Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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Déficit-depreciación-devaluación. Orlando Ochoa

Los mercados cambiarios en Venezuela padecen de restringida oferta de divisas. En los oficiales a tasa fija (Cadivi y Sitme) prevalece la escasez y mucha corrupción para obtener divisas.

En el mercado oscuro los indicadores señalan altos precios y expectativas adversas sobre el suministro futuro. PDVSA está entregando menos del 40 por ciento de las divisas generadas por exportación petrolera al BCV, según registro de balanza de pagos. Este monto de divisas entregado en los últimos años ha sido inferior a la cifra de las importaciones.

El BCV además de tener que recurrir a reducir las reservas internacionales ha debido solicitar al Gobierno traer divisas de otros fondos en el exterior al país. El resto de los recursos que PDVSA no ha entregado al BCV parecen estar comprometidos, ya sea porque son parte de condiciones preferenciales a otros países (Petrocaribe y acuerdo con Cuba) o por ser parte del pago en acuerdos de petróleo con China, por el financiamiento previo recibido para proyectos.

Por otra parte el gasto público, ya sea dentro del presupuesto nacional con créditos adicionales o vía el gasto de los fondos gubernamentales en el exterior, junto al gasto vía PDVSA (incluye Misiones, Viviendas y otros), financiados con impresión de dinero por el BCV (compra acumulada de pagares de la petrolera por más de $28.000 millones) o con endeudamiento interno y externo, revela que algo anda muy mal en el manejo financiero del sector público. PDVSA no ha podido cumplir con sus obligaciones con al fisco y entrega pagarés al Tesoro Nacional. Este le intercambia estos pagarés por dinero recién impreso al BCV (contribuyendo a la presión sobre el mercado cambiario y la inflación represada, pero no eliminada).

PDVSA además ha tenido un flujo de caja tan restringido que no paga oportunamente a contratistas/proveedores ni a sus socios de las empresas mixtas el porcentaje de utilidades que les corresponde. La dependencia económica del Estado y del partido de unos 5.3 millones de votantes, además de alimentar la esperanza de 3.4 millones de familias con la Misión Vivienda y el aparentar que la inflación no tiene consecuencias serias, vía costosos subsidios y grandes déficits de las empresas estatales, han dejado una delicada situación financiera cuyas consecuencias veremos en 2013.

Twitter: @orlandoochoa

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