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Cristina, Canadá, Australia y las reservas. Gustavo Lazzari

La presidenta Cristina eligió el indicador “Reservas/PIB” para comparar la performance de la Argentina con Canadá y Australia.

Según la presidenta, Argentina cuenta con 37.000 millones de dólares de reservas, en tanto que Canadá 69.757 millones y Australia 50.133. En relación al PIB Argentina tendría una relación de 7,8% en tanto que Canadá y Australia un 3,8% y 3,4% respectivamente.

Estos datos le permiten a la presidenta afirmar que la posición de Argentina es más pues “¡nadie pone en discusión la solvencia fiscal de Australia y Canadá!” e insiste “¿Ustedes escucharon en algún titular que alguien ponga en duda la solvencia o la capacidad de pago de Canadá (y Australia) por tener reservas sólo del 3,8% de su PIB? No, sin embargo todos los días vemos titulares de calificadores, de gurúes y de diarios económicos poniendo en duda las reservas de la República Argentina cuando están representando un 7,8% del PIB”.

El mismo análisis y a la misma conclusión llega cuando compara las reservas en relación a las importaciones de los tres países.

El razonamiento es erróneo y las conclusiones a las que llega la presidenta son falsas. ¿Por qué?

¿Para qué sirven las reservas?

Las reservas de un banco central sirven para evitar corridas contra la moneda local, para financiar importaciones sólo en los casos de control de cambios y para financiar los pagos externos del fisco sólo en los casos de inaccesibilidad a los mercados financieros.

Veamos los casos señalados por la presidenta.

1. Ni Canadá ni Australia tienen una política de control de cambios.

Cualquier ciudadano de dicho país puede realizar la importación que desee y financiar dicha importación comprando dólares, yens o Euros en el mercado libre. Es más puede financiarse en un banco extranjero e incluso podría darse el caso de pagar con moneda local, lo suficientemente fuerte y respetada para cumplir la función de divisa internacional.

Por el lado de las importaciones es irrelevante el nivel de reservas que pueda tener el banco central de cada uno de esos países.

2. Los gobiernos de Canadá y Australia, hasta el momento, pueden pagar sus deudas externas con nuevos créditos dado que cuentan con todos los mercados del mundo abiertos. Sus bonos cotizan en todas las bolsas y mercados de valores y no tienen ningún impedimento para lanzar nuevas emisiones.

El nivel de reservas de los bancos centrales de Canadá y Australia es irrelevante a la hora del pago de sus respectivos compromisos externos.

3. Ningún ciudadano local de Canadá y Australia especula contra su propia moneda (no sale asustado a comprar dólares, yens o euros). ¿Por qué? ¿Son mas buenos y patriotas que sus pares argentinos? No. Ocurre que ni Canadá ni Australia utilizaron, al menos en los últimos 50 años, sus políticas monetarias para esquilmar a sus ciudadanos.

En los últimos cincuenta años en Australia sólo ocho veces la tasa de inflación superó el 10% y eso ocurrió en la crisis petrolera de 1973 y durante la segunda crisis del petróleo en 1979.  Desde 1990 la inflación no supera el 5%. En 2012, la tasa anual de inflación fue de 1,76%.

En Canadá sucedió algo similar. Solo en cinco años de los últimos 50 la tasa de inflaciónsuperó el 10%. Desde 1991 que año tras año la inflación es menor al 5%. En 2012, fue de 1,52%.

¿Qué  incentivo tiene un canadiense o un australiano para  huir del dinero local? ¿Qué sentido tiene que el banco central de dichos países tenga dólares?

¿Es necesario comparar la historia inflacionaria argentina para el mismo período?

En los últimos cincuenta años argentina tuvo sólo 10 años con inflación menor al 10%, dos años con hiperinflación, 20 años con tasas entre 20 y 30% y 16 años seguidos con tasas anuales superiores al 100%.

Vale sólo recordar que  un ciudadano argentino de cincuenta años compró sus pañales con pesos moneda nacional, su triciclo con pesos ley 18188, su bicicleta con pesos argentinos, la cena de su  primera cita con australes y se casó con pesos convertibles que difícilmente se los pueda mostrar a sus nietos.

La historia inflacionaria argentina explica a través de cinco décadas de confiscaciones monetarias que la decisión más racional de un argentino es dolarizar sus ahorros. Por ello, se requiere al Banco Central de la República de Argentina (BCRA) que tenga un nivel de reservas mucho más elevado que otros países que no han devaluado sus monedas.

Argentina tiene mucho más para aprender de Australia y Canadá que para cancherear con datos de dudosa fiabilidad y caprichosa interpretación.

GUSTAVO LAZZARI
ECONOMISTA DE LA FUNDACIÓN LIBERTAD Y PROGRESO (ARGENTINA)