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Con la mesa puesta. Domingo Fontiveros

Hay una mayoría grande a favor de cambiar el menú
DOMINGO FONTIVEROS | EL UNIVERSAL
domingo 17 de junio de 2012 12:00 AM
La ciudadanía ahora espera que le presenten el menú de cada candidato. O mejor dicho, evaluar lo que cada uno puede cocinar para el país como gobierno a partir de 2013. Porque en cierta forma, la obra de gobierno es el resultado final de los ingredientes combinados, que son las políticas, de los platos elegidos, que son los objetivos, y del accionar del “chef”, que es quien gobierna en la cocina.

El menú del oficialismo es harto conocido. No lo ha cambiado mucho en 14 años, sino para reducir el número de platos disponibles. Y ofreciendo la misma variedad, o falta de ella, para desayuno, almuerzo y cena. La pelea del día, sancocho de capitalismo, puré de oposición; misión de la semana, arroz a la cubana, fusilli a la rusa, casita feliz “made in China”, y dulce socialista. Mañana, tarde y noche.

Cuando hay luz eléctrica y siempre que no falte el agua. Todos los años se remoza la cartelera pero el contenido es básicamente el mismo.

Ese es el estilo del chef y no se puede pedir otra cosa. El menú emocionó cuando comenzó a funcionar la cocina. Ya no. Demasiado de lo mismo y por demasiado tiempo. Para colmo, los resultados son pobres y las políticas no cambian. Todavía hay, sin embargo, quienes quieren seguir comiendo de lo mismo.

El menú de la oposición es menos conocido. En principio, ofrece variedad, más opciones, sabores y renovación en la cocina, que tienen su propio atractivo aunque sean todavía medio abstracciones, y falta conocer los platos concretos. Pero las demostraciones populares tanto en las primarias y en la inscripción formal de la candidatura, así como en los recorridos persona a persona, dan una idea de la ilusión que despierta masivamente la expectativa del cambio.

Con la mesa puesta, quien tiene la ventaja para despertar la esperanza tanto de victoria electoral como de un cambio posterior de rumbo nacional es el candidato Capriles. Hasta ahora ha empleado un discurso horizontal de amplitud y pluralismo, que le ha permitido captar voluntades en todo el país y en todas las clases sociales. En ello ha demostrado tener inteligencia para el avance democrático y acierto al elegir los temas que más interesan a la gente común. Debemos esperar que a medida que transcurran las semanas, verticalice también los conceptos y asuntos clave de su visión de gobierno y de país, en lo social, económico, político e internacional.

En línea con ello, es fundamental educar también a la ciudadanía a favor de la apertura y transparencia en la gestión de gobierno, de la importancia de la interdependencia económica, política y social entre todos los sectores de la vida nacional, de lo inmensamente necesaria que es la cooperación entre éstos para la paz, la prosperidad y la libertad, y de lo imprescindible que es la reconstrucción de las instituciones y prácticas democráticas para el progreso.

Una lectura de la opinión pública indica que hay una mayoría grande a favor de cambiar el menú, para terminar con el símil, pero que entre éstos todavía hay quienes quieren conservar al mismo chef. Para quienes reconocemos que es imposible cambiar al primero conservando al segundo, queda pendiente una tarea insoslayable de convencimiento: nuevo menú con nuevo presidente.

dfontiveros@cantv.net