Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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Dictadura y para colmo comunista. Victor Maldonado

Sufrimos una dictadura que tiene las siguientes características: Una coalición cívico-militar que sustenta un Gobierno dirigido mayoritariamente por militares y que en su conjunto tienen el proyecto de implantar el comunismo en Venezuela. Mejor decirlo así, “claro y raspao” que seguir invocando todos esos eufemismos con los que le salvamos, una y otra vez, la reputación al régimen. Y esta calificación no tiene que ver con cuántas elecciones hayan hecho (porque ya no son competitivas sino ventajistas y tramposas), tampoco con que haya una Constitución (porque no la respetan) o porque ellos mismos no den un paso sin invocar al “poder popular”.

Este régimen es una dictadura porque, tal y como lo plantea Carl Schmitt en su famoso libro “La Dictadura”, esta forma de Gobierno “ejerce y realiza el poder estatal de una manera inmediata, es decir, no mediatizado a través de instancias intermedias, entendiendo por ella el centralismo, por oposición a la descentralización”. Antes atina a decir que “la mera abolición de la separación de los poderes se le llama ya dictadura”. Y en esto llevamos quince años.

La dictadura venezolana del siglo XXI tiene como atributo más usual el usufructo de leyes habilitantes que concentran el Poder Legislativo, Ejecutivo y Judicial en una sola persona, el Presidente de la República, quien la ejerce sin control político, habiendo sometido al resto de las instituciones y contando con el acatamiento, disciplinado y rigoroso, del estamento militar. El Presidente dice ser la encarnación viviente de un orden soberano de carácter “cuasi-divino” y gaseoso que ellos llaman pueblo, o si se quiere “poder popular”, entidad abstracta e inconmensurable que ha depositado sobre los hombros del líder toda su voluntad y capacidad de disposición. El dictador actúa en nombre del pueblo, lo interpreta con criterios de exclusividad, y por esa misma causa no tiene que consultar ni el qué ni el cómo con nadie. Una de las características más conspicuas de la dictadura es que la consulta se convierte en un ritual vacío de contenidos, más propaganda que proceso real, más excusa que una conducta evidente.

El dictador, ya lo decía Hobbes de su Leviathan, se justifica en la eficacia de los resultados. Sin embargo tiene que comprar tiempo y legitimidad logrando sus objetivos sin importar los costos. No hay dictadura sin fines estrambóticos que están, supuestamente, al alcance de la mano siempre y cuando puedan sortear barreras e impedimentos jurídicos. Por eso la Habilitante. Al dictador le estorban los debates y considera tiempo perdido eso que llaman “la justicia burguesa”. Y por supuesto, no hay dictador que no advierta sobre la presencia de “los enemigos del pueblo y de la patria” que lo obligan a usar toda la fuerza de que disponen para lograr sus objetivos y al mismo tiempo son la excusa recurrente que utilizan por no haberlos logrado.
¿Por qué esta dictadura es comunista? Antonio Cova solía repetir que ellos pensaban como comunistas, actuaban como comunistas y que estaban en los trámites de hacernos vivir como comunistas, solo que nosotros (la sociedad civil) habíamos opuesto una resistencia heroica que los había retardado. Pero tienen el plan y lo administran con sagacidad desde el 2007, el primer año de vigencia del Plan Socialista Simón Bolívar. Y si Chávez no hubiera enfermado y muerto, ahora mismo estaríamos enfrascados en los ardores de la profundización del poder comunal. El dictador, una vez resueltas dos o tres circunstancias desestabilizadoras propias del proceso, sacó del bolsillo el Plan Patria, herencia programática de su antecesor, y está en los trámites de acelerar el paso hacia la planificación central de la economía, la apropiación de los medios de producción privada, la intervención hasta su destrucción de la lógica y funcionamiento del sistema de mercado, y la constitución de un capitalismo de Estado hegemónico y aplastante. En eso consiste el comunismo, en la repartición forzada pero planificada, en el empoderamiento de las montoneras y en la destrucción de la economía y los derechos de propiedad.

Orden social y normalización económica son sus consignas, pero no son sus resultados. Su forma de ser y de hacer las condena al fracaso, en primer lugar porque es una forma de dominación que se corrompe absolutamente (la palabra de Lord Acton vaya adelante) y en segundo lugar porque practican sistemáticamente la exclusión política y la exclusión económica. Esa es tal vez la característica más resaltante de la dictadura comunista: La exclusión, el abismo que se abre entre la nomenklatura y sus asociados por una parte, y el resto del país por la otra. Vivimos esta esencia, y todo lo demás es mera apariencia.

VICTOR MALDONADO ― NOTITARDE