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Del G20 al Río+20. María Teresa Romero

Todo dependerá, como siempre, de la fuerza de voluntad política que se logre imponer

MARÍA TERESA ROMERO | EL UNIVERSAL
miércoles 20 de junio de 2012 12:00 AM

Dos de las principales cumbres del mundo se realizan esta semana en América Latina. Ambas esenciales para el futuro del planeta, de la humanidad, pero también ambas signadas por la falta de consenso previo entre sus miembros lo que hace difícil que de ellas deriven resultados concretos y permanentes.

La del G-20 en México, que reúne a los líderes de las principales economías del mundo, de las industrializadas y de las emergentes, busca especialmente una solución a la crisis europea aunque la agenda trasciende este tema y debate medidas para la estabilización económica, el crecimiento sustentable y el fortalecimiento del sistema financiero internacional. No obstante, cada líder llega con su propia opinión y receta. La posición de EEUU difiere de la de los europeos y latinoamericanos, así como hay diferencias dentro y entre estos mismos.

La Cumbre de la Tierra Río+20 de la ONU en Brasil, presenta aún más temas a discutir y menos consensos entre los 50 mil líderes gubernamentales, de la sociedad civil y del mundo empresarial que participarán con el objetivo de alcanzar un pacto mundial que impulse una transición radical hacia una economía verde y social para el planeta y definir cuál será el organismo internacional encargado de dirigir esos cambios.

De hecho, los negociadores de agenda temática no lograron un acuerdo antes de la reunión. Las principales divergencias son de naturaleza económica entre los países ricos y pobres, en torno a cómo financiar los proyectos de desarrollo sostenible. Pero no dejan de influir los desacuerdos político-ideológicos entre “progresistas” y “conservadores”.

Escribo antes del inicio de estas citas. Ojalá que no terminen como empezaron y que al menos, en el caso del G20, produzca un acuerdo general para la estabilidad económica europea y en el caso de Río+20, un compromiso a favor de la creación de un marco institucional mínimo para el desarrollo sustentable. Todo dependerá, como siempre, de la fuerza de voluntad política que se logre imponer. Roguemos a Dios.

Matero1955@hotmail.com