Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Contradicciones del Socialismo Nuevo

Este año 2007 comienza poco halagüeño para Venezuela. Las políticas públicas anunciadas tienen como eje un creciente control gubernamental sobre la economía, el sistema educativo y la información. Las voces divergentes son cada vez menos toleradas.

En 2007 mantengo mi línea de opinión: los fines propuestos por el gobierno son válidos. Lo inviable es la índole de los procedimientos que está empleando en pos de la meta. El llamado “Socialismo del Siglo XXI” está siendo alumbrado con contradicciones y perpetuando los problemas de corrupción, desigualdad social y descapitalización del país.

La bandera de la libertad, incluyendo en ella la política y la económica, habría de ser un pilar del Socialismo del Siglo XXI. La gesta del Libertador en el siglo XIX, tan invocada por la imaginería del actual gobierno, tuvo a la libertad como fin y medio. En los discursos y escritos políticos de Bolívar, incluso en aquellos formulados durante la ley marcial y la dictadura de 1828-1830, siempre está este valor social supremo: LIBERTAD. Y es el propio Don Simón Rodríguez Carreño, mentor de El Libertador, quien señaló en 1828 que la Revolución de Simón Bolívar legó libertad política y que la tarea pendiente es alcanzar la libertad económica. Así que la Revolución Bolivariana actual puede tomar el testigo de esta lucha social por la libertad, contando con antecedentes más gloriosos que el legado de Fidel Castro.

Sorprende ver cómo se radicaliza el mensaje oficial en el mismo instante histórico en que Cuba Comunista está instalando algo de libertad económica y hasta mecanismos de economía de mercado. El Wall Street Journal publica el día 10 un artículo llamado “Economistas cubanos ven un papel para el Mercado en la era pos-Castro” (el autor es el sr. Bob Davis), del cual. Conviene citar dos párrafos:

La propuesta de los economistas cubanos reduciría la interferencia estatal en los negocios y se propone alcanzar mayor productividad en la economía insular. Entre los pasos en discusión están: descentralizar el control, expandir el poder de los gerentes en cooperativas agrícolas privadas, extender la propiedad privada a otros sectores, promover la inversión privada en infraestructura e incrementar los incentivos a los trabajadores.

‘Estamos en el medio de un proceso de debate, que es cuidadosamente controlado, pero está ocurriendo por primera vez en muchos años’, dice Pedro Monreal, un profesor del Centro para Investigación de la Economía Internacional en La Habana. ‘Es un momento histórico’, dice Julia Sweig, una especialista en Cuba del Consejo para Relaciones Internacionales en Washington. ‘El régimen cubano se siente lo suficientemente confiado para tener, en el centro del debate sobre reforma económica, a voces que una vez fueron purgadas’.

Mientras Cuba avanza hacia mayores libertades, en Venezuela queremos ensayar el estilo más duro de estatización, desoyendo las voces contrarias y desatendiendo las advertencias que la propia experiencia cubana está haciendo.
A esta marcha contracorriente, se suman dos contradicciones flagrantes del Nuevo Socialismo Venezolano:

  • La escandalosa corrupción: mientras se hace un elogio oficial de la “estética del rancho y el barrio pobre”, los funcionarios y burócratas gubernamentales son los primeros en abrazar el más desenfrenado consumismo y la acumulación de los mejores bienes: viviendas, carros, tierras. Y me refiero, especialmente, a los empleados públicos en cargos gerenciales intermedios. La ostentación está a la vista en cualquier calle de Caracas y capital de provincia. Cualquier ciudadano puede corroborar con un rápido repaso mental de vecinos y conocidos como fluyen raudales de dinero hacia la llamada “clase emergente”. Estos nuevos ricos se habían quedado excluidos de la maraña oficial de corrupción instaurada por adecos y copeyanos. El acceso al gobierno ha traído justicia a estos marginados, quienes ahora ostentan su cuota de petrodólares. Y se perpetúa, en suma, el saqueo a las finanzas públicas, por gente que ni hace ni comparte. ¿Cómo se concilia un discurso oficial socialista con el frenético consumo y ostentación de los gerentes públicos?
  • La dependencia de EUA: el “villano imperial” hostigado verbalmente en las alocuciones presidenciales es el principal socio comercial de Venezuela. Las exportaciones petroleras que han sostenido el parapeto democrático venezolano desde 1958 tienen como principal destino a EUA. Y un tercio de las importaciones que Venezuela hace son productos estadounidenses, incluyendo los abundantes bienes de lujo que consume la “clase emergente”. Esta flaqueza económica fundamental impide darle vuelo a un proyecto de economía autárquico.

La realidad es que Venezuela es un país minero. Y la clave para hacerse con el dinero de la mina es conectarse al gobierno, propietario de los yacimientos. Y, dado que toda mina es transitoria y más fugaz aún es la buena racha de favor político, la depredación inmediata del botín por los funcionarios públicos y amigos del gobierno es la conducta racional. Robar cuanto antes y lo más posible.

Y con tal ejemplo desde el propio Estado, el latrocinio se convierte en patrón de conducta. Se roba, se irrespeta al vecino, se mata, se viola… Porque cuando se irrespeta cotidianamente al erario público, lo siguiente es la apropiación forzada del espacio público, de los bienes ajenos y finalmente de la vida del prójimo.

En suma, con este problema minero de fondo, Venezuela lo que está haciendo es prolongar su MERCANTILISMO, puesto que aún está sin llegar a suelo venezolano una economía capitalista y mucho menos una donde cale la prédica por la justicia social. Y este Mercantilismo fue lo que llevó a la ruina al Imperio Español y fue el sistema contra el que Bolívar se alzó en armas.

La evidencia es clara: salvo alguna curiosa excepción, ningún Estado Minero o Mercantilista ha sido capaz de construir libertad y prosperidad públicas.

Articulo publicado en el Diario 2001

15/01/07

Opinión independiente.

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