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Distorsiones deliberadas. Orlando Ochoa P.

Mayor inflación, escasez y corrupción son la consecuencia de la “gran” estrategia.

El objetivo de mantener la “revolución chavista” en el Gobierno ha significado desde 2004 un creciente y cada vez menos escrupuloso esfuerzo de extracción de recursos de Pdvsa y del BCV, de todas las formas posibles; adicionalmente al alto de endeudamiento público del gobierno central y de la estatal petrolera; también por la vía de ventas de petróleo “a futuro”, cuyo pago en efectivo por adelantado lo recibe el régimen, caso del Fondo Chino, pero Pdvsa lo paga en crudo y productos.

La creatividad en obtener recursos ha sido muy grande y como el precio del petróleo ha estado en alza, las garantías petroleras directas o indirectas permitieron obtener decenas de miles de millones de dólares, además de los recursos de impuestos y regalías que financian el presupuesto.

El propósito de este uso adelantado de recursos era realizar mayor gasto público y ayudar a otros países o financiar países cuyos votos en la ONU/OEA podían apoyar al Gobierno en caso que se plantease la internacionalización de la crisis política venezolana. Con los recursos petroleros normales se podían mejorar los sistemas de salud y educación, dentro del presupuesto. Sin embargo, la sobremarcha fiscal, la red clientelar asociada al gasto social, el subsidio e importación de alimentos, el mantener el bolívar anclado y sobrevaluado mientras se elevaba la inflación, exigían más recursos financieros para cubrir el déficit del sector público.

Las distorsiones cambiarias y de precios, además de incentivos a abusar de los recursos públicos, tendieron a reducir el crecimiento de la producción nacional y a elevar las importaciones, con grandes fraudes cambiarios y corrupción; muchos asociados a jefes chavistas que se unían al negocio o montaban empresas de maletín. Mantener temporalmente bajo control la brecha entre el cambio oficial y el paralelo, llevó a operaciones de entes públicos en el mercado negro ilegal. Mantener el precio del litro de gasolina por 15 años a menos de Bs. 0,10 (1,5 centavos de dólar ahora; y casi 1/6 de centavo al cambio no oficial) es otra distorsión económica deliberada, para ganar apoyo popular aunque Pdvsa esté importando ahora casi 170.000 b/d de componentes para combustible a precio internacional. Mayor inflación, escasez y corrupción son la consecuencia de la “gran” estrategia sin escrúpulos de la fallida revolución socialista.

ORLANDO OCHOA P. ― EL UNIVERSAL
@orlandoochoa
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