Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Déficit fiscal e inflación. Narciso Guaramato Parra

Hay un consenso sobre la relación que existe entre la emisión de dinero inorgánico motivado a los déficits fiscales y la inflación. Repasemos una vez más como se origina esta relación.

Cuando se formula el presupuesto público, el primer paso es determinar la política económica que va a orientar el gasto: estímulo a la vivienda, a la educación a la infraestructura pública, etc. En segundo lugar se procede a determinar el monto del gasto público. En Venezuela el gasto es muy rígido ya que las erogaciones en sueldos y salarios, las transferencias por “Situado Constitucional” (20% de los ingresos ordinarios) y el servicio de La deuda pública, dejan muy poco espacio para la ejecución de políticas económicas.

Una vez determinado el gasto se procede a determinar los ingresos que permitan financiar el gasto presupuestado. De tal manera que se calculan los ingresos por impuestos (de la renta, valor agregado etc.) y tasas y aranceles (ingresos por concepto de los servicios que presta el gobierno). En este punto se determina el superávit (ingresos mayores que el gato) o el déficit (gasto mayor que los ingresos).

En caso de tener un déficit, se ve la manera en que se puede financiar este exceso de gasto. Lo normal es pedir prestado al sector privado. Este endeudamiento se realiza a través de la emisión de bonos. Este mecanismo de financiamiento es bastante usado, pero, hay que tener cuidado que el servicio de la deuda pública sea manejable y no comprometa en alto grado presupuestos futuros.

El financiamiento a través de la emisión de deuda pública no es inflacionario, siempre y cuando sea adquirida por el sector financiero privado, ya que este dinero se origina en la actividad económica del país. En nuestro caso proviene de la actividad petrolera, cuando se exporta un barril petrolero y los dólares obtenidos se venden al BCV, el instituto emisor, le acredita a una cuenta de PDVSA, la cantidad de Bolívares equivalente según el tipo de cambio vigente para la fecha (6,2842 Bs/US$). En otras palabras, cada 6,28 Bs. están respaldados con un dólar que forma parte de las reservas internacionales. Estos bolívares entran en la economía cuando PDVSA paga los sueldos y salarios, le paga a sus proveedores y cancela sus impuestos. Este dinero es el llamado orgánico o con respaldo.

Situación diferente es cuando los bonos son comprados por el Banco Central. Este al adquirir un bono de la deuda, mediante un asiento contable, acredita el monto correspondiente a la operación en bolívares en la cuenta del Tesoro Nacional, crea dinero, el gobierno puede sacar a la calle una cantidad de bolívares que no provienen de la actividad productiva. De tal forma, con la adquisición de los bonos por el Banco Central, de repente hay unos bolívares en la economía que no tienen ningún respaldo. Es dinero inorgánico.
Al no ser producto de la actividad económica, este dinero es potencialmente inflacionario, ya que aumenta la cantidad de dinero en la calle manteniendo la misma cantidad de bienes y servicios, lo que presiona los precios al alza.

En sentido estricto lo que genera inflación no es el déficit como tal, sino la forma en que es financiado
Esta es la razón básica por la cual se debe evitar que el Banco Central financie los déficits públicos, como lo estipula la Constitución. Aunque, una administración seria trataría de manejar presupuestos equilibrados, centrándose en dos componentes: el tamaño del Estado y el monto de la deuda pública.

NARCISO GUARAMATO PARRA
GUARAMATOPARRA@GMAIL.COM
@GUARAMATOPARRA