Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Defendiendo el capitalismo y el libre mercado

Los únicos temas… que guardan relación con la pasada crisis financiera y las actuaciones de Wall Street son los de igualdad económica y más regulación en el mercado financiero… Lo demás no es culpa de los mercados…

Por: Andrés Volpe.

And what does reward virtue?
You think the communist commissar rewards virtue?
You think a Hitler rewards virtue?
You think, excuse me, if you’ll pardon me, American presidents reward virtue?
Do they choose their appointees on the basis of the virtue of the people appointed
or on the basis of their political clout?

Milton Friedman

La tendencia actual, cuando se habla de temas financieros, es asumir que el capitalismo, el libre mercado y los grandes directores ejecutivos constituyen el mal que debe ser eliminado para volver a acomodar la economía y ver desaparecer la desconfianza palpable en el mundo globalizado. Realmente, lo que se hace es mezclar los tres conceptos para formar una sola confusión. De hecho, el movimiento Occupy Wall Street es ejemplo de ello. Sus reclamos engloban los temas de igualdad económica, democracia real, mejores debates políticos, más regulación en el mercado financiero, mayores impuestos para incrementar el gasto público en educación y un mejor seguro social. Los únicos temas, de los aquí mencionados, que guardan relación con la pasada crisis financiera y las actuaciones de Wall Street son los de igualdad económica y más regulación en el mercado financiero. Lo demás no es culpa de los mercados, del capitalismo o de los directores ejecutivos. Por el contrario, es culpa de aquel al que le quieren dar más poder: El gobierno.

Es interesante lo que se puede extraer de la actuación del gobierno americano en cuanto a la crisis financiera. Stiglitz en su libro “Freefall” comenta como el mecanismo de salida espontáneo del capitalismo no funcionó debido a las intervenciones del gobierno. El rescate que se hizo a los bancos fue una entrega de capital a ciegas, donde no se pidió ninguna responsabilidad. Este hecho es una violación al libre mercado y al capitalismo, ya que el gobierno estaba interviniendo negligentemente y contribuyendo a violentar el principio de eficiencia. El principio de eficiencia en una economía libre corresponde al hecho de que cuando un actor en el mercado no es lo suficientemente eficiente para mantenerse competitivo, las fuerzas del mercado actúan para sacarlo del sistema. El gobierno americano no permitió esta salida bajo el pretexto de que los bancos eran demasiado grandes para fracasar (too big to fail). Pero, “el sentido común” de la sociedad solo responde al estímulo de la izquierda. Supuestamente, el capitalismo es el causante de todo. Esta es una afirmación que se hace sin haber estudiado lo que realmente la palabra capitalismo significa. Ahora bien, esto no es de extrañarse, ya que “el sentido común” se extrae siempre de las lecturas adolescentes del Manifiesto Comunista.

Luego, el libre mercado es lo que ha permitido la más acelerada evolución de la humanidad en la historia. Sin libre mercado las sociedades no pueden sobrevivir en el mundo globalizado, porque las economías están tan relacionadas entre sí, que aislarse es procurarse la pobreza. Incluso el gobierno venezolano, con sus fracasadas políticas de desarrollo endógeno, necesita de las economías extranjeras para poder sobrevivir y mantener una economía nacional con sólo importaciones de productos extranjeros. Así mismo, todos los intentos de regular y cerrar empresas nacionales sólo han producido más ineficiencia y desempleo. Las nacionalizaciones han sido un atentado en contra de la propiedad privada y sin propiedad privada, no hay libre mercado. En América Latina, las economías que se han abierto a la globalización, que han liberado sus mercados y han respetado la propiedad privada, se prueban más ricas y mucho más avanzadas que Venezuela. Al final, la ausencia del libre mercado hiere más a los bolsillos de los que protestan por más regulación, que a los gobernantes que sonrientes le complacen.

