Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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Crecimiento mágico. Domingo Fontiveros

Según la propaganda oficialista, todo “parece” que le sale extremadamente bien

Este gobierno tiene la peculiaridad de que a pesar de tomar tantas malas decisiones, todo parece que le sale extremadamente bien. O al menos así lo difunde indiscriminadamente la propaganda oficialista. A veces da incluso la impresión de que la economía venezolana fuera invulnerable, al estilo del hombre de acero. Ni las más terribles calamidades sociales surten efectos negativos sobre esa maravillosa maquinaria en que se ha convertido el sistema productivo venezolano.

¿Será la realidad exactamente así?

El nuestro es, por fortuna, quizá el único país donde la escasez de energía, divisas, servicios básicos y materias primas no tienen incidencia negativa alguna en el producto interno bruto. La criminalidad desatada, la inseguridad jurídica, el acoso burocrático y las expropiaciones, tampoco. Ni siquiera el insoportable congestionamiento habitual por accidentes cotidianos en calles, avenidas, carreteras y autopistas, en los cuales se pierden millones de horas-hombre de trabajo, molesta el avance de la economía. Tampoco el deterioro de la infraestructura social en educación y salud.

Por el contrario, tal como lo demuestran las más recientes mediciones de los entes gubernamentales, que señalan un vertiginoso crecimiento de más del 5% en el 1er. trimestre de este año (¡que sorprendió al gobierno por superar las metas!), pareciera que los estrangulamientos, amenazas y escaseces señalados contribuyen a generar expansión económica.

Obviamente, existe un factor coadyuvante, que es la fantástica capacidad histriónica de los principales voceros del gobierno. Son capaces de frasear lo requerido para transformar situaciones límite, como motines carcelarios o demostraciones tumultuarias, en hechos sin significado o relevancia para la situación nacional. Los cortes programados de electricidad, aunque rara vez anunciados, no son en realidad cortes, sino redistribución del fluido disponible. Igual aplica a los cortes de agua potable, a productos alimenticios, a la gasolina, aceite de motor, suministros hospitalarios, repuestos de todo tipo, entre otros. Los eufemismos son un elemento clave del discurso gobiernero.

Este factor coadyuvante no es que ayude al crecimiento realmente, sino que disfraza como creíbles a unos guarismos que de otra forma serían descartados de plano. La crisis permanente en las empresas básicas de Guayana es un buen ejemplo de cómo los problemas son convertidos en “soluciones” y los fracasos de la inversión en triunfos revolucionarios.

Es evidente también que los patrones de interpretación y de medida utilizados para evaluar la realidad económica son adaptados a las conveniencias políticas del momento. Muchos hemos oído a voceros de alto vuelo afirmar rotundamente que si las empresas públicas incurren en pérdidas el gobierno sacará dinero del Banco Central o le pedirá más préstamos a China. No importa qué consecuencias tenga ello. Si el desastre financiero le ha servido al gobierno para apuntalarse en el poder, los que vengan sólo requerirán nuevas expropiaciones y mayores déficit para preservar el “status quo” político. El realismo mágico es una creación literaria que el gobierno ha expropiado también para con ella bajar la inflación, elevar el crecimiento y el empleo, y fortalecer la economía ciudadana. ¿Cuánto durará la magia?

dfontiveros@cantv.net

EL UNIVERSAL domingo 20 de mayo de 2012 12:00 AM