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Crisis de indicadores

Estrategias

La economía venezolana pierde puntos en informes independientes de instituciones internacionales. El más reciente reporte de Transparencia Internacional, la organización no gubernamental responsable de elaborar el conocido índice global de percepción de la corrupción, situó a Venezuela en el puesto 162 entre 179 países.

Por: Telmo Almada

Una posición nada envidiable: el último lugar entre todas las naciones de América Latina, sólo después de Haití, y al mismo nivel que Camboya y la República Centroafricana. El estudio refleja cómo la opinión de los agentes económicos, principalmente empresarios, académicos y analistas, sobre el grado de corrupción en Venezuela se ha deteriorado durante los últimos años.

El país descendió 21 escaños en comparación con 2006, que desde luego, no puede comprobar dónde ni cómo ocurrieron los hechos de corrupción, sino apenas evaluar la percepción que los actores de la sociedad tienen sobre el problema.

No es el único estudio realizado por un observador internacional en el que Venezuela refleja algún grado de deterioro en aspectos claves para la economía y la sociedad. Durante el último año, el país ha retrocedido en indicadores como libertad económica, facilidad para realizar negocios, competitividad y calidad institucional. Los autores de cada reporte, independientes entre sí, dan por entendido que cada uno de estos factores constituye un pilar imprescindible para el desarrollo económico y, en consecuencia, la mejora en las condiciones de vida.

Transparencia Internacional hace énfasis en que la corrupción no sólo es un problema de honestidad de las clases políticas, o de los actores privados que incurren, estimulan o se ven obligados sucumbir en esta práctica: “La corrupción sigue siendo una enorme desviación de recursos vitales que podrían destinarse a salud, educación, vivienda, salud e infraestructura”, explicó la presidenta de Transparencia Internacional, Huguette Labelle, al momento de presentar su informe de este año. No es casual la correlación entre los niveles de corrupción y de pobreza de los países estudiados.

Menos libertad

En contra de lo que cabría pensar en un primer vistazo, las libertades económicas han crecido considerablemente en el mundo durante las últimas décadas, y el Instituto Frasier, que cada año publica un informe internacional sobre la materia, vincula directamente el grado de apertura y libertad con el desarrollo y la prosperidad. La situación de rápido crecimiento y expansión que refleja la economía global tiene que ver con el hecho de que, desde la década de los años 80, el índice general de libertad económica en el mundo aumentó de 5,4 a 6,6 puntos, de acuerdo con una escala en la que 10 es la puntuación que representa mayor libertad.

Durante los últimos 27 años, las naciones que más han avanzado en garantizarle libertades económicas a sus ciudadanos son Hungría (+3,0), Perú (+3,0), Uganda (+3,2), Ghana (+3,6) e Israel (+3,7). En la orilla contraria, los países que han retrocedido en forma notable, o que han recortado libertades económicas que la población antes disfrutaba, son Nepal (-0,7), Bahrain (-0.3), Hong Kong (-0.2), Malasia (-0.2), Congo (-0.2), y Haití (-0.1).

A Venezuela le correspondió una posición nada favorable: es uno de los dos países que más libertades económicas ha perdido en los últimos años, con un promedio de – 1,7 puntos, y se encuentra en la misma situación que Zimbabue.

En el último reporte, Venezuela descendió 9 escalones, y se situó en el puesto número 135, de un total de 141. Al momento de divulgarse el estudio, Rafael Alfonzo, presidente de Cedice, la organización que divulga en Venezuela las investigaciones del Instituto Fraser, pronosticó que la situación del país puede empeorar, en vista de que el índice de este año aún no refleja el impacto que pueden tener las reformas propuestas en política monetaria y en el plano constitucional.

Desde luego, son muchos los elementos objetivos que entran en la evaluación para determinar la libertad económica; sin embargo, los autores del informe señalan que, en principio, las sociedades libres se diferencian de las que no lo son según las garantías que conceden a cuatro piedras angulares: el libre albedrío, el intercambio voluntario, la libre competencia y el respeto a la propiedad privada. “Basta dar un vistazo a los nombres de los países que ocupan las posiciones más bajas en el índice para darse cuenta de que, si no se protegen los derechos de propiedad y la autonomía judicial, se reducen las libertades individuales y el avance en pos de la prosperidad”, señaló Alfonzo.

