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Derivados de crédito

Culmina, con esta entrega, la serie dedicada a Derivados de Crédito. En los sitios web www.2001.com.ve y www.cedice.org.ve están las dos entregas anteriores (con fechas: 30 de abril y 14 de mayo)

DERIVADOS DE CRÉDITO
(Entrega Final)

Por: Carlos Goedder
Cedice Libertad
www.cedice.org.ve

Culmina, con esta entrega, la serie dedicada a Derivados de Crédito. En los sitios web www.2001.com.ve y www.cedice.org.ve están las dos entregas anteriores (con fechas: 30 de abril y 14 de mayo)

Un atractivo fundamental de los derivados de crédito y en especial del Credit Default Swap “CDS” es su capacidad para añadir profundidad y diversificación al mercado de crédito. Si bien es cierto que el crecimiento del mercado de CDS se ha dado en una época de tasas de interés bajas y liquidez financiera mundial (2002-2006), es también cierto que la ingeniería financiera de estos instrumentos disemina el riesgo de incumplimiento de pago de los deudores entre varias empresas financieras, además de los tradicionales bancos: aseguradoras, fondos de inversión y fondos de pensión. Estos “grados de libertad” adicionales son percibidos como benéficos por la mayor parte de los supervisores del mercado.
D. Randall S. Krozner, de la Reserva Federal de EUA, señala varias de estas ganancias para la calidad de mercado, en la conferencia “Innovaciones recientes en mercados de crédito” del 22 de marzo (original en inglés en el BIS Review 28/2007, www.bis.org):

“Me referiré a tres beneficios: incremento de la liquidez y transparencia, la disponibilidad de nuevas herramientas para la gestión del riesgo de crédito y una mayor dispersión del riesgo de crédito.”.

El Presidente del Banco Central Europeo, D. Jean-Claude Trichet, destaca las condiciones para que estos beneficios se materialicen [c.f. “Algunas reflexiones en el desarrollo de derivados de crédito” (en inglés) BIS Review 37/2007)]:
“Opino que al menos tres condiciones necesitan cumplirse tanto en situación normal como de estrés en el mercado: primero, los riesgos deben ser adecuadamente medidos y valorados; segundo, los riesgos deben ser apropiadamente gestionados; tercero, ha de preservarse una heterogeneidad apropiada, tanto en el comportamiento como en el apetito de riesgo de los inversores, en todas las circunstancias de mercado, para que el intercambio y repartición del riesgo preserven la liquidez, incluso bajo condiciones de mercado extremas – esta situación de holgura se denomina liquidez sistémica-.”

Afinando los conceptos previos, se puede definir el CDS como un “acuerdo mediante el cual una parte hace una serie de pagos a la otra parte, obteniendo en contrapartida una compensación en caso de ocurrir un evento de default. De este modo, A acuerda pagar una serie de primas a B y este acepta compensar a A si ocurre un evento de incumplimiento”. Esta es la definición que usa The Economist en un artículo del 21 de abril, At the Risky end of finance. Esta fuente opina que el crecimiento del mercado de CDS proviene de tres claves:

Los derivados de crédito separan el riesgo de crédito de los otros dos riesgos existentes en un bono: riesgo de tipo de interés y riesgo de duración.

El derivado de crédito viabiliza tanto protegerse contra el incumplimiento de un deudor como también especular financieramente respecto a este riesgo de incumplimiento.

La posibilidad de fraccionar y separar en tramos cualquier deuda. Insisto en que la deuda asociada a un CDS usualmente es un bono o crédito titularizado como bono. Según D. Lars Nyberg (BIS Review 24/2007), el 80% de los CDS dan cobertura a bonos.

Siguiendo al ya citado Kroszner, El 70% de los derivados de crédito son CDS vinculados a la deuda de un único emisor (‘Single-name CDS’).

En la entrega anterior comenté el volumen de CDS (valor nominal) que equivale a 20 billones de USD (en inglés, 20 USD trillion, porque su billion es nuestro millardo). Para dar aún mejor idea del monto, considérese que el mercado global de bonos tiene un valor nominal de 6 billones de USD al cierre de 2005 (en aquel momento el volumen de CDS era 12 billones de USD, lo cual da idea del veloz crecimiento); la capitalización bursátil mundial es 40 billones USD y el PIB mundial es 41 billones USD. Aún con lo sorprendente del valor, el nominal de los CDS sería apenas 3% del nominal total existente en el mercado global de derivados (abundan más los derivados sobre tipo de cambio y tasa de interés).

El plazo más emblemático de los CDS es 5 años. Los servicios de información Bloomberg, Reuters y otros especializados dan la información de precios. Las primas de los CDS varían según la calidad del emisor del bono subyacente y el sector donde este opera; la prima es más alta cuando se percibe mayor riesgo: mayor probabilidad de default (corresponde con menor rating de crédito de agencias como S&P, Moody’s y Fitch) o menor probabilidad de recuperación de créditos incumplidos. La cotización es en puntos básicos, bps. Un spread de 100 bps, significa que quien compre protección deberá pagar como prima un 1% del nominal de deuda. Al 15 de mayo, siguiendo a Bloomberg, se tiene que en el sector automovilístico están varios de los spreads más elevados (FMC 512 bps; GM 420), mientras que en sector financiero se ven spreads usualmente inferiores a un dígito en deuda financiera no subordinada (HSBC 7 bps; UBS 7).

Así como en el mercado de acciones hay índices y derivados sobre tales índices (Dow Jones, IBEX), en los CDS también los hay y se puede comprar protección para eventos de default en un conjunto de emisores de deuda. Trichet señala como hito el lanzamiento en 1994 del índice europeo de CDS, ITRAXX y del estadounidense CDX. En el sitio www.itraxx.com se explica bien el caso europeo. La principal modalidad es el iTraxx Europeo, con los 125 mayores emisores de CDS en volumen. Cada emisor pesa 0,80% en el valor del índice y se incluyen los sectores financiero no subordinado; financiero subordinado; autos; consumo masivo; energía; industrial; no financiero y TMT (telecomunicación, medios y tecnología).
Una precaución final: el CDS protege contra el riesgo de crédito de un emisor, mas el comprador de protección también ha de gestionar el riesgo de crédito que tiene el vendedor de protección. Este es el riesgo de contrapartida (counterparty risk).

Opinión Independiente.
El contenido carece de opinión o recomendación sobre las compañías mencionadas.