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Críticas a la Concepción Tradicional de la Responsabilidad Social Empresarial

El Instituto de Asuntos Económicos del Reino Unido publica trimestralmente la revista “Economic Affairs” (Asuntos Económicos), la cual busca estimular el debate económico y social, a través de los puntos de vista de distintos autores en asuntos complejos y así llegar a un análisis y unas conclusiones accesibles a la audiencia mundial que pueda estar interesada.

Traducción Llibre Ana Luisa Visani

La publicación de diciembre de 2009, la revista “Economic Affairs”, se centró en distintos temas de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), la visión de un grupo de autores sobre la doctrina tradicionaly el desarrollo de la RSE en la actualidad.
El primer artículo a cargo de Elaine Sternberg desarrolla el tema de la Responsabilidad Social Empresarial y la Gobernabilidad Corporativa. La autora comienza su artículo afirmando que la RSE usualmente está asociada con el deseo de mejorar la gobernabilidad corporativa, sin embargo el concepto tradicional de RSE contradice esta afirmación, ya que los temas centrales de la gobernabilidad corporativa, tal y como son la responsabilidad y los objetivos de constitución, se debilitan si son vistos desde la óptica de la RSE convencional.

Sternberg es de la opinión que la RSE convencional falla en reconocer que compañías y negocios son dos cosas categóricamente diferentes. Las compañías o corporaciones forman una particular estructura organizacional, cuyos objetivos son acordados por las partes interesadas; mientras que los negocios en contraste, designan un objetivo en particular, el cual se centra en maximizar los intereses de los dueños a largo plazo, a través de la venta de bienes y servicios. Critica la autora, que al utilizar el término Responsabilidad Social Empresarial, se está abandonado a un grupo de negocios que no tienen forma corporativa.

Continua su artículo aseverando que el concepto convencional de RSE, que establece que los negocios son socialmente responsables únicamente si persiguen objetivos socialmente responsables, concepción esta que no reconoce dos verdades básicas, primero que sólo un negocio puede ser un negocio ético y segundo que lo que cuenta como ético, depende crucialmente del objetico del negocio.

La principal crítica que le hace Sternberg y Philip Booth, editor de la revista, es la exigencia que le hace la RSE a las Empresas pidiéndoles que deben devolverle algo a la sociedad, obligándoles inclusive en algunas ocasiones a dejar de lado sus objetivos, redefinirse y sustentar su labor y misión en actividades enmarcadas dentro de la RSE. Booth cree que la empresa ya le devuelve algo a la sociedad por su misma razón de ser un negocio y ésta se encuentra a su servicio. Continua afirmando que las empresas o negocios deberían ser responsables y se debería comportar de manera civil y responsable, sin embargo, esto no requiere que los negocios tengan objetivos específicos que puedan reducir o afectar su misión y propósito inicial. Por otro lado, Sternberg advierte que la RSE tradicional, mantiene la posición que los negocios y empresas son socialmente responsables únicamente si persiguen objetivos socialmente responsables, la forma que tienen para ser éticos, es persiguiendo algún bienestar social, ambiental o religioso. La posición de Booth es que la responsabilidad fundamental de una organización, es cumplir con el propósito oficial de la organización, si se sacrificara este propósito, o se subordinara a otro fin, constituiría una violación a la responsabilidad central de la organización.

Los autores que apoyan la visión tradicional de la RSE, afirman que ésta no obliga a las empresas a olvidar sus objetivos, simplemente lo contienen al combinarlo con otro objetivo con fines sociales. Ellosapoyan la posición que dice, que la RSE es lo que domina y que las empresas se deben sacrificar, algunos son de la opinión que los objetivos de los negocios y las corporaciones tienen que perseguir los intereses del público interesado, en lugar del de los accionistas.

Sterberg por otra parte, es de la posición, que los dueños de las empresas deberían actuar de manera ética, pero sin perjudicar ni cambiar los objetivos perseguidos por esta. En esto consiste la gobernabilidad corporativa, cuyo propósito es asegurar que las corporaciones actúen según sus objetivos de constitución, cualesquiera que sean, las organizaciones deberían ser dirigidas buscando el beneficio del público interesado. Continua aseverando que, la RSE entendida como responsabilidad hacia el público interesado, es totalmente compatible con el gobierno corporativo, a diferencia de la RSE convencional, la responsabilidad hacia el público interesado no disminuye los objetivos, ni las responsabilidades de la organización empresarial, que son parte de la gobernabilidad corporativa. La RSE no debería exigir que las empresas redefinir su rol, sus objetivos y su misión corporativa, más bien debería acoger la noción de responsabilidad corporativa hacia la sociedad y dirigir sus asuntos en conjunto con el público interesado.

El verdadero rol de las empresas es contribuir al bienestar social y satisfacer el interés público, ser el vehículo para el progreso económico. Su manera para contribuir al bienestar social es perseguir actividades con fines de lucro, entregar productos y servicios en un ambiente de competencia. Pedirle a las empresas que adquieran otros objetivos seria socavar con su habilidad para cumplir sus propias funciones.

Las exigencias para que un negocio sea ético y responsable, no tiene nada que ver con las demandas de la RSE convencional. Un negocio ético es aquel que es llevado de forma ética y cumple con sus objetivos de constitución, ser ético en los negocios no incluye perseguir fines determinados por la RSE convencional. Todo lo contrario, un negocio ético debe buscar maximizar a largo plazo el patrimonio de la compañía, siendo esta la única coacción que se le es impuesta. Una empresa para ser ética debe ser dirigida con honestidad, imparcialidad y con ausencia de cualquier tipo de coerción física, recogiendo entonces lo que se conoce como buenas prácticas corporativas.

Afirma Sterberg, que la RSE convencional debilita los derechos humanos básicos. Primero, socava la propiedad privada al negarle a los dueños el derecho especial que tienen de determinar cómo su propiedad va a ser utilizada, ya que la RSE requiere que esos bienes sean utilizados de manera socialmente responsable. Segundo, la libertad también es afectada, ya que obliga a los empresarios a cambiar los objetivos de sus empresas por uno que tenga como fin la responsabilidad social.
La responsabilidad social se pone en práctica cuando los individuos expresan sus propios valores en sus actos. El público interesado tiene que ser el principal promotor de la responsabilidad social, ya que la responsabilidad social entendida propiamente es la responsabilidad exigida por el público de interés. Actualmente este público interesado es el que exige ciertas directrices que deben ser seguidas por las empresas, son llamados los consumidores vigilantes o el público interesado consciente, estos no sólo afectan el producto que la empresa produce sino las formas como se conduce esta producción. Entendidala RSE como el público interesado consciente es totalmente compatible con la gobernabilidad corporativa. Al contrario de la RSE convencional el público interesado consciente no afecta ni la responsabilidad ni los objetivos, parte fundamental de la gobernabilidad de una empresa.

Publicado en la Revista “Economic Affairs” Vol. 29 Dic 2009