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Después del 23N

Tendremos en el 2009 una visión más cruda de la magnitud del daño económico

Por: Orlando Ochoa

Luego de terminar el proceso de elecciones de gobernadores y alcaldes, los venezolanos enfrentaremos una dura realidad económica, hasta ahora minimizada por el Gobierno para evitar el efecto negativo sobre los electores desprevenidos. No sólo por la caída del precio del petróleo en medio de una crisis en la economía mundial, sino por el irresponsable manejo económico y petrolero del Gobierno de los últimos 5 años. El presidente Chávez contaba con un precio del petróleo alto y aumentó el gasto estatal dentro y fuera de Venezuela, incluyendo improvisadas nacionalizaciones (todavía sin pagar). Su discurso suele atacar la economía capitalista, aunque los ingresos petroleros venezolanos dependen del consumo de energía de la economía mundial capitalista. Si bien la revolución “socialista” se sustenta en la prosperidad capitalista -aunque predice su colapso- lo lógico sería que al menos tomara previsiones y tuviese sustanciales ahorros fiscales y una economía interna equilibrada con baja inflación. No fue así.

El desordenado patrón de gasto público, el abusivo uso de los recursos del Estado en el pago de redes de clientelismo político o simplemente para regalar electrodomésticos o dinero a los más pobres y pedirles que voten por el “revolucionario” PSUV y sus candidatos, son asuntos cotidianos, aunque ilegales, para el presidente Chávez. Después del 23N el Presidente hará un balance de votos y de los menguados fondos disponibles en el Tesoro Nacional, para luego decidir si en 2009 le propone al país algún tipo de nueva ronda electoral, quizás ofreciendo un referéndum contra sí mismo, atado a una ilegal consulta sobre enmienda constitucional para incluir la reelección indefinida del Presidente (de él mismo) en la Constitución.

Además de nuevos intentos de violación a la Constitución, tendremos en el 2009 una visión más cruda de la magnitud del daño económico realizado por la revolución, mientras se distribuía una parte del ingreso petrolero entre los pobres y otra desaparecía en medio de clanes cívico-militares cercanos al Presidente. La presión sobre la inflación aumentará con menos divisas para Cadivi y la depreciación del bolívar “fuerte”, mientras el recorte abrupto en el gasto público incidirá en el bajo ritmo de actividad económica. Consecuencias de los graves errores cometidos por un proyecto personalista con disfraz ideológico y bolivariano, pero sin moral ni luces.

orlandoochoa@hotmail.com