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Del populismo irracional: Ezequiel Zamora y SupraMiranda

En medio de la aguda crisis económica y fiscal por la que atraviesa Venezuela, el Primer Mandatario Nacional, Nicolás Maduro, dio a conocer este primero de febrero la creación de la empresa SupraMiranda y de la Comisión Presidencial para Actos Histórico. La primera de las organizaciones en cuestión corresponde al servicio urbano de procesamiento, recaudación y recolección y aseo del estado Miranda y sus municipalidades, argumentando que esta sería una forma de apoyo a los espacios “que se encuentran abandonados por su gobernador”, refiriéndose así a Henrique Capriles Radonski. En cuanto a la Comisión presentada, la misma tendría como objetivo principal preparar los actos para conmemorar los 200 años del General Ezequiel Zamora en el año 2017.

A primera vista, resalta del anuncio las nuevas inversiones que se plantean desde el Ejecutivo en un contexto de dificultades económicas, especialmente desde la perspectiva de los ingresos fiscales, pues para los planes anunciados, especialmente SupraMiranda, se hizo un esfuerzo en recursos para financiar los activos con los que contaría la organización, resaltando los camiones presentados durante la alocución. Ocurre, sin embargo, que la naturaleza política de los anuncios se perfila su finalidad original. Lo cierto es que ambas organizaciones tienen un fin político claro, correspondiendo a la primera la capitalización política en los sectores beneficiados por el plan, mientras que la segunda obedece a esa tradición atávica de las administraciones Bolivarianas con glorias pasadas del país, buscando unificar sus bases al identificarlas como herederos de los próceres, siempre mirando al pasado ya escrito mientras se le da la espalda al futuro por hacer.

De cualquier manera, las medidas en cuestión representan esfuerzos ajenos a lo que se perfila como prioritario para el Gobierno nacional, representando estos un desperdicio de tiempo y recursos en mensajes políticos sin ninguna transcendencia en el contexto nacional. El desprestigio de un candidato cuyo liderazgo no perfila en las próximas elecciones parlamentarias, y la continuidad de glorificar al pasado venezolano, son acciones cuyo ejercicio es poco menos que irracional.

RAMON REY – OBSERVATORIO GASTO PÚBLICO
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