Aquellos que culpan al capitalismo de todos sus males, olvidan que gracias a este sistema es que existe la vida moderna. El estado de naturaleza hobbesiano puede servir para recordar que la naturaleza no es una madre benéfica y que los hombres en una igualdad física no son armónicos entre ellos, sino que lucharán por su propia supervivencia. Hobbes describe la vida en el estado de naturaleza como corta, cruel y dolorosa. Al final, la realidad descrita por Hobbes no se distancia mucho del pensamiento racional con el que tomamos decisiones a diario.

Por supuesto, si tomamos por cierto que somos seres racionales, podemos decir que nuestras decisiones persiguen nuestro mayor beneficio. Por ello, el capitalismo es el sistema que premia nuestra capacidad de razonar y perseguir nuestro mayor beneficio, pero castiga nuestra capacidad de hacer el mal. El capitalismo y el liberalismo no premian la ilegalidad, porque las leyes son el instrumento que determinan nuestra libertad dentro de la sociedad. Tan evidente es que el capitalismo no premia la ilegalidad, que cuando se manipula el sistema para fomentar un desequilibrio en las fuerzas del mercado, nos encontramos con las crisis notorias que han sacudido al mundo. En virtud de ello, Milton Friedman estableció que la actividad capitalista tiene como única responsabilidad la de hacer la mayor ganancia posible, pero siempre respetando las leyes y la moralidad. El capitalismo castiga la ilegalidad y a los inmorales.

Es por ello que el Estado de Derecho es un componente esencial del capitalismo y el libre mercado, porque sólo mediante la certidumbre de las leyes se puede realizar una actividad económica con confianza. Por el contrario, los sistemas que buscan eliminar el capitalismo y el libre mercado, buscan también eliminar el Estado de Derecho, ya que su pasión por justicia social les impide ver el significado de institucionalidad. Ven el Estado de Derecho como un obstáculo para imponer sus leyes bárbaras que sólo obedecen a los caprichos de los que ostentan el poder. Por eso, el capitalismo es un sistema que necesita de una institucionalidad y de un Estado de Derecho, porque sólo mediante la paz y el orden que es producto de ellos, es que puede operar y crear riqueza.

Así mismo, por su necesidad de un Estado de Derecho, el capitalismo también necesita de un orden democrático, ya que el capitalismo y el libre mercado son órdenes espontáneos que sólo pueden surgir en la ausencia del autoritarismo. El mercado bajo el autoritarismo colapsa, ya que sus reglas no obedecen a caprichos de un solo poder, sino del poder que reside en toda la sociedad.

Ahora bien, la crisis financiera fue causada por un abuso del capitalismo. Los productos financieros que fueron creados por algunos actores en los mercados americanos hicieron que las burbujas explotaran. Esto se debe a que, como fue argumentado anteriormente, el capitalismo se autocorrige cuando se intenta dañar su estructura. Es así como el problema no reside en el libre mercado, sino en el sistema judicial. El problema es de este poder, porque pocos son los causantes de la anterior crisis financiera que han sido llevados a la justicia. Si se siguiera el Estado de Derecho, y la ley se hubiese aplicado coherentemente siguiendo el principio de igualdad ante la ley, el foco de las protestas no fuesen los mercados o el capitalismo, sino los juegos de poder que existen dentro del gobierno americano.

Estos actores, que fueron los únicos beneficiados dentro de la crisis, son los que más dañan a las ideas liberales. Ya que, ahora, el imaginario colectivo no puede vincular la avaricia de unos pocos que actuaron sólo por medio de la ilegalidad, fomentando información falsa, creando falsos incentivos y comprando el silencio de los poderes políticos, con la falta del sistema judicial y del gobierno en aplicarles la ley.

El imaginario colectivo sólo escucha aquel viejo y cansado discurso comunista que envilece la riqueza y culpa a los propietarios. Pero no se dan cuenta que muchos propietarios fueron despojados de sus riquezas y sus hogares a causa de la crisis. No se dan cuenta que la culpa no es del libre mercado ni del capitalismo, sino de la irresponsabilidad de los gobiernos. Por el contrario, se contentan con protestar por mayor regulación, protestan por un gobierno más fuerte, protestan por aumentar el dominio que ejerce el gobierno sobre sus vidas.