Baja competencia

No es fácil comprender el concepto de competitividad, especialmente cuando compara unas naciones con otras.

El organismo que elabora el ranking global sobre la materia es el Foro Económico Mundial, organismo que explica que la elaboración del índice toma en cuenta tres factores: los requerimientos básicos que cada nación debe ocuparse de cubrir (instituciones, infraestructura, salud, educación primaria y estabilidad macroeconómica); los elementos promotores de la eficiencia (educación superior y la capacitación técnica, la eficiencia de los mercados y la disponibilidad de tecnología) y los de sofisticación e innovación (la investigación).

La más reciente medición internacional de competitividad situó a Venezuela en el puesto 88 entre 125 naciones, y los autores del informe destacaron cómo Bolivia, Ecuador, Guyana, Honduras, Nicaragua, Paraguay y Venezuela se encuentran en la lista de países con el peor desempeño en la materia, una situación que atribuyeron a la “ausencia de instituciones firmes y creíbles”, característica extendida en América Latina.

Los investigadores del Foro Económica Mundial señalan que esta lista de países latinoamericanos padece la ausencia de algunos de los elementos básicos para el buen gobierno, como la disponibilidad de instituciones razonablemente transparentes y abiertas, derechos de propiedad mal definidos y peor garantizados, así como la intervención de influencias indebidas en las decisiones de gobierno y la inestabilidad general del ambiente de negocios. “Todo esto hace muy difícil a los agentes económicos de estos países competir eficientemente en el entorno regional o global”, señala el reporte.

Negocios difíciles El Banco Mundial elabora cada año una escala que determina la facilidad o dificultad para hacer negocios en cada país. La introducción de su último reporte es más que ilustrativa: “Si usted estuviera abriendo un negocio en la República de Laos, los procedimientos necesarios le tomarían 198 días. Si lo hiciera en Siria, le demandaría 61.000 dólares de capital mínimo, 51 veces el ingreso anual promedio. Si estuviera construyendo un depósito en BosniaHerzegovina, las tarifas para conectarse a servicios públicos y el cumplimiento de normas edilicias costaría 87 veces el ingreso promedio. Y si tuviera un negocio en Guatemala le tomaría 1.459 días resolver un simple disputa en un tribunal”.

Se trata de factores que hacen más o menos exitosas a las economías. Y de acuerdo con los resultados del último informe del organismo multilateral, Venezuela tampoco sale bien librada en el examen: ocupa el puesto 31 entre los países de América Latina, precisamente el último lugar, después de Haití y Guyana. En este desempeño influyen factores como el exceso de regulaciones que involucran al Estado en actividades de las que no debería ocuparse, crea gigantescas burocracias, oportunidades de corrupción y desvía la atención de los funcionarios electos de los problemas que deberían ser prioritarios.

Calidad

La Red de Política Internacional (International Policy Network), una organización no gubernamental con sede en el Reino Unido que persigue objetivos educativos e informativos, no tiene fines de lucro y no acepta de financiamiento de gobiernos, elabora un índice anual de calidad y competencia de las instituciones públicas de cada país.

Y lo hace porque cree que, al promover instituciones fuertes y de buena calidad, contribuye a darle poder a las personas, promueve además el respeto al individuo, a la propiedad y, gracias a ello, ayuda a luchar contra la pobreza, a impulsar la salud y a proteger el medio ambiente.

En su más reciente ranking de calidad institucional, Venezuela ocupó el puesto 161, en una escala de 184 peldaños. El informe, dirigido en América Latina por el investigador Martín Krause, del Instituto de Mercado y la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas de Buenos Aires, destaca cómo “Venezuela, Cuba y Haití ocupan cómodamente los últimos lugares y, tal vez, lo peor de todo sea considerar que no parece haber allí oportunidades de cambio positivo”.

Krause admite que “tal vez en Cuba se abra una oportunidad con la transición, después del abandono del gobierno por parte de Fidel Castro”. Pero, muy por el contrario, vaticina que “las expectativas en Venezuela son para peor, igual que para países que se encuentran un poco más adelante que estos, como Ecuador y Bolivia, donde los intentos de manipulación de las constituciones y el marco institucional vigente muy probablemente deterioren la calidad institucional de estos países”.

talmada@el-nacional.com

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