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Crecieron los enanos

04/02/2010

La democracia fenece en el momento que corregía las fallas detonadas el Viernes Negro

Por: Carlos Raúl Hernández

Apareció en 2009 un nuevo libro de Pastor Heydra, La decadencia de la democracia. Dirigente político, ex ministro, periodista y escritor, por la riqueza de las experiencias que ha vivido en sus oficios, ofrece una perspectiva múltiple, connotada y colorida de los ochenta y noventa que llevaron al fin de la democracia en Venezuela. En la proliferación de trabajos sobre el ocaso, se leen las más diversas hipótesis explicativas. Cada grupo quiere culpar a otros y nadie asume su responsabilidad. Lo que queda claro es la existencia de dos conspiraciones, una ingenua de la derecha, que soñaba con un cambio de guardia iluminado dentro de la democracia para sacar de cuajo a los mediocres, corruptos, politiqueros, ignorantes partidos políticos del poder. Y otra de la izquierda revolucionaria, enlazada con los cuarteles para expulsar al neoliberalismo entronizado en el sistema político.

Su alianza la simboliza la asistencia de la señora Zago a las reuniones de los Notables. Un plan demencial que se los llevaría a todos. A su vez los partidos, aquél tiempo atrapados en vapores ideológicos pasadistas, temían las reformas de Pérez, las mismas que han hecho hoy de Chile, Brasil, Uruguay, Perú y etc., pequeños tigres latinoamericanos.

Cómo describe Pastor, partidos afectados por su propia desactualización intelectual, su divorcio de los cambios mundiales, (las reformas económicas y la descentralización), descontrolados ante las demoledoras ofensivas de los Notables y los militares, entregaron el pescuezo del presidente Pérez y con él, cándidamente, los suyos propios.

Fue patético ver a los quince hombres más poderosos del sistema, autoserrucharse la silla en la que se sentaban. Como todo aprendiz de brujo, crearon el desastre dándole el empuje definitivo al sobreseído y habilitado por la Corte, Hugo Chávez. Enseña Maquiavelo que a los políticos majunches todo les sale al revés y hasta les crecen los enanos. Ahora se dice que “el pueblo venezolano no tiene remedio” en un elitismo autoexculpatorio, para pasar por bolas que los únicos responsables de lo ocurrido fueron las elites que destruyeron los partidos con el tractor comunicacional, liquidaron el plan de reformas, descabezaron al Presidente, sobreseyeron y habilitaron a Chávez, lo financiaron, le prestaron aviones y amplia promoción al candidato antisistema para que después los destripara, y le concedieron la Constituyente también en la Corte.

De la lectura del libro y de algunos sucesos trascendentes producidos por la crisis, concluimos que la democracia fenece en el momento que corregía las fallas detonadas el Viernes Negro y el denunciado déficit de participación, por medio de las reformas económicas, políticas y la descentralización de 1989.

carlosraulhernandez@gmail.com