta 20 veces, mientras que en el caso de la gasolina se aumentó 4 veces el precio de las cuotas establecidas en 2007 y el consumo adicional se comenzó vender a precio de mercado. Asimismo, la reforma contó con un mecanismo de distribución. El mecanismo consistió en repartir directamente lo ahorrado: el 50% a los hogares, US$ 40 al mes por persona (universalmente); 30% a 7 mil empresas seleccionadas; y 20% al sector público.

Para realizar este tipo de reformas se necesita transparencia, una manera de lograrlo es que los recursos sean distribuidos directamente y depositados en las cuentas bancarias de todos los ciudadanos mayores de edad. En Irán esto tuvo un saldo positivo, se planificó e informó debidamente a la población -el primer monto era visible 2 meses antes de la implementación y estaba congelado en la cuenta-, se bancarizó a 16 millones de personas y se extendió la red de cajeros automáticos. Todo esto le dio viabilidad política al conjunto de medidas.

Las críticas a la reforma se concentraron en la discrecionalidad y falta de transparencia en el método para seleccionar a las empresas y órganos del sector público, beneficiarios del 50% de los recursos. Posterior a la reforma, la política fiscal expansiva tuvo como consecuencia el aumento de la tasa de inflación.

Los venezolanos tenemos mucho que aprender de esta reforma, mejorarla pudiese convertirse en una oportunidad para eliminar el pernicioso subsidio a la gasolina a la vez que se promueve un uso más transparente y equitativo del ingreso petrolero, beneficiando directamente a los ciudadanos. 

AMANDA BEAUJON MARÍN ― EL UNIVERSAL

Investigadora del CIEA del IESA 

amanda.beaujon@iesa.edu.ve