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De monopolios a monopolitos. Luis Pazos

Varios sectores en México caminan hacia una mayor competencia, como es el caso de las telecomunicaciones, que aunque falta todavía camino que recorrer, al comparar el monopolio estatal telefónico de hace 22 años con la diversidad de compañías que ahora existen y la lentitud para conseguir una línea de teléfono hasta los 80, con la relativa rapidez que las conectan ahora, no hay duda que hemos avanzado.

Todavía hay sectores, como el energético, en los que gremios y contratistas por privilegios económicos se oponen a la competencia. El resultado es que PEMEX cada día retrocede más en relación a las compañías petroleras de Brasil y Colombia, que ya se abrieron a la inversión privada en un entorno de mayor competencia. (Vea comparaciones en libro Reformas estructurales).

Los grandes monopolios en el sector energético: electricidad y petróleo, no son los únicos que se traducen en mayores costos e ineficiencias para los ciudadanos y la economía del país. Hay, comparados con PEMEX y la CFE, pequeños monopolios como los de taxis en varios estados, donde un gremio, con la colaboración de las policías, impiden que ingresen transportes que no son del sindicato a un aeropuerto para recoger o llevar pasaje, creando molestias a los turistas mexicanos y extranjeros, quienes no se explican cómo todavía subsisten ese tipo de monopolios en un país como México.

En el caso de la terminal uno de la ciudad de México hay un monopolio vergonzoso, el de los maleteros que, apoyados por la vigilancia del aeropuerto, impiden a los pasajeros que, como en la mayoría de los aeropuertos del mundo, lleven sus maletas en carritos hasta su medio de transporte. La causa, según afirman algunos, es que el sindicato de los maleteros les da dinero a algunas autoridades del aeropuerto, quienes a cambio le impiden al pasajero sacar sus carritos hasta su transporte. Otros dicen que fue un acuerdo para que los maleteros no entren hasta las bandas donde se recoge el equipaje, pues se perdían muchas maletas y con tal de que no ingresaran les cedieron en exclusiva parte del territorio de ese aeropuerto para cargar maletas.

Es importante terminar con el gran monopolio petrolero, pero también con los pequeños monopolios, como los de sindicatos de taxistas y de maleteros en varios aeropuertos y estados del país.

LUIS PAZOS ― EL DEBATE