Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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Dennys Montoto ofrece su visión sobre la Responsabilidad Social

Un empresario es aquel que trabaja conjuntamente con el estado en el desarrollo de políticas públicas; el gobierno, la empresa y la sociedad no están aislados, es un juego donde todos tienen que trabajar por mejorar la sociedad, bajo parámetros éticos impecables”.

Pareciera que el concepto de la Responsabilidad Social Empresarial toma, progresivamente, espacio en la opinión pública. Sin embargo, todavía se mantiene como una idea abstracta y con múltiples vertientes.

Para Dennys Montoto, Coordinadora del Centro de Ética y Ciudadanía Corporativa -que funciona en conjunto con el Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (CEDICE)-, se trata de una tendencia global, que comenzó en la década de los setenta en países europeos como Francia e Inglaterra.

“La Responsabilidad Social Empresarial se puede comprender como una manera de ser, actuar y pensar, de la empresa y el empresario, con la finalidad de interrelacionarse con la sociedad, y beneficiarla, siempre bajo criterios de ética y transparencia”, asegura Montoto, quien sostiene que la iniciativa nace dentro de lo que representa las nuevas concepciones del capitalismo, en su vertiente contemporánea o social. “Surge como consecuencia de la globalización económica, las empresas empiezan a discutir sobre su impacto en el medio ambiente y la sustentabilidad de sus proyectos”.

“El empresario no puede ser ajeno a los procesos sociales y económicos de un país”, enfatiza Montoto, “no es sólo el conservar el ambiente o dar aportes a la sociedad en términos de filantropía y apoyo a programas de soporte social, es también el rol como productor de bienes y servicios, que tengan un control de calidad y tengan valor para la sociedad. La empresa, además de colaborar con programas de tipo social, debe comenzar el trabajo socialmente responsable desde su mundo interior, con sus trabajadores, con el producto que lanza al mercado y con sus proveedores”.

No es un secreto para nadie que en torno al tema hay escepticismo. Fácilmente podría interpretarse que las empresas podrían ampararse en la Responsabilidad Social para potenciar su imagen y fortalecerse económicamente. Para Montoto son absolutamente válidas las posturas de esta índole. Sin embargo, advierte que se deben observar a quienes han tenido éxito en la materia y emite el siguiente mensaje: “no se ha entendido el concepto como algo integral, como un todo: es válido que una empresa quiera presentar una cara amable, pero me parece interesante que se plantee dar respuestas a la sociedad”. Al tomar en cuenta lo anteriormente expuesto, cabe preguntarse, ¿una empresa, en su labor social, no estaría invadiendo los espacios del Gobierno, lo que en teoría representaría su deber con la colectividad?

Dennys Montoto responde: “Debe haber un diálogo, estar relacionados. Un empresario es aquel que trabaja conjuntamente con el estado en el desarrollo de políticas públicas; el gobierno, la empresa y la sociedad no están aislados, es un juego donde todos tienen que trabajar por mejorar la sociedad, bajo parámetros éticos impecables”. Sin embargo, otra posible circunstancia podría ser la divergencia ideológica entre el gobierno y la empresa. ¿Cuál sería el mecanismo de acción, cómo llegar al consenso? “Se establecen espacios de encuentro”, asegura Montoto, “son necesarios, para eso se insiste en la importancia de establecer diálogos y reglas de juego claras. Por eso se habla de Responsabilidad Social sólo en democracia, que es el respeto de las ideologías, esa es la plataforma.

Se puede converger mientras haya respeto; son fuerzas que van a presionar por intereses, pero tiene que haber uno por encima de todo: el interés común”. En Venezuela -expresa- se está hablando mucho sobre el tema, han surgido distintas respuestas. En el caso de CECIDE es una respuesta desde el seno de las empresas, donde se quiere proporcionar herramientas para incorporar las prácticas de Responsabilidad Social. Porque hablar sobre el concepto y llevarlo a la práctica se hace a veces difícil, sobre todo para las empresas que arrancan desde cero. Actualmente hay herramientas como el Global Reporting, los indicadores, habría que tener una sola gerencia en la empresa para hacerlo, aunque también hay metodologías más sencillas.

Artículo publicado en El Universal