Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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¿De dónde vendrá el cambio? Isabel Pereira Pizani

En un reciente encuentro en el programa Golpe a Golpe, con Roberto Giusti y Fausto Masó, participé en un interesante debate sobre los 100 días de Maduro, desde la trinchera opositora, frente a un invitado adepto al gobierno, Frank Tovar.

Ante el asombro general el invitado, supuesto defensor del chavismo, comenzó a desgranar ataques a la gestión oficial casi tan fuertes como las haría cualquiera del lado contrario. Entre otras, el fracaso en la inseguridad, el costo de la vida, la escasez, el abandono de los barrios y por allí siguió. Masó con su habitual tono incisivo insistía, está bien, las fallas existen y cada día son más fuertes las coincidencias entre los sectores chavista y opositores en reconocerlas, pero ¿para dónde vamos?

Tovar continuaba: A mi barrio, en Caricuao, nunca le han hecho nada, no lo hicieron durante la democracia, ni tampoco en la revolución. Hoy tenemos la misma precariedad que ayer. Este socialismo no ha resuelto los problemas de la gente más pobre, por lo tanto un gran cambio tiene que venir. Estas afirmaciones unidas a las críticas opositoras por el fracaso económico, la destrucción de la propiedad privada, la guerra a los medios de comunicación, condujeron a un rápido acuerdo entre las partes, un consenso tácito e inesperado: el cambio es inevitable.

La oportunidad de oro para Roberto Giusti ¿eso significa que tenemos que aceptar el capitalismo, esa es la solución? A lo cual Tovar ripostaba, Capitalismo pero humanitario, no puede ser lo que hemos vivido como experiencia en el pasado, donde no hay sensibilidad, la gente siempre está en segundo lugar. El socialismo no ha servido, pero tampoco la solución es un capitalismo en el cual la gente no importa.

Era increíble que un representante confeso del chavismo y otro de la oposición llegaran a un acuerdo tan rápido, sí es el capitalismo con humanidad, casi repetían en coro el chavista y la opositora.

El cambio es inevitable, repetía Masó, pero ¿con qué se come eso, de dónde viene, quién lo va a provocar? estamos frente a un gobierno que está buscando legitimarse afanosamente y que por la otra, intenta aterrorizar a la oposición con sus amenazas veladas: No se metan con quién está quieto, no saben lo que les espera, como deja caer uno de sus representante más conspicuos en cada una de sus intervenciones: Ya el Comandante, que era nuestra barrera de contención, no está vivo, ahora no pueden detenernos. Convivimos con un gobierno con dos caras, dos puños, que muy seguro están de acuerdo pero que muestran rostros distintos, sonríen por un lado y pegan por el otro. Maduro va a Roma a besar la mano al Papa, pero no suelta a Simonovis, lo mantiene con la mayor crueldad posible en una prolongada agonía sin dar muestras de compasión. Merentes flexibiliza y Maduro acusa a los empresarios de especuladores. ¿Cuál es el disfraz, el que se arrodilla en la iglesia o el que pide permiso a Raúl Castro para actuar? La bondad se puede fingir pero la maldad no, cuando brota domina todo, porque sale desde el fondo de las tripas del animal que llevamos por dentro ¿Para dónde va el gobierno?

Estas paradojas surgían en el debate en medio de las angustiosas preguntas de los periodistas e invitados: es seguro que habrá una cambio ¿Será un refuerzo del socialismo castrista, capitalismo humanitario o socialismo democrático al estilo adeco?. Tal como alegaba Tovar, el cambio vendrá pero no sabemos si será de la mano de la izquierda o de la derecha.

El acuerdo más evidente entre los presentes, era aceptar la necesidad perentoria de escoger el camino, lo que dejaba en el fondo la gran pregunta, ¿quiénes serán los reales protagonistas del cambio? los chavista que le vieron la cara al fracaso socialista o los opositores que buscan afanosamente la piedra filosofal que humanice el capitalismo.

¿Será un capitalismo humanitario, o una suerte de socialismo democrático, el cual nunca ha existido? ¿Cuál será la fuerza que moverá la roca que nos tiene cerrado el camino y la luz?

Esta es la razón de la poderosa pregunta de Masó, ¿quién protagonizara el cambio? La mayoría está de acuerdo, gran parte del chavismo y de la oposición en la necesidad que tenemos que cambiar, de resolver la disyuntiva entre prolongar el fracaso socialista o meterle el pecho a la creación de una sociedad capitalista, democrática y humanitaria, de eso depende la nueva sociedad que podamos construir. Allí está la cosa.