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Creencias, Tautologías e Infinitos

Todo nuestro Conocimiento es una Creencia que se parece mucho a la Noción de Dios

EMETERIO GÓMEZ | EL UNIVERSAL
domingo 6 de mayo de 2012 12:00 AM

En mi taller sobre la Quiebra de la Filosofía, el debate es una constante. Antier se me ocurrió decir que todos nuestros Conocimientos son Creencias y ardió Troya. ¿Cómo se te ocurre? ¿No irás a decirnos que el Conocimiento Científico es una Creencia? Y, como se me ocurriera dudar, el argumento aparentemente contundente no se hizo esperar: “Si de verdad crees que los Conocimientos son Creencias, abrázate a un cartucho de dinamita, préndele la mecha y ruega que tu tengas la razón y que toda la Tecnología sea una fantasía. ¿O es que acasocrees también que el Conocimiento Lógico es una Creencia?”.

No viejo, jamás se me ocurriría creer que el Conocimiento Tecnológico y mucho menos el Lógico sean creencias; ellos, el orgullo de Occidente, son más bien Tautologías. ¡¡Que no son Creencias, pero se les parecen mucho!! Porque Occidente se pasó 2.300 años entretenido con la Lógica, creyendo que ella agregaba algún ápice de Saber nuevo al que ya estaba contenido en sus premisas (que son, en última instancia, siempre, Conocimiento Empírico ¡¡otro pariente cercano de las Creencias!!). Hasta que el siglo XIX mostró que todo Conocimiento Lógico es tautológico, o sea, -lo ya dicho- que la Conclusión está contenida en las premisas. Y la síntesis aplastante de todo: que de lo único que podemos estar seguros, es de esa Conclusión Tautológica, ¡¡jamás de las premisas!!

Que es exactamente lo mismo que, en el mundo empírico -y no ya en el plano de la Lógica- ocurre con la Tecnología: que el famoso cartucho de dinamita vayanecesariamente a explotar, lo único que prueba es que se han mantenido las premisas que lo harán explotar. Por eso es por lo que el Conocimiento que tenemos de Lo Humano es absolutamente endeble; y de nuestro Espíritu -lo que realmente importa- sólo podemos tener ¡¡Creencias!! Porque no hay la más mínima posibilidad de definir la más ínfima premisa a partir de la cual constituir nuestro Espíritu. La Lógica y la Tecnológica son estrictamente similares en ese sentido: ¡¡son, sin la menor duda, Tautologías!! No se trata de Creencias nuestras, son Conocimiento… sólo que tautológico.

Las Ciencias, esas sí, por el contrario, producen Conocimiento… Hipotético;Ceteris Paribus, esto es, “si todo lo demás permanece constante”. Es decir, que todo lo que Conocemos Científicamente, o sea, todo lo que Creemos Conocer, depende de todo lo que no conocemos. Y no hay que gastar mucha tinta o saliva para mostrar la infinita desproporción entre esas dos dimensiones: lo que conocemos es limitadito y, sobre todo, Finito; en tanto que lo que desconocemos, aquello sobre lo que -¡¡sin duda!!- sólo podemos tener Creencias, es Infinito. Por todos lados y en las esferas menos pensadas, se nos aparecen los Infinitos.

En el espacio existe lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño. Podemos estar viajando en una nave espacial a una velocidad infinitamente grande, con la certeza de que jamás alcanzaremos los confines del Universo. Y en el caso de lo infinitamente pequeño, por mucho que penetremos en el átomo o en el protón, siempre habrá partículas más pequeñas. Pero si nuestra nave, en lugar de viajar en el Espacio, viajase en el Tiempo, sería lo mismo: ¡¡jamás llegaríamos al “final del futuro”, ni al “inicio del pasado”!! Y descubriríamos que es imposible que el Universo no haya existido, o vaya a dejar de existir en algún momento; vislumbraríamos, “a punta de Infinitos”, maravillados o aterrados -dependiendo de que creamos en Él o no- que todo nuestro Conocimiento es una Creencia que se parece mucho a la Noción de Dios.

gomezemeterio@gmail.com