Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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Control de cambios, devaluación y libertad. Luis A. Herrera O.

Con la publicación del Convenio Cambiario No. 14, de 08.02.13, del Ejecutivo Nacional y el Banco Central de Venezuela, por el que se ajustó el cambio oficial y devaluó el bolívar, han surgido nuevas críticas contra de la regulación cambiaria que rige desde 2003 (que priva inconstitucionalmente a la gente de su derecho de propiedad de cambiar bolívares por monedas extranjeras), y se acusa al Gobierno de aplicar un nuevo “paquetazo liberal”.

Hace 10 años se dijo que el control cambiario intentaba frenar la caída de las reservas internacionales, estabilizar el tipo de cambio y estabilizar la inflación. Luego, el Presidente de la República confesó el fin real: una forma de control político, vía manejo de divisas, sobre la actividad económica privada.

Se aplique como política para lograr fines macroeconómicos, o como medida ideológica para controlar la economía, eliminar el libre cambio de la moneda y fijar discrecionalmente ese valor de cambio es una política de la ideología socialista. Ésta confía en la planificación de la economía por el Gobierno, al tiempo que desconfía de la libertad de las personas para generar riqueza (bienes y servicios) y solucionar sus problemas, en un marco institucional de libre intercambio, estabilidad de los contratos y ejercicio de las capacidades.

Esta ideología, practicada por el Bipartidismo antes del 99 y por el Gobierno nacional de forma más férrea, asume que problemas como la pobreza, baja productividad, inflación, desempleo, caída de reservas internacionales, escasez, malos servicios públicos, se enfrentan con estatización de empresas, reserva de actividades económicas, controles de costos, de precios, de salarios, de alquileres, etc.), incremento de parafiscalidad, aumento del poder normativo y discrecional estatal, emisión de dinero inorgánico y devaluación de la moneda nacional, entre otras medidas.

Penalizar la libre conversión de la moneda, fijar una tasa oficial de cambio y aumentar ésta cada vez que la necesidad electoral del Gobierno lo amerite, hace creer a los electorados que se solucionan algunas urgencias (pagar nóminas, financiar gasto público, etc.) pues permite imprimir más Bs. con los mismos dólares que ingresan al país. Pero no devuelve la confianza en la economía nacional, y genera problemas como inflación, alza de precios y frustración social, al no encontrarse bienes y servicios qué pagar con los Bs. lanzados a la calle por la política socialista empobrecedora de la sociedad.

Para el liberalismo, los Gobiernos no pueden dictar controles de cambio pues éstos violan el derecho de propiedad privada, aísla las personas del intercambio mundial y acaba con la confianza que debe existir en las instituciones, leyes, contratos y políticas de competencia y la protección jurídica de la inversión privada en un país, como forma de enfrentar los problemas indicados. No es reprimiendo, monopolizando las divisas, generando corrupción y permitiendo a un minúsculo grupo de burócratas decidir en lugar de millones de personas cómo invertir las divisas, que los problemas económicos de Venezuela desaparecerán.

* abogado y Lic. en Filosofía, profesor UCV, investigador CEDICE

cedice@cedice.org.ve | Twitter: @cedice

Fuente: Notitarde