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Dlottt: Pobreza y represión. Luis Alfonso Herrera

En su edición del 01.05.13, Notitarde recogió la opinión de expertos sobre el impacto que tendría la plena vigencia del Decreto-Ley Orgánica del Trabajo (Dlottt), tal y como Cedice y otras instancias lo habían alertado. Se indicó que “la reducción de la jornada laboral a 40 horas que entrará en vigencia a partir del 7 de mayo (…) afectará la producción de las empresas (…) las compañías tendrán que planificar mejor su productividad en el tiempo establecido para poder mantener sus márgenes”.

Luego, en su edición del 01.07.13, Notitarde informó que según expertos en el tema, desde esa fecha los patronos que incumplieran el Dlottt y su reglamento en lo referente a la nueva jornada laboral, 1) “serán penalizados con multas de entre 3.210 bolívares y 6.420 bolívares, equivalentes a 30 y 60 unidades tributarias” que impondrán las Inspectorías del Trabajo (que son Gobierno, no Tribunales), 2) “que los empleadores que se nieguen a pagar la sanción les será revocada la solvencia laboral” (para que no puedan solicitar dólares a Cadivi y hacer importaciones), y 3) que el patrono que no pague la multa será arrestado con base en el art. 546 del Dlottt (establece arresto entre 10 y 90 días).

Quizá debido a la baja o nula educación de los consumidores, trabajadores y ciudadanía en general de nuestro país sobre las causas que hacen posible la generación de riqueza (bienes y servicios) suficiente para hacer posible la inclusión social (y de las que generan pobreza), la puesta en vigencia de una legislación inconstitucional e irracional en lo económico, como el Dlottt ha sido vista como una medida favorable para los derechos laborales y la justicia social. Lamentablemente, la realidad económica es terca, y no conoce de buenos deseos, ni puede borrarse por la ignorancia de la gente y la arrogancia del Poder.

Reducir el tiempo que dedicamos a la actividad producción de bienes y servicios, de por sí precaria por la política anti propiedad privada que se aplica desde hace más de una década, sin que en Venezuela se haya diversificado la economía, innovado y optimizado los procesos productivos con nuevas tecnologías, aumentado las inversiones y la capacitación técnica de los trabajadores, no es más que una gran irresponsabilidad. Y si a esa baja en la productividad se le suman costos abusivos que el Dlottt creó por la estabilidad absoluta que prevé, los permisos asociados a la natalidad, el cálculo de prestaciones, etc., están todas las condiciones requeridas para que esta falsa “reivindicación” de los trabajadores acabe con la productividad y los empleos formales que subsisten frente al colectivismo vigente.

Por otro lado, amenazar con represión a los empresarios, a los que multarán, inhabilitarán económicamente y hasta arrestarán si no logran, en contra de la viabilidad de muchas empresas, reducir la jornada laboral en la forma discrecional y arbitraria en la que las Inspectorías del Trabajo les indiquen que deben hacerlo, además de injusto (se castiga a la víctima y se oculta la culpa del causante del desastre que es el Gobierno) constituye quizá el desincentivo que faltaba para que cada vez menos personas sin acceso a contactos o privilegios en el Estado mantengan empresas en el país, esto es, fuentes de empleo, de impuestos y de generación de bienes y servicios. Pobreza y represión, ese será el legado del Dlottt.

LUIS ALFONSO HERRERA ORELLANA ― NOTITARDE (Trinchera Liberal)