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Doce preguntas para enfrentar la crisis

26 de febrero de 2009

El autor formula doce preguntas sobre la crisis actual; en sus respuestas nos ofrece las soluciones. Una de las opciones que descarta es la inyección económica por parte del estado.

Por: Carlos Alberto Montaner

¿Qué va a pasar con esa inyección de casi 800,000 millones en la economía norteamericana?

No va a funcionar. Esa masa enorme de dólares generará inflación. La economía de Estados Unidos se está latinoamericanizando.

¿Pero eso va a crear empleos o no?

Va a crear muchos puestos de trabajo artificialmente. Hace varias décadas el gran economista Henry Hazlitt puso un ejemplo magnífico: ¿por qué no rompemos todas las ventanas de cristal y súbitamente millones de personas serán necesarias para fabricar los cristales e instalarlos?. La economía crece espontáneamente cuando las empresas descubren y satisfacen una necesidad real del mercado, generan beneficios e invierten parte de esas ganancias.

Entonces, ¿hay puestos de trabajo buenos y malos?

Claro. A Milton Friedman, durante una visita a China le enseñaron una enorme represa en la que miles de trabajadores excavaban utilizando palas. Friedman preguntó por qué no usaban unas excavadoras mecánicas que harían el trabajo mejor y más rápidamente. Le respondieron que hacía falta darle empleos a mucha gente. Friedman sonrío irónicamente y les dijo: “en ese caso, ¿por qué no utilizan cucharas en vez de palas y van a necesitar a muchos más trabajadores?”. El objetivo racional de cualquier actividad económica sana es hacer lo más posible con la menor cantidad de recursos posibles y en el tiempo más corto posible.

¿Pero, no fue aumentar el gasto público lo que hizo Roosevelt con el New Deal?

Sí, y fue un desastre. En 1941, cuando Estados Unidos entra en la Segunda Guerra, todavía no se había superado la depresión de 1929.

Entonces, ¿fue la guerra el evento que salvó la economía norteamericana?

Tampoco. Ésa es una superstición muy extendida, los países europeos que no participaron en la guerra, como Suecia y Suiza, crecieron más que Estados Unidos en esos años. Lo que sucedió a partir de 1941 es que la economía norteamericana había tocado fondo y comenzó a crecer. Luego, cuando terminó la guerra, con el Primer Mundo semidestruido, Estados Unidos generaba la mitad de cuanto se producía en el planeta. Las guerras arruinan a los países, como se comprobó en Corea, Vietnam y hoy se demuestra en Afganistán e Irak.

¿Qué originó la actual crisis?

Lo que origina todas las crisis, incluso a un nivel personal: que Estados Unidos gastaba más de lo que producía. Concretamente, gastaba un 106 por ciento de lo producido.

¿Pero no le dice el gobierno a la sociedad que siga gastando?

Así es, pero como la gente es más prudente que el gobierno, calibra bien sus gastos y comienza a ahorrar para enfrentarse a un periodo de recesión.

¿Cuánto va a durar la crisis?

De acuerdo con Steven Persletein, que ganó un Pulitzer por predecir exactamente el desastre que venía, la crisis financiera durará todo el 2009 y la económica, en general, una vez que se restaure las líneas de crédito, unos dos años más, pero nadie sabe.

¿La responsabilidad mayor es de los bancos y las instituciones financieras que dieron absurdas condiciones crediticias?

En gran medida, y del gobierno que las forzó a dar créditos porque parecía muy bueno que todo el mundo tuviera una casa, aunque no contara con recursos para pagarla.

¿Se debe castigar a los bancos?

Naturalmente. Las empresas y las personas deben pagar por sus errores. Hay que dejar que el mercado sancione a quienes hicieron mal su trabajo. Esa es la forma en que el sistema se purga y se perfecciona. No es una función del Estado salvar a una empresa que ha perdido el favor de los consumidores.

¿Respalda, entonces, en la nacionalización de los bancos quebrados?

Sí, los bancos en quiebra deben ser provisionalmente absorbidos por el Estado, aunque los accionistas pierdan sus inversiones, y, una vez reflotados, deben volver a privatizarse con nuevos accionistas. Esto fue lo que se hizo en Suecia en los años noventa ante una crisis similar.

¿Se puede agravar la crisis?

Claro que se puede. Como pasó en los años treinta, puede volver una ola suicida de proteccionismo. Cuando el vicepresidente Joe Biden habla de “Buy American” y estimula ese nacionalismo económico está predicando un disparate. Las sociedades se enriquecen ampliando el comercio libre, no restringiéndolo. Además, es un acto contrario a la libertad del consumidor.

Fuente: Firmas Press